Alivio en Pinamar: "Las restricciones hubieran sido un golpe bajo", dicen los comerciantes

Alejandro Horvat
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PINAMAR.- Los comerciantes de casi todos los rubros en Pinamar hoy respiran un poco más aliviados. Según informó el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, luego de reunirse con los principales intendentes de los partidos turísticos de la costa atlántica, no impondrán nuevas restricciones al movimiento de las personas. Muchos trabajadores dicen estar tranquilos por las novedades, aunque, saben, que aún el futuro de la temporada es incierto por el aumento de los casos de coronavirus.

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Andrés Lizaur, de 40 años, es el encargado de Temple Bar, una de las cervecerías más grandes de esta ciudad. Dice que las noticias que llegaron desde San Bernardo, donde se reunieron los intendentes, son una brisa de aire fresco en medio de un clima de incertidumbre y angustia.

"A pesar del año complicado que tuvimos queremos hacer la diferencia en la temporada, acá hicimos una gran inversión y teníamos miedo de que esto se corte el 15 de enero. Ahora escuchamos que esa fecha se corre para el 22, la verdad es que hay muchas versiones", indica Lizaur.

El comerciante describe que si se hubiera implementado un toque sanitario y hubieran tenido que cerrar desde las 22 hasta las 6, tendría que haber cambiado toda la carta, modificado el horario en el que funciona el local y no habría recuperado nada de dinero. Al contrario, el cambio les habría demandado más inversión.

"Detrás de todo esto hay mucha gente trabajando. Nosotros somos una cervecería, nuestro fuerte es la tarde y la noche. Tendríamos que haber cambiado todo con el toque sanitario y seguir invirtiendo para luego no recuperar el dinero, iba a ser un desastre", agrega Lizaur.

Martín Yeza, intendente de Pinamar, señala que en la reunión se pusieron de acuerdo para reforzar las campañas a través de distintos canales de comunicación, brindando aún más información y "pedidos específicos" para los sectores de la ciudadanía que están más cansados en el respeto de las normas y protocolos.

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"Nos vamos a mantener en alerta y tendremos reuniones semanales teniendo en cuenta la curva de contagios y la capacidad de los equipos de salud que, por suerte, hemos podido reforzar en los municipios", indica el funcionario.

Yeza afirma que se seguirán analizando el comportamiento social, pero también le prestan especial atención a la defensa del trabajo. "Nos preocupaba mucho que se corte la temporada y se ha trabajado mucho para poder llevarla adelante, por eso, para nosotros, fue un alivio, pero preocupa la velocidad de los contagios". En Pinamar, la disponibilidad de camas de alta complejidad es del 84 por ciento.

Pedro Marinovic, presidente de la Asociación de Hoteleros y Gastronómicos de Pinamar, señala que las noticias de hoy fueron un alivio y así lo sintieron los comerciantes. "Pero si no ponen orden y no se plantea algún tipo de límite vamos a seguir con este problema. Creo que hay que poner algún tipo de límite para la juventud, que también está podrida de estar encerrada. Pero todos deben ser responsables, porque se perjudica todo el destino".

Cristian Melo, es el gerente de Tostado y Bagel&Bagel, dos locales nuevos a los que les falta muy poco para abrir. "Las restricciones hubieran sido un golpe bajo. Estos restaurantes son una inversión a futuro, van a quedar durante años, pero hubiera sido un desastre que esta temporada termine el 15 de enero o que impongan restricciones muy severas. SI bien es por un tema de salud, hubiera sido difícil. Nuestros empleados ya se están capacitando para implementar todos los protocolos y ya diseñamos el salón para que haya distancia entre las mesas".

Gustavo Palmer, vocero de la Cámara de Discotecas y Bares de la provincia de Buenos Aires, también ve a la decisión de Kicillof y los intendentes como un alivio, pero resalta que hay muchas fiestas clandestinas y que siguen siendo una amenaza para la temporada.

"Es terrible la cantidad de fiestas que hay en toda la costa. Nosotros no metemos más gente de lo que está permitido en nuestros boliches y nos preocupa ligarla de rebote. La gente de nuestro rubro sufrió mucho este año. Estoy aliviado, pero seguimos en alerta", dice Palmer.

Roberto Halabi, el dueño del bar y restaurante Tulumei, lamenta que los locales como el suyo puedan cerrar por los errores que comenten otros. "Con las restricciones, los que sufrimos somos nosotros, acá la gente viene a comer nada más, mientras en otros lados vemos amontonamientos de personas y luego nos quieren restringir a nosotros".