"Al menos alguien del Gobierno me escuchó": la esperanza de la productora que quiere evitar el final de su tambo

Mariana Reinke
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"Estoy contenta porque al menos alguien del Gobierno me escuchó". En su día (se celebra el Día del Tambero), la tambera Alejandra Badino se siente reconfortada, pero sobre todo esperanzada. Tras la nota publicada días atrás en LA NACION, hoy se acercó a visitarla por su establecimiento rural en Cañada Rosquín (Santa Fe), el director de Lechería del Ministerio de Agricultura, Arturo Videla. También recibió el llamado del director de Lechería de Santa Fe, Abel Zenklusen.

El domingo pasado, el funcionario nacional la llamó para que le brinde detalles de su situación. Luego de la conversación le dijo que le iba a mandar a su tambo a alguien del Ministerio para conocer su establecimiento. Pareciera que el pedido desesperado al presidente Alberto Fernández de que "salga al campo y que vea la realidad de la actividad tambera" tuvo sus frutos.

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Sin embargo, ayer lunes Videla le avisó que sería él en persona quien se acercaría hasta el campo, a lo que la tambera le dijo: "No hace falta que venga usted".

"Nos pidió que salgamos a recorrer los campos, a escuchar a los productores y allí estaré mañana cerca del mediodía", le aseguró el funcionario.

Esta mañana, cuando ya había terminado el ordeñe, el funcionario, acompañado de dos personas, llegó al lugar y se presentó. En una charla informal, la tambera le detalló uno a uno los problemas que atraviesa la actividad láctea de los pequeños productores. Le contó que su situación se replicaba en más de 15 pequeños productores que están en los pueblos vecinos en el departamento de San Martín.

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"¿Qué vio a la vera desde la ruta hasta al campo?, le preguntó la tambera. "Soja, a ambos costados", le dijo el funcionario. "Antes solo había tambos. Somos pocos los que pudimos sobrevivir a la agricultura que es más rentable en la zona", le contestó. "Nosotros queremos que ningún otro tambo cierre en este país. Pero necesitamos un trabajo en conjunto con el gobierno provincial", le remarcó Videla, según señaló la productora.

El viernes pasado, la productora había contado el momento difícil por el que atravesaba, donde sentía que su oficio en el que trabajó desde los 13 años estaba en su cuenta regresiva. En la nota relató que su tambo en la región es el único que ha sobrevivido a las sucesivas crisis que enfrentó el sector lechero.

"No lo dejo por gusto, nos obligan a hacerlo por miedo a que lo poco que uno tiene lo puede perder. Es lo que hice toda mi vida y lo único que sé hacer", había dicho a LA NACION, la productora de 54 años.

Con 50 vacas en ordeñe, explicó que hace rato que los números no le cierran y solo sigue por el amor a su trabajo y a las vacas. "Solo quien está en esta actividad puede entenderme por qué seguimos y seguimos. Solo sobrevivimos tanto tiempo porque somos productores y tamberos a la vez, hacemos los trabajos nosotros mismos", detalló.

Tras dos horas y media, la visita del funcionario llegó a su fin. "Qué solución habrá no lo sé pero ahora tengo una luz de esperanza. Ojalá que así sea", contó.