Alertan sobre una caída de la confianza social en las vacunas

Fabiola Czubaj
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El gobierno de Israel entró en un acuerdo con Pfizer que le garantiza una enorme cantidad de vacunas
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La pausa que el virus de Covid-19 impuso durante el año pasado al uso habitual de los cuidados preventivos impactó de manera preocupante en el acceso a la vacunación de calendario, con una caída del 48% con respecto de 2019, de acuerdo con un índice nacional que se releva por segundo año. Pero, en el mismo período, también bajó un 7,2% la confianza social en las vacunas, en especial, en los mayores de 60, uno de los grupos considerados prioritarios para la campaña de inmunización contra el nuevo coronavirus.

“Como se descuidó la atención de otras enfermedades, lo mismo ocurrió con las vacunas”, señaló Gerardo della Paolera, director ejecutivo de la Fundación Bunge y Born, al presentar el Índice de Confianza y Acceso a las Vacunas (ICAV) 2020. “Independientemente de la robustez de los nuevos resultados, son una alerta, como cuando se pierde un año de educación que no se recupera. Saltearse un año las vacunas es una bomba sanitaria a futuro de otras enfermedades”, agregó.

Antes de la pandemia, en 2019, el nivel de confianza de los argentinos en las vacunas, de acuerdo con su importancia para los chicos, su seguridad y su efectividad, era de 93,7 (en una escala de cero a 100). El año pasado, bajó a 86,9 en la población mayor de 15 años en la que se aplica el ICAV. Es decir, una disminución del 7,2%, de acuerdo con el equipo que coordinaron Alejandra Candia, directora de Proyectos de Educación, Salud e Innovación Social de la fundación, y Brenda Walter, coordinadora de Proyectos.

Una profesional de la salud prepara una dosis de la vacuna de Oxford/AstraZeneca en un centro de vacunación en Brighton, en el sur de Inglaterra, el 26 de enero de 2021
Una profesional de la salud prepara una dosis de la vacuna de Oxford/AstraZeneca en un centro de vacunación en Brighton, en el sur de Inglaterra, el 26 de enero de 2021


Los consultados opinaron sobre la eficacia y la seguridad de las vacunas

La seguridad es en lo que mayor cambio se detectó, no así tanto en la consideración de la eficacia, dos de los términos que se instalaron en el debate público, sobre todo a finales del año pasado, sobre los ensayos clínicos de las vacunas candidatas para Covid-19. El nuevo relevamiento se hizo entre octubre y diciembre, sobre una muestra representativa de la población argentina con 7525 participantes.

El 95,9% consideraba en 2019 que las vacunas son seguras y, el año pasado, lo hizo el 88,7%. En tanto, la idea de que son importantes para los chicos pasó de tener una adhesión del 95,4 al 89,2% en un año. Antes de la pandemia, el 93,7% opinaba que son efectivas y, el año pasado, el 88,7% de la población.

“Aunque hay un leve descenso, sigue siendo bastante alta la confianza en las vacunas. Pero es una señal de alerta para las políticas sanitarias, porque si se consolida esta tendencia en los próximos relevamientos será preocupante”, dijo al presentar los resultados Guadalupe Nogués, bióloga molecular e integrante asociada del equipo de trabajo. “Para intervenir, hay que anticiparse porque, después, es más difícil cambiar actitudes y comportamientos de la población”, agregó.

La buena noticia, según destacó, es que las mujeres confían algo más que los hombres en las vacunas. “Ellas suelen ser las que deciden sobre la vacunación en las familias”, agregó Nogués.

Otra señal de alerta para las autoridades sanitarias, más aún en este contexto de emergencia sanitaria, es que la confianza en la inmunización tendió a disminuir en todas las edades. Pero, sobre todo, a partir de los 51 y, todavía más, en los mayores de 65. En este grupo, la confianza bajó un 10,5% entre 2019 y 2020.

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Para medir este indicador, Walter explicó que se adaptó con variables sociodemográficas el modelo del Índice de Confianza en las Vacunas que desarrolló y aplica desde 2015 a evaluaciones internacionales un equipo de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. Participaron de este trabajo como investigadores asociados Guillermo Bozzoli (economista), Romina Libster (pediatra e investigadora especializada en vacunas), Tomás Olego (especialista en estadística matemática) y Andrés Snitcofsky, responsable de la visualización de los datos.

Para ellos, es posible que algunas de las diferencias significativas entre ambos años se puedan atribuir “por lo menos en parte” al impacto de la pandemia de Covid-19, sobre todo en lo que tiene que ver con el acceso a la vacunación.

Ese indicador, el año pasado, fue de apenas 39,5 (en una escala de 0 a 100), comparado con 76,6 en 2019. Es decir, un 48% menor durante la pandemia y en todo el país. El mayor descenso (50,6%) ocurrió en la región de Cuyo y el menor (46,5%) se registró en el Gran Buenos Aires.

El acceso fue “levemente mayor” en la población con estudios terciarios en adelante que en las personas con primaria solamente, según se destacó durante la presentación del ICAV.

La cuarentena fue para algo más de un tercio (35%) la principal barrera para vacunarse o vacunar al menor más chico a cargo.

“En la Argentina, las tasas de cobertura de la vacunación no son en todos los casos los esperados”, indicó Walter. Con datos del año pasado hasta noviembre, se presentaron algunos ejemplos de la cobertura alcanzada con las dosis de calendario en los menores de 11 años que proporcionó la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud. “Los valores son bastante menores que en 2018 y 2019. Es algo para tener en cuenta”, se dijo.

A diferencia de la primera edición del ICAV, esta vez se incorporó un capítulo sobre la vacunación contra Covid-19. A finales del año pasado, cuando se obtuvieron los datos, un 72% dijo que se aplicaría una vacuna, según detalló Bozzoli.

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En el 28% que no lo haría, los argumentos más comunes fueron que faltaban etapas de prueba (43,1%), que preferían esperar (21,5%), que tenían temor a los efectos secundarios (20%) o que directamente lo consideraban “innecesario” (7,6%), entre otros. Y eso coincidió al indagar el nivel de confianza hacia las vacunas en esos subgrupos. Los que lo consideraban “innecesario”, por ejemplo, eran los que menos confiaban en la utilidad de la inmunización.

“La mención a la falta de etapas de prueba es algo nuevo, un aspecto que antes era considerado técnico y ahora aparece para alegar no vacunarse”, destacó Bozzoli. “A futuro, habría que monitorear si eso, que surge con la vacuna para Covid-19, tendrá un efecto derrame a otras vacunas”, agregó Nogués.

La tendencia que describe el ICAV 2020, para Della Paolera, “exige estar en alerta y redoblar esfuerzos”.