Suman 193 los muertos por desbordamiento de ríos en Colombia

Por ALBA TOBELLA y CHRISTINE ARMARIO
En esta foto de cortesía del ejército de Colombia se ve a soldados y civiles trabajando en labores de rescate en Mocoa, Colombia, el sábado 1 de abril de 2017, después del desbordamiento de tres ríos que sepultó algunos barrios de la localodad. Más de 150 personas murieron y más de 200 estaban desaparecidas, según las autoridades. (Foto Ejército de Colombia vía AP)

BOGOTÁ (AP) — Con casi 200 muertos y otros 200 desaparecidos por el desbordamiento de tres ríos en Colombia, la ciudad de Mocoa, fronteriza con Ecuador, se acostaba este sábado tras una de las peores tragedias naturales que recuerda el país.

Más de un millar de rescatistas suspendieron por la noche del sábado la búsqueda de cuerpos por la falta de electricidad y de seguridad, después de que las peores lluvias que ha visto esa región en 25 años dejaran el lugar bajo el barro, sin luz ni agua y apenas con comunicaciones.

En la madrugada del viernes, un alud de lodo y escombros sepultó gran parte de esta ciudad de 42.000 habitantes, dejó casas derribadas a su paso, arrancó árboles y arrastró automóviles.

Los últimos datos difundidos por el gobierno cifraban en 193 los fallecidos y 202 los heridos. Unos 2.000 damnificados duermen en albergues temporales porque sus casas quedaron inundadas por los escombros y ante el temor de que una nueva avalancha vuelva a despertarlos en medio de la noche.

"Estas lluvias son cada vez más intensas y tenemos que estar preparados", dijo el presidente Juan Manuel Santos desde la zona, donde declaró estado de calamidad y abrió una cuenta bancaria para recibir donaciones para los damnificados.

A última hora del sábado, los centros de salud atendían a 202 heridos, 22 de los cuales fueron transportados a Bogotá. Las autoridades reportaron que los hospitales locales se encontraban abarrotados. Medicina Legal instaló una morgue de emergencia para identificar a los cuerpos.

"Las calles parecían ríos, había carros encima de las casas", contó a The Associated Press Javier Armando Solarte, funcionario del gobierno que se despertó por las sirenas de los bomberos cuando empezó el caos la víspera. El agua entraba a las casas mientras la gente trataba de escapar del lodo.

"Eran las once y media cuando sonó como una bomba, durísimo. Los que corrieron, se salvaron y los que no, ahí quedaron", dijo un señor de mediana edad a la televisión local Caracol. El estruendo duró unos quince minutos y la desesperación de quienes trataban de rescatar familiares, amigos o vecinos, aumentaba este sábado a medida que se acercaba la noche.

Eduardo Vargas, de 29 años, estaba durmiendo con su esposa y su bebé de siete meses cuando lo despertaron los golpes de los vecinos en la puerta de la casa. Recogió a su familia y empezó a correr hacia una montaña entre gritos de la gente en pánico.

"No tuvimos tiempo para nada", relató.

Vargas y su familia esperaron junto con una veintena de vecinos mientras los escombros engullían sus casas. Por la mañana, cuando el Ejército los ayudó a regresar, sus viviendas habían quedado reducidas a rocas y tierra.

"Dios nos salvó la vida", concluyó.

"Hay mucha gente buscando a sus parientes", afirmó el vocero de la Cruz Roja, Óscar Forero.

Testigos sintieron cómo vibraban los edificios, y aunque sonó una alarma, no se escuchó en toda la ciudad. Imágenes difundidas en internet y televisión mostraban grandes extensiones cubiertas de escombros, edificios demolidos y puentes derribados. En los videos se escuchaban voces gritando los nombres de desaparecidos.

El agua, la comida y la electricidad escasean en la zona y las comunicaciones están interrumpidas. Tres puentes que dan acceso a la ciudad cayeron al paso del alud.

Carlos Iván Márquez, director de la agencia nacional de desastres de Colombia, dijo que el río se desbordó alrededor de la medianoche, tomando por sorpresa a los residentes desprevenidos en las primeras horas del sábado.

Anteriormente, Herman Granados, un anestesiólogo, dijo que había al menos 300 heridos y que el hospital no cuenta con la sangre suficiente para afrontar una crisis de semejante magnitud.

Señaló que algunos empleados del hospital fueron a ayudar aunque tenían familiares desaparecidos.

"Estoy seguro de que hay mucha gente bajo el barro", declaró Granados.

Varios países mandaron sus condolencias a Colombia por una tragedia que recuerda, en pequeñas dimensiones, al deslave de Armero en 1985, cuando más de 20.000 personas murieron sepultadas por la tierra.

"Toda nuestra solidaridad y apoyo al pueblo de Colombia, y al presidente Juan Manuel Santos le ofrezco toda la solidaridad de equipos de rescatistas, especialistas en tragedia y todo el apoyo de pueblos", dijo el presidente venezolano, Nicolás Maduro. Perú, España, Panamá, Francia y Brasil también se solidarizaron con las víctimas.

El sábado inició la época de lluvias en Colombia, aunque el instituto meteorológico registró en marzo un exceso de precipitaciones del 80%, lo cual tiene a la mitad de municipios del país en alerta ante posibles deslaves.

"Hay que mantener la alerta porque los suelos están muy erosionados por las lluvias de todo el mes y aunque disminuyan las precipitaciones, el riesgo continúa", aseguró Christian Euscátegui, vocero del organismo.

A medida que se acerca la noche, los lugareños se preocupaban.

"Esperemos que no llueva más. Por ahora está despejado pero ayer también hizo sol todo el día y las lluvias de medianoche lo arrasaron todo", lamentó el funcionario Solarte.