Alerta: por qué los jóvenes son uno de los mayores obstáculos para la inmunidad colectiva contra el Covid

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Adolescentes y jóvenes, un grupo etario con pocas razones para vacunarse contra el Covid
Fabián Marelli

KANSAS CITY, Misuri.– Bridget Burke, de 22 años, estudiante universitaria en Michigan, dijo que le inquietaban los rumores de que las vacunas contra el Covid-19 podrían afectar su salud reproductiva. Bryson Hardy, de 19 años, es originario de Georgia y trabaja como instalador de cables de fibra óptica; afirmó que no le preocupaba contraer el virus, por lo que no tenía planes de vacunarse. Y Cinda Heard, de 27 años, asistente sanitaria a domicilio en Misuri, comentó que temía a los posibles efectos secundarios de la vacuna y que solo se inoculó porque su empleador se lo exigió.

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A medida que la campaña de vacunación en Estados Unidos se ralentiza y las dosis se quedan sin utilizar, de repente ha quedado claro que uno de los mayores obstáculos para la inmunidad masiva será convencer a los jóvenes escépticos para que se vacunen. En los últimos días, las autoridades federales han expresado inquietud por los bajos índices de vacunación entre los estadounidenses que se encuentran en los últimos años de la adolescencia y los veintitantos, y los han culpado del fracaso casi seguro del país para alcanzar el objetivo del presidente Joe Biden de administrar al menos una dosis inicial al 70% de los adultos antes del 4 de julio.

El sencillo argumento de convencimiento para las personas mayores (que una vacuna podría salvar su vida) no siempre funciona con los veinteañeros sanos que saben que tienen menos probabilidades de enfrentar las consecuencias más graves del Covid-19.

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Captura video El nueve


Adolescentes y jóvenes, un grupo etario con pocas razones para vacunarse contra el Covid (Captura video El nueve/)

Mientras los funcionarios públicos se apresuran para encontrar maneras de atraer a los jóvenes para que se vacunen, las entrevistas realizadas en todo Estados Unidos sugieren que no hay una solución única, ni sencilla, que pueda persuadir a los escépticos. Algunos se oponen con firmeza, otros solo muestran desinterés y otros muestran un escepticismo influenciable, pero casi todos los que deseaban vacunarse ya lo hicieron y los funcionarios de salud pública ahora se enfrentan a una mezcla de inercia, miedo, falta de tiempo y desinformación, mientras intentan convencer a la generación Z para que se vacune.

Motivaciones

“Si estás ocupado, si tenés problemas en todos los aspectos de la vida diaria y no estás seguro de querer vacunarte, entonces te aferrás a una cosita que podría no ser cierta y te da un pretexto”, señaló Rex Archer, director de salud en Kansas City, mientras inspeccionaba un punto de vacunación en una tienda donde solo una persona, un hombre de 38 años, acudió a vacunarse en un período de 30 minutos durante una mañana.

Los expertos en salud pública aseguran que la vacunación de los jóvenes es fundamental para mantener las cifras de contagio bajas y prevenir nuevos brotes, en especial a medida que la variante delta, que es más contagiosa, se propaga por Misuri y otros estados.

Desde que las vacunas estuvieron disponibles hace seis meses, los departamentos de salud se han centrado, con distintos grados de éxito, en animar a los grupos identificados como renuentes (entre ellos, las personas que viven en comunidades rurales, los residentes afroestadounidenses y los conservadores) a vacunarse. Sin embargo, en días recientes, los funcionarios han identificado a los jóvenes como un reto importante para un país en el que menos de un millón de personas al día reciben una vacuna, lo que supone un descenso respecto al pico de abril de más de 3,3 millones.

En un informe federal publicado la semana pasada, poco más de una tercera parte de los adultos de entre 18 y 39 años declararon estar vacunados. Se presentan cifras especialmente bajas entre las personas negras, las de 24 años o menos y las que tienen niveles menores de ingresos, escolaridad, y no tienen seguro médico.

“El contenido de la vacuna me pone nerviosa”, afirmó Burke, estudiante de último año de la Universidad de Western Michigan, quien proviene de Chicago. “Creo que, en lo personal, pospondré la vacunación hasta que sea absolutamente necesario”, dijo.

Burke indicó que su familia quería que se vacunara, pero le preocupaba que las vacunas afectaran el sistema reproductivo de las mujeres, una preocupación que surgió en múltiples entrevistas con mujeres jóvenes. Los científicos han dicho que no hay pruebas de que las vacunas afecten la fertilidad o el embarazo.

La preocupación por los efectos secundarios de las vacunas contra el Covid influye en la decisión de no vacunarse
La preocupación por los efectos secundarios de las vacunas contra el Covid influye en la decisión de no vacunarse


La preocupación por los efectos secundarios de las vacunas contra el Covid influye en la decisión de no vacunarse

Aun así, los efectos secundarios, escasos pero reales, han surgido como una preocupación grave, en especial para los jóvenes que consideran que corren poco riesgo a causa del virus. Las vacunas de Johnson & Johnson se interrumpieron de manera breve en la primavera tras el descubrimiento de coágulos de sangre poco comunes en mujeres jóvenes, y las autoridades federales de salud señalaron la semana pasada que las vacunas Moderna y Pfizer-BioNTech podrían haber ocasionado problemas cardíacos en unos 1200 estadounidenses, muchos de ellos menores de 30 años, aunque dijeron que los beneficios de la vacunación seguían superando los riesgos con creces.

No hace mucho, la mayoría de las personas que se encuentran en la adolescencia y entre los 20 y los 30 no eran candidatas para recibir una vacuna. En el invierno y principios de la primavera, cuando la demanda superó la oferta, los estados priorizaron las vacunas para sus residentes más ancianos y enfermos. A finales de abril, todos los adultos eran candidatos. Pero, para ese entonces, el número de casos había caído drásticamente desde su pico de invierno y la demanda en los grupos de edad más jóvenes nunca se acercó a los niveles observados entre los mayores. Muchas universidades requerirán que los estudiantes se vacunen antes de regresar a las clases de otoño.

“Creo que, en el caso de la generación más joven, tenemos que argumentar las razones para que se vacunen”, opinó Sarah Van Orman, directora del sistema de salud estudiantil de la Universidad del Sur de California. “Creo que tenemos un largo camino por recorrer para lograrlo”, agregó.

Clínicas emergentes

Por supuesto, millones de jóvenes ya han sido vacunados y otros planean vacunarse. Las clínicas emergentes ubicadas en los lugares de trabajo, las paradas de tránsito y los partidos de la Major League Soccer han ayudado a llegar a más personas de ese grupo de edad. Varios estados están probando loterías y otros incentivos para generar interés. Sin embargo, muchos jóvenes dijeron que no veían una razón urgente para vacunarse.

“Simplemente no siento la necesidad de hacerlo en este momento”, dijo Hardy, el instalador de cable de Georgia, quien estaba surfeando el miércoles en Surfside Beach, Carolina del Sur. “Me siento saludable. Estoy bien. Solo estoy viviendo la vida. Si me pasa algo y tengo que vacunarme, tal vez lo haría. Pero lo dudo”, detalló.

Heard, la asistente sanitaria en Kansas City, Misuri, dijo que le preocupaba que pudieran presentarse efectos secundarios a lo largo de los años. Y afirma que la mayoría de sus amigos habían decidido no vacunarse. “Si no fuera por este trabajo, y porque tengo que pagar un automóvil nuevo, no me habría vacunado”, aclaró.

Los funcionarios de la Casa Blanca afirmaron que esperaban que el 70% de las personas mayores de 27 años recibieran al menos la primera dosis antes del 4 de julio, pero si se agregan los estadounidenses de 18 a 26 años es probable que el país no alcance el objetivo de Biden para todos los adultos.

Enfermeras cargando jeringas en un sitio de vacunación Kansas City, Missouri
Enfermeras cargando jeringas en un sitio de vacunación Kansas City, Missouri


Puesto de vacunación en Kansas City, Misuri

“Cuando las personas de mi edad lo contraigan, probablemente yo también me contagiaré”, dijo Jermain Allen, de 20 años, un estudiante universitario en Brooklyn que dijo que la mayoría de las personas vacunadas que conocía eran mayores. “No vivo con mi abuela, pero si lo hiciera probablemente me habría inyectado por su bien”, añadió.

Luke Norris, de 23 años, que trabaja como cocinero en el Instituto Bíblico Moody en Chicago, explicó que estaba indeciso sobre las vacunas. Por lo general, no recibe vacunas, pero dijo que podría vacunarse contra el Covid-19 si era necesario para lograr su objetivo de convertirse en misionero. “Tengo un amigo que siempre me dice que me vacune, pero también tengo familiares que me dicen que no lo haga. Las personas que frecuento tienen opiniones contrarias”, dijo Norris.

Muchos adultos jóvenes están relativamente sanos, y con frecuencia tienen que preocuparse por el trabajo, la escuela y los hijos pequeños. Los expertos coinciden en que para este grupo vacunarse no siempre es una prioridad.

“No son personas que estén conectadas con el sistema de salud”, dijo Arthur Caplan, especialista en bioética de la Universidad de Nueva York que estudia las dudas relacionadas con las vacunas. “No tienen un médico que los atienda: acuden al médico de sus padres”, recordó.

A lo largo de la pandemia, el mensaje del sistema de salud pública ha hecho hincapié en que los habitantes de mayor edad eran los que corrían mayor riesgo. Jodie Guest, profesora de epidemiología de la Universidad Emory, sostuvo que eso “tuvo la consecuencia imprevista de hacer que los jóvenes sintieran que no habría mucho problema si se contagiaban de Covid-19. Y, por empezar, hay cierto grado de inmortalidad en este grupo etario”.

No obstante, también está la duda de si los organismos de salud pública hicieron lo suficiente para conectarse con los jóvenes reticentes o incluso si saben cómo hacerlo.

Jordan Tralins, de 20 años, es una estudiante de la Universidad de Cornell. Relató que pensaba que sus compañeros habían sido ignorados en gran medida y que las autoridades no entablaban diálogos con ellos en los espacios virtuales donde pasan el tiempo.

Desanimada por la cantidad de información errónea que encontraba en las redes sociales, Tralins fundó la Coalición Universitaria Covid, que ahora cuenta con miembros en más de 25 universidades que manejan cuentas de Instagram en las que desmienten los mitos y les indican a los estudiantes cómo vacunarse.

“Para captar a la gente de mi edad, lograr que nos enfoquemos y despertar nuestro entusiasmo, hay que usar la creatividad –sintetizó Tralins–. Y creo que esto no es algo que los adultos, y quienquiera que esté a cargo del despliegue de la vacuna, hayan considerado”.

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