Alerta Greenpeace sobre los riesgos de incinerar los residuos sólidos

*Generarían graves problemas de contaminación y de salud pública

Por Miguel Ángel de Alba

Cuernavaca, 6 Feb (Notimex).- La organización ambientalista Greenpeace alerto a los gobiernos de la Ciudad de México, Morelos y del Estado de México sobre la gestión de residuos plásticos y el problema latente de la incineración que al parecer pretenden, al convocar para crear una planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos e incineración.

Miguel Rivas y Ornela Garelli, coordinadores de la campaña “Plásticos”, se refirieron asimismo a las notas que se han publicado en medios informativos sobre tráfico de influencias y conflicto de interés en esta convocatoria, donde además se utlizaría tecnología obsoleta, se otorgarían contratos a largo plazo, se crearían zonas de sacrificio, se beneficiaría a las cementeras y no cambiaría la cultura de usar y tirar.

Al participar en el foro “Amenazas socioambientales en Morelos”, que se realiza en las instalaciones de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), los ambientalistas detallaron la campaña de Greenpeace “Quemar Basura Mata”, cuyo objetivo es evidenciar con información científica, que tanto el gobierno federal, por medio de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, como los senadores y diputados, están apostando por una tecnología equivocada y sucia para la gestión de residuos, con lo que pondrán en riesgo la salud de las comunidades y de los ecosistemas cercanos a las incineradoras, pues el radio de influencia de los contaminantes es hasta de cincuenta kilómetros a la redonda”.

Además, estarían contraviniendo los derechos constitucionales para gozar de salud y un medio ambiente sano; convenios y programas suscritos por México, como el Convenio de Estocolmo; las metas de mitigación para el cambio climáticos, la Declaración de Rió sobre el Medio Ambiente y Desarrollo-Agenda 21, los objetivos para el desarrollo sostenible y la defensa de los derechos humanos, entre otros.

Asimismo, mencionaron que las incineradoras también ponen en riesgo el trabajo de miles de pepenadores que, en condiciones muy vulnerables de salud, laborales y de seguridad, recuperan cientos de miles de toneladas de materiales que regresan al círculo de los residuos, haciendo una gran labor ambiental que no se les reconoce.

Al referirse a los impactos en el medio ambiente y la salud humana de la incineración de residuos, Rivas y Garelli mencionaron las emisiones altamente tóxicas al aire, de metales (mercurio, cadmio), compuestos orgánicos (dioxinas) y furanos; gases ácidos (dióxido sulfúrico y cloruro de hidrógeno); partículas (polvo y arena), óxido nítrico, monóxido de carbono y dióxido de carbono (CO2).

Explicaron que las dioxinas pueden provocar lesiones cutáneas, alteraciones en el funcionamiento hepático, inmunodepresión; afectaciones a los sistemas nervioso, endocrino y reproductivo, y cáncer. Los metales, por su parte, afectan al sistema nervioso, y el mercurio puede dañar el cerebro, riñones y pulmones.

El humo y las partículas generan problemas respiratorios, y las nanopartículas (contaminantes orgánicos persistentes) atraviesan las membranas celulares para alojarse en los tejidos, cruzar las membranas pulmonares y filtrarse al torrente sanguíneo.

Entre el 25 y 30 por ciento del total de residuos generan cenizas tóxicas, provenientes de metales pesados y contaminantes orgánicos persistentes, que pueden depositarse en el suelo y en el agua o ser inhaladas directamente por las personas y afectar severamente su salud, a lo que se suma la contaminación de afluentes por aguas residuales.

Tras mencionar que los responsables de la contaminación son ciudadanos o consumidores, corporaciones, industria, gobierno y legisladores, mencionaron que una solución sería el reciclaje, considerando que en México sólo se recicla el 6.1 por ciento de los residuos sólidos urbanos, y que el 67 por ciento se hace de manera informal y 32 por ciento por parte de los gobiernos estatales.

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