En alerta: confirman que los trastornos anímicos son factores de riesgo para el Covid-19

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En Estados Unidos,  la vacunación de millones de personas en función de su estado de salud mental pasa a ser prioritaria
Patrick T. Fallon

WASHINGTON (The Washington Post).- Hace unos días, cuando los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) agregaron a las personas con trastornos del estado de ánimo a los grupos de alto riesgo, nadie se sorprendió demasiado: la conexión mente-cuerpo, afirmó la institución, está científicamente comprobada desde hace tiempo. Pero el sello de aprobación científica de esa aparente obviedad tiene consecuencias cruciales: la vacunación de millones de personas en función de su estado de salud mental pasa a ser prioritaria, y los grupos vulnerables tienen más razones para inocularse.

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“Se trata de un grupo poblacional que está realmente en alto riesgo, por la forma de interacción que tiene el Covid con esos diagnósticos preexistentes”, dice Lisa Dailey, directora ejecutiva del Treatment Advocacy Center, una ONG dedicada la promover la salud mental. “Y tal vez toda esa gente no lo sabía hasta que los CDC incluyeron esos desórdenes en su lista de factores de riesgo.”

El 14 pasado, los CDC agregaron “los trastornos de salud mental” a su larga lista de enfermedades, casi todas físicas, que hacen que una persona sea más proclive a ser internada, necesitar respirador, o morir de coronavirus. Esa lista incluye, entre otras dolencias, el cáncer, la diabetes y la obesidad.

La inclusión de ese grupo implica que es importante que las personas “con trastornos anímicos, incluidas la depresión y los trastornos del espectro esquizofrénico” se vacunen con dosis iniciales y de refuerzo, y que sigan cumpliendo con las medidas de protección, como el uso de barbijo, el distanciamiento social y el lavado de manos, según los CDC.

Los expertos en salud pública dicen que esos cuidados son cruciales para las personas mayores o quienes sufren varios de los factores incluidos en la lista, que no es exhaustiva, aclaran los funcionarios, sino que se va actualizando constantemente a medida que se desarrolla la pandemia.

El agregado de las enfermedades mentales a la lista de factores de alto riesgo podría poner en estado de alerta a millones de norteamericanos.

En 2019, sin pandemia, más de 19 millones de norteamericanos –casi el 8% de todos los adultos de Estados Unidos– sufrieron al menos un episodio de depresión, y al menos la mitad de ese número fue diagnosticada médicamente con depresión, desorden bipolar o esquizofrenia, según datos del gobierno federal.

Desde entonces, y según las investigaciones publicadas este mes por la revista The Lancet, esa cifra no ha dejado de crecer. A nivel mundial, la pandemia desató 53 millones de nuevos casos de depresión durante 2020, un 28% de aumento en comparación con año anterior.

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Los casos

Las estadísticas confirman los padecimientos que vio en su consultorio durante la pandemia la doctora Dana Mueller, directora de medicina familiar y de adultos en Mary’s Center, la clínica de salud comunitaria de Washington D.C.

Sus pacientes, muchos de los cuales son trabajadores esenciales de la primera línea de fuego, tienen más ansiedad y depresión, sumadas a diabetes, hipertensión y obesidad preexistentes, incluso con varios factores de riesgo a la vez. Sin embargo, hace 11 meses que la vacuna está disponible, en muchos casos Mueller todavía está administrando las primeras dosis. “Dice que por eso es importante la confirmación científica, además de la relación con el paciente.”

“Estaban esperando escucharlo de nosotros, y ahora nosotros podemos decirles: es importante que te vacunés porque tu salud mental es otro factor de riesgo”, dice la especialista.

Las organizaciones abocadas a la salud mental presionaron a los CDC durante meses para que agregaran los trastornos mentales a la lista de alto riesgo, que ya incluía los trastornos por consumo de sustancias, como la adicción al alcohol, los opioides o la cocaína.

Dos metaanálisis exhaustivos publicados en Journal of the American Medical Association confirmaron que las personas con enfermedades mentales graves tienen más riesgo de desarrollar un cuadro grave de Covid si se contagian.

Un trabajo que analizó datos de siete países reveló que los individuos con esquizofrenia eran el segundo grupo más propenso a morir de Covid-19, después de los adultos mayores.

Roger S. McIntyre, presidente de la junta científica asesora de la Alianza de Apoyo a Depresivos y Bipolares, con sede en Chicago, es uno de los investigadores detrás del otro artículo, que revisó los datos de 21 estudios sobre un total de más de 91 millones de personas.

Ese análisis reveló un fuerte vínculo entre los trastornos anímicos preexistentes y la hospitalización y la muerte por Covid, incluso cuando se filtran y descartan otros factores, como el tabaquismo, las comorbilidades cardíacas y el poco acceso a la atención médica, la vivienda y el empleo.

“En conjunto, hay razones más que suficientes para estar súper alertas con las personas que sufren depresión: tienen que vacunarse ya mismo”, dice McIntyre, también profesor de psiquiatría de la Universidad de Toronto.

Varios expertos señalan que todavía no se sabe lo suficiente sobre la interacción biológica entre las enfermedades mentales y el Covid-19 como para comprender por qué los resultados son peores cuando ambos se combinan.

El reclamo

El 22 de septiembre, Anna Méndez, directora ejecutiva de Partner for Mental Health, una ONG de Charlottesville y afiliada a Mental Health America, y otras 15 personas, le escribieron una carta a la directora de los CDC, Rochelle Walensky, para reclamar “con urgencia una respuesta inmediata”.

“Nuestras organizaciones esperan que los CDC aprovechen esta oportunidad para demostrar que las personas con estas afecciones no son invisibles y merecen la consideración que se les brinda a quienes viven con otras afecciones ya debidamente incluidas en la lista de alto riesgo de los CDC”, decía la carta.

Alexis Aplasca, directora clínica del Departamento de Salud del Comportamiento y Servicios de Desarrollo Social de Virginia, dice que el coronavirus dejó muy golpeadas a las personas que padecían enfermedades mentales graves, y se convirtió en la principal causa de muerte entre los pacientes de los hospitales psiquiátricos estatales durante el año pasado.

El cambio podría ayudar a concientizar sobre la importante de vacunarse, tanto en los pacientes como en sus cuidadores.

Miriam E. Delphin-Rittmon, subsecretaria de Salud Mental y Abuso de Sustancias en el Departamento de Salud y Servicios Humanos, dice que la decisión de los CDC es una reconfirmación del vínculo entre la salud física y mental.

“La reciente inclusión de ciertas afecciones de salud mental entre los riesgos de desarrollar cuadros graves de Covid-19 confirma la difícil situación que enfrentan los estadounidenses con problemas de salud conductual, incluidos los trastornos por consumo de sustancias”, dijo Delphin-Rittmon en un comunicado.

(Traducción de Jaime Arrambide)

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