Alemania pide a los padres que destruyan los smartwatch de sus hijos

Las autoridades alemanas han solicitado a la población que prohíban a los niños llevar relojes inteligentes (smartwatch). El motivo que han aducido es que muchos progenitores se han servido de este tipo de dispositivos para espiar lo que decían los profesores en clase.

Además de esta petición, la Agencia Federal de las telecomunicaciones germana ha anunciado que la venta de este tipo de aparatos para jóvenes está prohibida en el país. Las tiendas que no obedezcan serán sancionadas, incluso las páginas web que estén alojadas en otras naciones. La nueva normativa afecta a los niños con edades comprendidas entre los 5 y los 12 años.

“A través de una aplicación, los padres pueden acceder a los micrófonos de los relojes inteligentes y escuchar así todo el sonido ambiente del lugar en el que estén los menores. Esta tecnología pasa a ser considerada como ‘no autorizada’”, asegura en un comunicado Jochen Homann, presidente de la citada agencia. “Según nuestras propias investigaciones, los relojes eran utilizados para escuchar a los docentes en clase”.

No es la primera vez que Alemania persigue el espionaje de profesores por parte de padres. El pasado mes de febrero, la misma organización gubernamental prohibió la venta de unas muñecas que se podían conectar a Internet vía Wifi llamada “Mi amiga Cayla”. Y aquella se decisión se justificó de la misma manera.

Pero este tipo de medidas no están exentas de polémica. Ni los relojes inteligentes ni la muñeca prohibida fueron diseñados en origen para espiar profesores: se trata de aparatos pensados para que los padres puedan saber si sus hijos se encuentran en algún problema o localizables –en el caso de los relojes- y si están llorando en la cuna –en caso de la muñeca-. Es decir, que son los padres los que están cometiendo el delito valiéndose de esta tecnología. Y por supuesto, los relojes son completamente inofensivos.

Smartwaches (Alex Wong/Getty Images)

Además de solicitar la destrucción de los smartwatches, las autoridades han alertado a las escuelas del país a que vigilen e informen si descubren que uno de sus alumnos lleva en la pulsera uno de estos relojes o gadgets que pudieran servir para el espionaje.

Alemania no es el único país que ha puesto su energía en combatir estos aparatos. El mes pasado la organización de consumidores de Noruega advirtió que los smartwactch para niños son una fuente de problemas de privacidad y por tanto de seguridad.

Lo mismo ocurre en Reino Unido, en donde una organización que lucha por los derechos de los consumidores denunció que los niños que lleven un juguete IoT (como algunos tipos de Furbys o muñecos conectados a Internet) podrían enfrentarse a situaciones potencialmente muy peligrosas, ya que dichos aparatos pueden ser hackeados para que un adulto tome su control y, por ejemplo, pueda hablar a través de ellos.