La India recibe unos 1.500 refugiados birmanos mientras continúa la violencia

Agencia EFE
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Aizawl/Imphal (India), 31 mar (EFE).- Los refugiados birmanos siguen cruzando la frontera hacia la vecina India, donde a falta de datos oficiales fuentes locales afirmaron este miércoles que su número asciende a unos 1.500, mientras continúa la represión de las fuerzas de seguridad en Birmania (Myanmar) tras el golpe de Estado.

Solo en el montañoso estado indio de Mizoram el número de birmanos huidos supera el millar, dijo a Efe el secretario general de la Asociación de Jóvenes Mizo (YMA), Fabian Lalfakawma, un organismo que ha estado al frente de la movilización civil para ayudar a los refugiados.

"Aunque no hay datos oficiales, creemos que más de 1.000 han cruzado a Mizoram y el número sigue creciendo cada día", explicó Lalfakawma.

Esta región nororiental cuenta con unos 500 kilómetros de frontera con Birmania, de los más de 1.600 kilómetros que la India comparte con el país vecino.

Los habitantes de Mizoram mantienen fuertes vínculos étnicos e incluso familiares con los refugiados que trascienden la llegada de los británicos al subcontinente, y se han volcado en muchos casos en darles cobijo mientras la represión de las fuerzas de seguridad en Birmania ha dejado ya más de 500 muertos.

"Hemos dado órdenes de seguir varias reglas (para los refugiados). Se deben hacer pruebas de covid-19, los inmigrantes tienen que registrarse con las autoridades locales y hemos pedido a todas las familias en nuestra zona que les den la bienvenida como es nuestra tradición", dijo a Efe Lalmuankima, otro miembro del YMA.

En el vecino estado indio de Manipur al menos quinientos birmanos han sido acogidos por familias locales, dijo a Efe un líder de una organización civil implicada en la ayuda a refugiados, que pidió el anonimato.

"Más de quinientas personas, sobre todo mujeres y niños, se encuentran refugiados con varias familias", dijo, antes de afirmar que "cientos de personas" han podido cruzar la porosa frontera desde que se retiró ayer la vigilancia continua cerca de la aldea de Govajang.

Los birmanos llegados a la India temen ser deportados por las autoridades y ser víctimas de la represión militar de la que huyeron en primer lugar, explicó desde Moreh, la principal ciudad de la frontera y considerada como puerta de entrada al país vecino.

RECLUTAMIENTOS FORZOSOS

Una de las razones que ha impulsado la huida especialmente de jóvenes birmanos tiene que ver con los intentos de reclutamiento forzoso por parte del Ejército, explicó a Efe un político local que pidió el anonimato.

"Sobre todo son hombres jóvenes, de más de 14 años de edad, los que huyen del reclutamiento forzoso de la Junta. Explican cómo el Ejército vino a buscarles de casa en casa en sus antiguos barrios para que se uniesen a las fuerzas de seguridad o hiciesen frente a las balas", dijo.

"Se trata de jóvenes muy asustados que huyen por su vida y algunos de ellos cuando llegan están hambrientos, débiles y enfermos", aseguró.

Un líder tribal de Moreh, también líder de una organización civil encargada de acoger a los refugiados, añadió que "todo el mundo de más de 14 años, tanto hombres como mujeres, son cazados por la Junta para que se unan al Ejército".

Nueva Delhi ha pedido abiertamente que no se permita la entrada en suelo indio de los birmanos. El Gobierno de Manipur, por su parte, ordenó la semana pasada que las personas que intenten cruzar la frontera sean "amablemente" enviados de vuelta.

La orden también prohibía a las administraciones y organizaciones locales darles comida y refugio, aunque esta disposición fue retirada el lunes tras generar una fuerte indignación.

La huida a la India se produce en medio de los tiroteos diarios de las autoridades birmanas contra los manifestantes desde que se produjo el pasado 1 de febrero el golpe de Estado y que han dejado ya unos 500 civiles muertos, a pesar de las condenas internacionales y la imposición de sanciones.

La implicación de las guerrillas étnicas birmanas en el movimiento de protesta contra la junta militar han desatado el temor a una mayor escalada de violencia en Birmania.

Sangzuala Hmar y Grace Jajo

(c) Agencia EFE