Alemania: Merkel, furiosa por una alianza de su partido con la extrema derecha

LA NACION

PRETORIA.- La canciller alemana Ángela Merkel consideró un "acto imperdonable" la alianza política inédita entre su partido, la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), y la extrema derecha en la región de Turingia, que permitió la elección de un liberal a la presidencia regional y provocó un terremoto político en el país.

"Hay que decir que es un acto imperdonable y que por consiguiente el resultado [de estas elecciones] debe ser anulado", dijo ayer Merkel desde Pretoria, la capital administrativa de Sudáfrica, un día después de que el presidente regional de Turingia fuera elegido gracias al apoyo de la extrema derecha y del propio partido de Merkel.

"La posibilidad de nuevas elecciones es una opción", recalcó.

Ante la presión de Merkel, el recientemente elegido jefe de gobierno local, Thomas Kemmerich, renuncióhoy al nuevo puesto.

"La disolución del Landtag [parlamento regional] es inevitable y la renuncia del presidente es inevitable", dijo Kemmerich y anunció que el grupo regional del Partido Democrático Libre (FDP) pide la disolución del consejo y nuevas elecciones.

"Los partidos democráticos necesitan mayorías democráticas, que en este parlamento evidentemente no pueden tener", agregó.

"Un mal día para la democracia"

El miércoles y ante la sorpresa general, el parlamento regional de Turingia, al este de Alemania, eligió como jefe del gobierno local a Thomas Kemmerich, un diputado del FDP, gracias a los votos en "coalición" de los representantes de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), el partido de la canciller, y Alternativa para Alemania (AfD), el principal partido de la extrema derecha.

Es la primera vez en la historia de la posguerra en Alemania que un presidente regional es elegido gracias a los votos de la extrema derecha, y también la primera vez en que la derecha moderada y la ultra votan juntas en este tipo de consulta.

Según los responsables del CDU, los diputados del partido de Merkel, al votar junto a la extrema derecha, "no respetaron las convicciones fundamentales" del partido demócrata cristiano.

Es "un mal día para la democracia", dijo Merkel refiriéndose a lo ocurrido en Turingia, que recordó a los alemanes lo ocurrido en los años 30, cuando el partido de Adolf Hitler logró, gracias a alianzas con la derecha tradicional, llegar poco a poco al poder.

Agencias AFP y ANSA