Austria y Alemania abren sus fronteras a miles de inmigrantes

Por Krisztina Than y Karin Strohecker
Austria Y Alemania mantenían abiertas el sábado sus fronteras a miles de inmigrantes exhaustos, rechazados en Hungría por un Gobierno ultraconservador que intentó detenerlos pero que se vio superado por la enorme cantidad de personas decididas a llegar por tierra a Europa occidental. En la imagen se ve a un niño inmigrante poniéndose la gorra de un empleado ferroviario tras llegar en un tren especial desde Salzberg antes de tomar un tren rápido en la principal estación de Múnich el 5 de septiembre de 2015. REUTERS/Michael Dalder

Por Krisztina Than y Karin Strohecker HEGYESHALOM, Hungría/VIENA (Reuters) - Austria Y Alemania mantenían abiertas el sábado sus fronteras a miles de inmigrantes exhaustos, rechazados en Hungría por un Gobierno ultraconservador que intentó detenerlos pero que se vio superado por la enorme cantidad de personas decididas a llegar por tierra a Europa occidental. Tras haber caminado los últimos metros hacia la entrada de Austria, inmigrantes mojados por la lluvia -muchos de ellos refugiados que huyeron de la guerra civil en Siria- se amontonaban para tomar trenes y autobuses a Viena, donde muchos dijeron que esperaban seguir camino hacia Alemania. La policía alemana dijo más tarde que los primeros 1.000 de 10.000 inmigrantes que se esperan el sábado habían llegado a Múnich en trenes especiales procedentes de Austria. La fuerza policial austriaca señaló que más de 6.000 personas habían pasado hasta el mediodía y que se esperaba que llegaran muchas más, destacando la magnitud de la peor crisis migratoria en el continente desde las guerras de Yugoslavia en la década de los noventa. En tanto, la policía en Múnich dijo que intérpretes ayudaron a los refugiados con los procedimientos para inscribirse en centros de registro de emergencia. La recepción aparentemente eficiente de Austria y Alemania contrastó con el desordenado sistema de Hungría. "Fue una situación horrible en Hungría", dijo Omar, que llegó a Viena con su familia y cientos de otros inmigrantes que poblaban las plataformas y a los que se les brindaba alimento, bebida y otros suministros. En Budapest, casi vaciada de inmigrantes en el anochecer del viernes, la principal estación ferroviaria nuevamente se colmó de más personas en busca de un destino mejor. Varios cientos partían a pie, diciendo que caminarían hacia la frontera austriaca, a unos 170 kilómetros de distancia, al igual que lo intentaron otros el viernes. HUNGRÍA IMPLACABLE Después de días de enfrentamiento y caos, el Gobierno ultraconservador de Hungría desplegó 100 autobuses para transportar a miles de inmigrantes hasta la frontera austriaca. Austria ya había acordado con Alemania permitir el acceso, pasando por alto las normativa de asilo que les exige registrarse en el primer Estado de la UE al que lleguen. Envueltos en sábanas y bolsas de dormir para combatir la lluvia, largas filas de inmigrantes, muchos de ellos con niños pequeños en brazos, bajaban de los autobuses del lado húngaro de la frontera y caminaban hacia Austria, y recibían fruta y agua de parte de trabajadores de grupos de ayuda humanitaria. Algunos ciudadanos austriacos sostenían carteles que decían: "Bienvenidos, refugiados". "Estamos felices, iremos a Alemania", dijo un hombre sirio que se identificó como Mohamed, y que iba camino a la mayor economía de Europa, el destino favorito para muchos refugiados. Otro inmigrante, que no quiso ser nombrado, dijo: "Hungría debería ser expulsada de la Unión Europea. Con ese trato tan malo". Hungría insistió en que los traslados en bus fueran solo de ida, incluso aunque cientos de inmigrantes más se reunieron en Budapest, como parte de un gigantesco flujo de personas que llegan al norte a través de la península de los Balcanes tras haber alcanzado antes Turquía y Grecia. En contraste, la ferroviaria estatal austriaca OeBB dijo que había sumado 4.600 asientos para inmigrantes al extender sus trenes y establecer servicios especiales no programados. Hungría, el principal punto de entrada para los inmigrantes a la zona Schengen de Europa, ha adoptado una postura muy dura ante la situación y anunció que cerraría su frontera sur con una nueva barrera más alta para el 15 de septiembre. Funcionarios húngaros han descrito su respuesta a la crisis como una defensa de la identidad, prosperidad y de los "valores cristianos" de Europa ante el flujo de inmigrantes mayormente musulmanes. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, dijo el sábado que Hungría desplegaría a sus fuerzas policiales a lo largo de la frontera con Serbia tras el 15 de septiembre, y que el Ejército también sería enviado si el Parlamento aprueba una propuesta del Gobierno. Cientos de inmigrantes escaparon el viernes desde un campamento abarrotado en la frontera entre Hungría y Serbia, otros huyeron desde un tren parado y abandonado, huyendo de la policía antidisturbios por las vías férreas, en tanto, otros decidieron caminar por la carretera en una imagen que es un fiel reflejo de una crisis que ha dejado a Europa buscando respuestas y unidad.