Alemania: comenzó el juicio a guardia de un campo nazi acusado por 5230 asesinatos

LA NACION

HAMBURGO.- En silla de ruedas, con la cara tapada detrás de una carpeta roja y con la asistencia de una acompañante que ejercía de enfermera, Bruno Dey ingresó a la sala del tribunal. A sus 93 años, el exguardia de un campo de concentración presenció el juicio en el que se lo acusa de cómplice de 5230 asesinatos durante el régimen nazi.

Dey tenía 17 cuando comenzó a oficiar entre agosto de 1944 y abril de 1945 como guardia de las SS -abreviatura en alemán de Schutzstaffel, escuadra militar y policial al servicio del dictador Adolf Hitler- en el campo de concentración de Stutthof, en el norte de Polonia, a 40 kilómetros de Gdansk. Fue el primer campo nazi edificado fuera de Alemania y pasó a formar parte del sistema de exterminio de judíos en junio de 1944.

Allí fallecieron 65.000 personas, principalmente mujeres judías procedentes de los países bálticos y de Polonia.

Para la fiscalía, Dey fue cómplice en el asesinato de 5230 presos, de los cuales 5000 ocurrieron "creando y manteniendo condiciones que ponían en riesgo la vida", 200 gaseados y 30 de un disparo en la nuca.

El trabajo del acusado consistía en "impedir la fuga, la revuelta o la liberación de los presos" judíos del campo, condenados a ser exterminados por bala o mediante el gas Zyklon B, según la acusación, que consideró que Dey fue un "engranaje de la maquinaria asesina, con conocimiento de causa". El juicio se prolongará al menos hasta mediados de diciembre y las audiencias se verán restringidas a dos por semana y a un máximo de dos horas cada una debido al precario estado de salud de Dey.

El objetivo del juicio es determinar si "apoyó conscientemente los crueles asesinatos de presos, y de judíos en particular". Durante el juicio, los sobrevivientes describieron los asesinatos en este campo, cometidos delante del personal del lugar y el acusado reconoció durante la instrucción que estaba enterado de lo que ocurría en el campo con las cámaras de gas y las cremaciones de cadáveres, pero aseguró que no pudo huir, ya que corría el riesgo de ser también asesinado.

La defensa

Dey expresó su "pena" por las víctimas de las atrocidades a través de su abogado. El acusado dijo que había sido reclutado por el Ejército en el verano de 1944 y luego, debido a que no era apto para ir a la guerra, había sido destacado en Stutthof cerca de Gdansk, en la Polonia ocupada por los nazis.

"Sabía que los detenidos no eran criminales, que estaban ahí por razones antisemitas, racistas u otras, tenía piedad de ellos" agregó el letrado, pero defendió que Dey no tuvo otra opción. "No entró por voluntad propia en las SS, no eligió ser enviado a un campo de concentración" y nunca podría haber "liberado" a los presos, argumentó.

En los últimos años, Alemania juzgó y condenó a varios antiguos SS por complicidad en asesinatos y la justicia alemana amplió las acusaciones a los guardianes de los campos por complicidad en asesinatos, cuando antes estaba reservada a las personas que ocupaban cargos importantes en la jerarquía nazi o estaban directamente implicadas en los homicidios. Sin embargo, ninguno de estos condenados ha sido hasta ahora encarcelado por problemas de salud.

El caso más emblemático fue el proceso judicial contra John Demjanjuk ante el tribunal regional de Múnich. Este exguardián del campo de exterminio de Sobibor fue condenado en 2011 a una pena de cinco años de prisión, pero murió en 2012 antes de su juicio en apelación.

A principios de abril, comenzó el proceso de otro exguardián del mismo campo nazi de Stutthof, pero fue abandonado debido al grave estado de salud del acusado, de 95 años. Las fiscalías alemanas están instruyendo otros 23 casos de este tipo.

Agencia AFP y DPA