Alejandro Vigil: De los vinos de lujo a la cerveza de autor

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Alejandro Vigil, ingeniero agrónomo y enólogo. Actualmente es enólogo jefe de la bodega Catena Zapata y tiene sus propios vinos, El Enemigo, que los hace la bodega Aleanna, donde él es copropietario junto a Adrianna Catena. Vigil también tiene locales gastronómicos con diferentes propuestas.  

Alejandro Vigil posa frente a su local, Chachingo, ubicado en un mall de Mendoza.
Marcelo Aguilar

Desde la provincia del buen vino, hay un enólogo que quiere conquistar el mundo con su producción de cerveza. Alejandro Vigil, el conocido director de Enología de las bodegas de la familia Catena Zapata hace 23 años, está expandiendo su marca de cerveza Chachingo, con la apertura de nuevos locales fuera de Mendoza y la exportación de sus variedades en lata. Ya realizó una primera venta a Perú y mandó distintas partidas a Bélgica, Alemania y Canadá. Además, está creciendo con otras tres propuestas gastronómicas que impulsa con su familia y comanda su mujer: Casa Vigil, República y Bur 22.

Sin dejar de lado su principal actividad, el también ingeniero agrónomo comenzó en 2015 un pequeño emprendimiento con amigos y hermanos, que creció al punto tal de contar ya con una producción mensual de 60.000 litros mensuales y perspectivas de duplicarse en pocos meses. Además de la venta en latas que se encuentran en supermercados, la marca Chachingo ya cuenta con cinco bares abiertos, de los cuales tres están en Mendoza, una franquicia en Neuquén y otro en el aeropuerto internacional de Ezeiza. En los próximos cuatro meses abrirán otros cinco más y se expandirán a Salta, San Juan, Córdoba y la ciudad de Buenos Aires.

“Empezó como algo chico: hacer cerveza de poco volumen, pero alta calidad. Buscábamos estilos que me acostumbré a beber cuando viajaba por mi trabajo del vino. Hace 21 años no existía la cerveza artesanal o tirada en la Argentina, era una cosa extraña para nosotros, y cuando viajaba a California y a Oregon probaba las distintas variedades”, dice Vigil.

Alejandro Vigil, ingeniero agrónomo y enólogo posa en su restaurante, Casa Vigil, ubicado en un mall de Mendoza.
Marcelo Aguilar


Alejandro Vigil, ingeniero agrónomo y enólogo posa en su restaurante, Casa Vigil, ubicado en un mall de Mendoza. (Marcelo Aguilar/)

Desde entonces, el emprendimiento no paró de crecer. En 2017 abrieron el primer local sobre la avenida Arístides Villanueva, en la capital mendocina, y se sorprendieron por la demanda que encontraron. En los años siguientes abrieron otros dos establecimientos y comenzaron a proveerles de cerveza a otros 60 bares. Luego, hicieron un acuerdo con la cervecería Rabieta para que le elaboraran la producción en latas en Buenos Aires. Y en plena pandemia, decidieron abrir un bar en el principal aeropuerto internacional del país.

Diversificación

Pero Chachingo no es el único proyecto que tiene la familia Vigil. Hace unos años convirtieron una pequeña vinoteca que tenían en un centro comercial de Godoy Cruz (Mendoza) en el restaurante Casa Vigil, con 70 cubiertos y 800 etiquetas de vino. Al poco tiempo abrieron la bodega y otro local “a las brasas”, en Maipú. Luego se expandieron con nuevos emprendimientos y así nació República, una propuesta gastronómica que ofrece un tipo de comida mediterránea (pastas y pescados), y en un mes abrirán su primer local de hamburguesas, Bur 22.

“Sigo trabajando con la familia Catena Zapata. Con Adrianna, la hija menor, tenemos el proyecto de El Enemigo, y también trabajo en las bodegas que administra Laura. Los proyectos que estamos abriendo funcionan en paralelo, los dirigen mis hermanos y cuñados, y están liderados por mi mujer, María Sance”, dice Vigil.

Alejandro Vigil, ingeniero agrónomo y enólogo. Actualmente es enólogo jefe de la bodega Catena Zapata y tiene sus propios vinos, El Enemigo, que los hace la bodega Aleanna, donde Èl es copropietario junto a Adrianna Catena. Vigil tambiÈn tiene locales gastronómicos con diferentes propuestas.  

Alejandro Vigil posa en su restaurante, Casa Vigil, ubicado en un mall de Mendoza.
Marcelo Aguilar


Alejandro Vigil, ingeniero agrónomo y enólogo. Actualmente es enólogo jefe de la bodega Catena Zapata y tiene sus propios vinos, El Enemigo, que los hace la bodega Aleanna, donde Èl es copropietario junto a Adrianna Catena. Vigil tambiÈn tiene locales gastronómicos con diferentes propuestas. Alejandro Vigil posa en su restaurante, Casa Vigil, ubicado en un mall de Mendoza. (Marcelo Aguilar/)

Además, señala que el concepto de los restaurantes es tener acceso a copas de vino a un valor fácilmente adquirible. “Normalmente nos encontramos con las copas de vino que, al no tener rotación, los negocios las cobran caras. Hemos descubierto que, si tenes una buena variedad de vinos y de alto precio, la gente los consume; no necesariamente hay que cobrarlo pensando que se van a perder copas de vino”, señaló.

A la conquista de otros mercados

El “Universo Vigil” —como se llama al grupo que reúne todos los proyectos— no se detiene solo en el mercado doméstico y busca seguir el camino de la industria vitivinícola que, tras la crisis de 2001, comenzó su conquista a otros países. En las próximas semanas comenzará a exportar latas de cerveza (cuestan alrededor de 220 pesos cada una de 473 m3) a Perú y está trabajando en llevar una partida a Bélgica, Alemania y Canadá.

“En la Argentina tenemos muchas posibilidades de hacer productos especiales de cerveza porque somos productores de cebada, tenemos buenos lúpulos. Por eso tenemos que empezar a exportar un poco más la Argentina también a través de la cerveza”, indica Vigil.

Además, el enólogo se ilusiona con abrir un local de Chachingo en Estados Unidos. “Sería la primera marca en ir al exterior. Si bien mi idea es irme al oeste, a Los Ángeles o San Diego, el ambiente más latino de Miami hace que sea el lugar más propicio para empezar”, explicó.

Alejandro Vigil, ingeniero agrónomo y enólogo. Actualmente es enólogo jefe de la bodega Catena Zapata y tiene sus propios vinos, El Enemigo, que los hace la bodega Aleanna, donde él es copropietario junto a Adrianna Catena. Vigil también tiene locales gastronómicos con diferentes propuestas.  

Alejandro Vigil posa frente a su local, Chachingo, ubicado en un mall de Mendoza.
Marcelo Aguilar


Alejandro Vigil, ingeniero agrónomo y enólogo. Actualmente es enólogo jefe de la bodega Catena Zapata y tiene sus propios vinos, El Enemigo, que los hace la bodega Aleanna, donde él es copropietario junto a Adrianna Catena. Vigil también tiene locales gastronómicos con diferentes propuestas. Alejandro Vigil posa frente a su local, Chachingo, ubicado en un mall de Mendoza. (Marcelo Aguilar/)

Apostar al turismo

Superada la pandemia, Vigil dice que hay que apostar al turismo como principal actividad económica. “Mendoza va a explotar, ya está lleno de turismo nacional y en poco tiempo llegará el internacional. Va a ser una fuente de ingreso fundamental. El turismo es uno de los motores de desarrollo de la provincia: la minería está prohibida y tenemos poco desarrollo de industria pesada, no tenemos industria automotriz, por ejemplo. El turismo es una manera de tener una economía basada en la sustentabilidad social y ambiental, que es fundamental”, opinó.

También recomienda invertir más en turismo en todo el país y desarrollar el ecosistema con más conectividad, hoteles, restaurantes y guías. Sobre Mendoza, el enólogo indica que el desarrollo de la actividad turística no se debe solo a la montaña, sino también al vino. “Cuando se habla de que la comunicación del vino es muy mala y elitista, pienso que no existiría este movimiento de la industria vitivinícola, si no se hubiera hecho apuntada al segmento premium”, explicó.

Alejandro Vigil en República, su restaurante, ubicado en un mall de Mendoza.
Marcelo Aguilar


Alejandro Vigil en República, su restaurante, ubicado en un mall de Mendoza. (Marcelo Aguilar/)

Propósito social

Más allá de divertirse con los nuevos desafíos que tiene la familia Vigil, el objetivo final de todos los emprendimientos culmina en la fundación de un instituto terciario para capacitaciones en gastronomía, turismo, enogastronomía y sommelier.

“Tenemos un proyecto global, de sustentabilidad social y ambiental, con la creación de puestos de trabajo, con la apuesta a la reinversión y el objetivo de desarrollar nuestra zona. La idea es que el terciario sea gratuito para la gente del barrio, de Chachingo, y que sea pago para los que vengan de afuera. Este es el proyecto final de todo lo que estamos haciendo”, concluyó.

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