Aldeanos indios abren sus casas a los refugiados birmanos, sus "invitados"

Champhai (India), 26 mar (EFE).- El anciano Hupliana está feliz tras regresar del mercado con un kilo de cerdo. "Tenemos invitados, hay que alimentarlos bien", explica. Los huéspedes son refugiados birmanos que han huido a este pueblo indio fronterizo con Birmania.

Esta hospitalidad de los habitantes del estado nororiental indio de Mizoram contrasta con las órdenes de Nueva Delhi, que ha pedido evitar, a lo largo de los más de 1.600 kilómetros de frontera compartida, el paso de los refugiados birmanos que huyen de la represión militar tras el golpe de Estado del pasado 1 de febrero.

Pero en Mizoram son incapaces de dejar a un lado los vínculos étnicos e incluso familiares que mantienen con los vecinos del este.

"No los llamo refugiados, los llamo 'khual tha' (invitados); los mizos no rechazamos a nadie que necesite nuestra ayuda, y quién lo haría, si sabes que es probable que tus invitados mueran si los rechazas y los envías de regreso", dice a Efe Hupliana, que al igual que los otros entrevistados pidió cambiar su nombre por seguridad.

A falta de un campamento de acogida, una treintena de familias de esta aldea fronteriza en el distrito de Champhai albergan en sus hogares a 327 refugiados de la vecina región birmana de Chin, incluidas mujeres embarazadas, bebés y niños.

"Mi familia alberga a dos parejas y sus hijos. Hasta que sea seguro su regreso, compartiré lo que tengo. Son buenos huéspedes, nos ayudan con los quehaceres e incluso participan en obras comunitarias", concluye el anciano.

Al frente de la movilización civil en Mizoram para ayudar a los birmanos está la Asociación de Jóvenes Mizo (YMA), que calcula que hasta diez aldeas de la región a lo largo de la frontera han acogido a más de 500 refugiados.

Lalhmingthanga, hijo de Hupliana, es miembro del YMA en la aldea, con los que coordina la distribución de cereales, verduras y otros productos a las familias que tienen "invitados", unas donaciones masivas que le han obligado incluso a habilitar su almacén.

También han trasladado a una embarazada a la capital regional para recibir tratamiento, y un bebé enfermo "se está recuperando en el centro de salud" de la aldea, explica Lalhmingthanga, consciente de que está desoyendo así las órdenes del Gobierno de Nueva Delhi, que pidió detener la entrada de refugiados birmanos y deportarlos.

"Hasta ahora, ninguno de los refugiados está siendo enviado de regreso, pero tienen prohibido trasladarse a otros lugares. Al aumentar su número, no sé durante cuánto tiempo podremos albergarlos (...) La mayoría de los refugiados que tienen parientes en otras aldeas y ciudades de Mizoram deberían ser reubicados", subraya.

Por el momento, aclara, la mayoría de los refugiados son policías o bomberos que huyeron para evitar cumplir las órdenes de sus superiores, pero "¿qué pasará si la situación se agrava y hay un éxodo masivo de civiles, algo que, me temo, es inminente?".

AGRADECIDOS

Mientras tanto los refugiados no hacen más que dar las gracias, como el bombero Lianmawi, que dice que no tiene palabras para expresar lo que siente, después de que sus vecinos indios los acogieran "de todo corazón, como hermanos", y no como extraños.

Lianmawi llegó a la India el pasado 11 de marzo, dejando tras de sí a su esposa y cuatro hijos, con los que logró hablar por última vez la semana pasada para pedirles que huyeran, pero desde entonces se han cortado las comunicaciones y no sabe dónde están.

El bombero tuvo que huir, explica, porque los militares le buscaban después de decir a su superior que no acataría las órdenes del Ejército de reprimir al movimiento de desobediencia civil.

"No puedo regresar hasta que se restaure la democracia, la pena capital nos espera a mí y a mis colegas", remarca Lianmawi, que asegura que han recibido información de que los servicios secretos birmanos se han infiltrado en territorio indio para localizarlos.

DEBATE POLÍTICO

Este despliegue popular contrasta con la actitud del Gobierno indio, que ha pedido a las regiones fronterizas que traten de evitar la entrada de birmanos y, si no logran detenerlos, que los expulsen.

El jefe de Gobierno de Mizoram, Zoramthanga, de un partido étnico regional aliado del BJP, del primer ministro indio, Narendra Modi, asegura que ha solicitado a Nueva Delhi que se permita abiertamente acoger a los refugiados birmanos, aunque sin respuesta.

El parlamentario opositor por Mizoram, C. Ngunlianchunga, comenta a Efe que hará todo lo posible para "rehabilitar a los refugiados" chin, con los que comparten "la misma sangre".

Otro diputado, K Vanlalvena, indica también a Efe que ha pedido al Gobierno central que revoque la orden de expulsión.

Además "reiteré la necesidad de construir campos de refugiados a lo largo de la frontera, ya que enviarlos de regreso significaría para ellos una muerte inminente", sentencia.

Sangzuala Hmar

(c) Agencia EFE