Alcalde de Seúl: La rapidez, la transparencia y la ciudadanía son claves para gestionar esta crisis

Agencia EFE

Seúl, 5 jun (EFE).- Rapidez y transparencia, así como la respuesta de la ciudadanía, son las claves en la gestión positiva de la COVID-19 que de momento está realizando Seúl, una de las ciudades con mayor densidad de población del mundo, según exlica en una entrevista a Efe su alcalde, Park Won-soon.

Park (Changyeong, 1956) tiene clarísimo que de la experiencia vivida en 2015 con la epidemia de Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), que sacudió Corea del Sur y en especial su ciudad, que registró 103 de los 183 contagios nacionales, su ayuntamiento aprendió dos elementos básicos: "rapidez y transparencia".

Así, para el 21 de febrero, dos días después de registrarse el primer brote comunitario en Corea del Sur y con apenas 150 casos detectados a nivel nacional, Seúl ya había prohibido manifestaciones y cerrado espacios como instalaciones deportivas públicas.

"Responder rápido es mejor que hacerlo arrastrando los pies porque es una enfermedad infecciosa que estábamos viendo que se propagaba muy rápido (al igual que el MERS)", cuenta Park desde su despacho en el enorme edificio acristalado que ocupa el consistorio de Seúl en la avenida Sejong, la más simbólica de la ciudad.

Las críticas a la respuesta de las autoridades en 2015 y a su decisión de mantener en secreto muchos datos de la enfermedad "para no generar pánico", llevaron a modificar la legislación y la manera de operar, en caso de pandemia, de la administración central y local, que con el COVID-19 han sido modelo de divulgación transparente de cifras e información.

"Una vez que confirmamos el positivo, enseguida informamos del caso y de cada contagio que se haya producido por contacto directo, analizamos al mayor número posible de personas en riesgo y publicamos los datos del movimiento de los infectados al resto de ciudadanos para que estén prevenidos", explica el alcalde.

Seúl y su región aledaña, donde se concentran 26 millones de personas (la mitad de la población nacional), son ahora el epicentro del coronavirus en Corea del Sur y desde hace semanas registran casi el 90 % de todas las infecciones del país a raíz de diversos brotes, como el ocurrido en una calle de bares del barrio de Itaewon.

Sin embargo, los brotes se han logrado controlar "relativamente bien", cree Park, "en comparación con otros lugares".

"Tenemos muchos positivos (924 a día de hoy) pero hemos logrado mantener la tasa de letalidad en casi cero (Seúl suma solo 4 muertes, lo que deja una tasa del 0,43 %). Y creo que es porque logramos defender nuestros hospitales y centros de atención para mayores, como residencias, donde hay muchos ciudadanos vulnerables", añade.

Park considera en todo caso que "el mayor éxito durante esta pandemia es atribuible a nuestros ciudadanos, a su concepto maduro de ciudadanía".

Los seulenses, dice, han "cooperado desde el principio" con las autoridades, siendo precavidos, presentándose voluntariamente a analizarse cuando se les ha pedido o respetando las cuarentenas que se han impuesto a los individuos que han tenido contacto directo con contagiados.

"Gracias a estas cosas, y sin confinamiento ni cierre del transporte público, hemos logrado que siga funcionando nuestra ciudad, hogar de unos 10 millones", explica.

El brote de Itaewon, que suma 270 contagios, asegura Park, ha servido para subsanar errores y certificar "cuán vulnerables son los espacios cerrados", además de deparar órdenes de cierre para clubes y discotecas y futuras medidas para otros espacios de ocio, que ya se están ensayando, como el uso de códigos QR para saber quién ha entrado en cada sitio.

Este sistema, sostiene, "seguirá estrictamente la ley" para proteger la privacidad de los ciudadanos "ya que solo usaremos esa información por motivos de desinfección y contención del virus y la destruiremos a las cuatro semanas".

Park, que cumple su tercer mandato consecutivo (el primero lo logró como candidato independiente antes de afiliarse en 2012 al ahora gobernante Partido Democrático, de corte liberal) constituye una figura singular dentro del panorama político surcoreano.

Activista prodemocrático y de derechos humanos ya desde sus tiempos de estudiante de derecho durante la dictadura militar, que lo encarceló cuatro meses, ha hecho de la lucha contra la desigualdad su principal caballo de batalla en el ayuntamiento, un discurso que incluso ha potenciado durante la pandemia.

Ahora más que nunca considera necesario la aprobación de un seguro de desempleo público universal (que solo se aplica a aquellos con contrato indefinido, lo que deja sin cobertura al 51 % de los trabajadores surcoreanos), medida de la que es uno de los grandes defensores junto al presidente Moon Jae-in.

"Corea y Estados Unidos --concluye-- son dos de los sitios con más desigualdad social. Cuando sufrimos la crisis (financiera) de 1997 ya vimos cuántos perdieron sus puestos fijos y lo que supuso. Y durante esta pandemia no deberíamos repetir los mismos errores".

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