Si alborotadores fueran negros, "cientos" habrían sido asesinados: Washington reflexiona sobre incidentes del Capitolio

Nandita Bose y Makini Brice
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Imagen de archivo de partidarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cubriendo sus caras para protegerse del gas lacrimógeno durante un enfrentamiento con agentes de la policía frente al Capitolio en Washington

Por Nandita Bose y Makini Brice

WASHINGTON, 8 ene (Reuters) - La marcada desigualdad racial de Estados Unidos quedó en evidencia después de que una turba de partidarios predominantemente blancos del presidente Donald Trump irrumpió el miércoles en el Capitolio con facilidad y luego se fue con pocas consecuencias inmediatas, según residentes y activistas de Washington y políticos, incluido el presidente electo Joe Biden.

Los alborotadores voltearon barreras, rompieron ventanas, se robaron objetos y entraron a las oficinas y cámaras del Congreso. Algunos incluso se tomaron "selfies" con los policías.

La falta de seguridad y la respuesta policial limitada, a pesar de que el acto político a favor de Trump que dio origen a los disturbios se anunció por semanas, contrastaron fuertemente con las protestas en gran parte pacíficas de Black Lives Matter en Washington hace seis meses.

"Mi mamá dijo que si hacías eso te dispararían", dijo Beatrice Mando, quien trabaja para el distrito y asistió a las protestas de BLM el año pasado. "Tiene razón. Habría cientos de muertos, si no más, si este grupo hubiera sido negro".

En un discurso el jueves, Biden estuvo de acuerdo en que había un fuerte contraste. "Nadie puede decirme que si hubiera sido un grupo de Black Lives Matter protestando ayer, no habrían sido tratados de manera muy, muy diferente a la turba de matones que irrumpió en el Capitolio", declaró.

Durante el verano boreal, Estados Unidos vivió una serie de manifestaciones contra la injusticia racial que comenzó en mayo tras el asesinato de George Floyd, un hombre negro que murió cuando un policía de Mineápolis le presionó el cuello con la rodilla durante casi nueve minutos.

En Washington, los participantes de esas protestas dijeron que la recepción que ellos tuvieron fue muy diferente.

"Había policías en cada intersección (...) en todos los monumentos, en el Capitolio, frente a la Casa Blanca", recordó Abby Conejo, de 29 años, quien trabaja en una pequeña empresa en Washington.

Los manifestantes de Black Lives Matter en Washington enfrentaron filas de soldados de la Guardia Nacional en el Lincoln Memorial en junio, cuando Trump prometió tomar medidas enérgicas contra lo que llamó anarquía de "matones".

Una tarde, la policía lanzó bombas de humo, granadas de destello y balines de goma para alejar a manifestantes pacíficos de la Casa Blanca, para que Trump pudiera caminar hasta una iglesia cercana y fotografiarse sosteniendo una Biblia.

"Nos trataron como al enemigo", acusó Conejo. "¿Dónde estaba ese enojo y rabia ayer? ¿Por qué estas personas fueron tratadas como amigas?".

TEMOR A UNA REPETICIÓN

El Departamento de Policía de DC dijo el jueves que había arrestado a 68 personas en relación con los disturbios en el Capitolio, cifra menor ante los casi 300 detenidos la noche en que la policía expulsó a los manifestantes de Black Lives Matter cerca de la Casa Blanca.

El jefe de policía del Capitolio, Steven Sund, elogió a sus oficiales, diciendo que "respondieron valientemente" cuando los manifestantes los atacaron. Sund indicó después que dimitiría a partir del 16 de enero, según una carta citada por los medios de comunicación.

"Creo que la gente se sentirá envalentonada (...) y creo que además se sienten alentados porque se fueron con recuerdos", afirmó Charles Allen, miembro del consejo de DC que representa el área.

Entre la turba que irrumpió en el Capitolio había individuos que ondeaban banderas confederadas y vestían ropa con insignias y lemas que defendían las creencias supremacistas blancas.

"Se sintió como un abuso ver no solo el privilegio de los blancos, sino la supremacía blanca en acción", sostuvo Makia Green, una organizadora de Black Lives Matter en Washington. "Ver el sesgo del gobierno, de la policía".

(Reporte de Nandita Bose y Makini Brice; escrito y reporte adicional de Michelle Nichols; Editado en español por Janisse Huambachano)