Alberto Fernández dijo que la inflación va a bajar, pero que no está contento

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El presidente Alberto Fernández, durante la charla periodística en París donde respondió sobre la inflación
MARIA_EUGENIA_CERUTTI

PARIS. – “El programa económico va a ayudar a desacelerar la inflación, de eso estamos seguros”. En el primer piso de la embajada en París, el presidente Alberto Fernández, fue transportado por una ronda de preguntas periodísticas de regreso a la Argentina. A más de 11.000 kilómetros de distancia, el INDEC se apresta a difundir el índice de inflación de abril, luego del récord de marzo de 6,7%, que dejó al programa económico de Martín Guzmán en estado crítico.

“No estamos contentos con los índices que tenemos, hay que seguir trabajando en eso” , ahondó Alberto Fernández, de espaldas a las ventanas del edificio de la Belle Epoque. El Gobierno descuenta que la inflación se mantendrá elevada en los próximos meses y a los motivos locales, con altos niveles de emisión y presión cambiaria, se agrega la aceleración de los precios mundiales.

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A pocos metros de la embajada de la Argentina en París, donde Fernández respondía sobre la inflación, los diarios colgaban sobre los locales de la avenida Kleber con títulos que también aludían a la suba de los precios. La preocupación es general, pero los contrastes son abismales. Francia se agita por una inflación que puede llegar en todo el año al 4,7%, según las últimas estimaciones. Eso genera alarma en París. Y la historia explica la desemejanza entre la realidad local de la Argentina: La tasa de inflación en Francia osciló entre el 0.0% y el 13.6% en los 61 últimos años. Nadie discute por tierras galas los motivos de la suba de precios. Es un debate saldado hace tiempo.

En la Argentina, la previsión es que ronde el 60% anual.

En ese contexto crítico, el esfuerzo del Presidente se centró en reforzar las expectativas de una baja futura. Ante la pregunta de la inflación, Fernández se mostró más cómodo al aludir a las causas externas del alza de precios que a las domésticas. “Hay un porcentaje de la inflación, que yo creo que es relativamente alto, que es derivado del aumento de los alimentos como consecuencia de la guerra y de muchos insumos, los fertilizantes, por ejemplo”, dijo.

“La causa externa no la manejamos nosotros, y la inflación es muy dañina, porque es el impuesto que se les cobra a los que tienen un sueldo”, agregó. Y reiteró: “Tenemos que trabajar seriamente en todas las causas”.

El Presidente también criticó la decisión de Europa de enfrentar la suba de precios con un aumento de las tasas de interés, con el objetivo de limitar la cantidad de circulante.

Su prédica por ahora avanza sin éxito. La titular del Banco Central europeo, Christine Lagarde, célebre en Argentina por su paso por el FMI durante el gobierno de Mauricio Macri, anticipó que subirán las tasas en julio en la zona del euro. Será el fin del dinero barato para el sistema financiero europeo, al menos hasta contener los efectos en los precios provocados por el alza de la energía causada por la guerra en Ucrania.

El Presidente también ratificó este jueves que, más allá de las quejas de los funcionarios del área de energía que responden a Cristina Kirchner, el Gobierno seguirá adelante con esquema de segmentación previsto para el aumento de tarifas de la luz y el gas.

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