Alberto Fernández refuerza la ofensiva hacia la Justicia en sintonía con Cristina Kirchner

Hernán Cappiello
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Para Fernández es urgente abordar cambios en la justicia
Fuente: Archivo

Alberto es Cristina y la ministra de Justicia, Marcela Losardo, es el Presidente. Así se explica la andanada de tuits que inauguraron este sábado una nueva y dura embestida del Gobierno contra la Justicia.

El disparador fue la sentencia de la Cámara de Casación que determinó el viernes que la causa del espionaje realizado sobre Cristina Kirchner, políticos y periodistas por la AFI durante la gestión de Mauricio Macri deje de investigarse en Lomas de Zamora y quede en Comodoro Py 2002. Los que firmaron esa sentencia son los jueces Mariano Borinsky y Javier Carbajo.

La reacción inmediata fue de Cristina Kirchner, quien apenas minutos después de conocido el fallo presentó un escrito, firmado por su abogado Alberto Beraldi, en el que advirtió que se suspenda el envío de la causa a los tribunales porteños porque ellos iban a recurrir a la Corte para evitar el traslado del expediente.

En un gesto absolutamente inusual Losardo, salió de su habitual moderación e irrumpió con un hilo de 11 tuits que le pusieron indignación política cristinista a la fría letra del escrito de Beraldi. De inmediato, fue el propio Alberto Fernández el que se sumó al planteo: "Es muy difícil hacer una mejor democracia y una república más sólida con jueces que acuden en socorro de sus mandantes políticos o corporativos. Es imperioso abordar cambios que le devuelvan a la Justicia el prestigio que unos pocos jueces y fiscales le han hecho perder". Para que no quedaran dudas de la sintonía, todo fue difundido por el equipo de comunicación de la Presidencia. En el mundo judicial se interpreta la fuerte embestida como el preámbulo de una acción decidida del Gobierno contra algunos jueces.

Losardo, que tiene buen diálogo con los jueces federales y era habitué de las cenas de la Asociación de Magistrados, levantó la voz para denunciar, a tono con el kirchnerismo más extremo, que "hubo jueces que acordaban y prenunciaban sus fallos con el presidente de entonces".

Justamente esta semana el camarista Gustavo Hornos terminó denunciado en la Justicia porque aparece registrada una visita suya a la Casa Rosada de manera contemporánea con el dictado de un fallo contra Cristina Kirchner. Y abundó Losardo al referirse a los jueces "que jugaban al tenis con él [Macri] mientras perseguían a sus opositores con argucias legales y que siempre se han negado a hacer público su patrimonio". Borinsky, que firmó el fallo del espionaje, es un eximio tenista y jugó al tenis con Macri e incluso con la propia Losardo.

La ministra insistió en las denuncias sobre la "mesa judicial" de Macri, que digitaba las causas en perjuicio del kirchnerismo, y dijo que la Justicia hoy protege al macrismo. Y, a tono con la estrategia de denuncia del lawfare, hizo cómplices de estas conductas a los medios de comunicación, un hecho totalmente inédito en Losardo. "Todo ello ocurre con la anuencia de un conjunto de medios que tapan aquellas inconductas y que justifican que el juzgamiento de las mismas quede en manos de los fiscales y jueces que se han asociado a los propósitos de aquel gobierno", escribió la funcionaria.

Sin reforma, otro avance K sobre la Justicia

Hay detrás de esto mucho más que la mudanza de un expediente. El kirchnerismo ve en esta decisión la mano negra de "los jueces del lawfare", para sacar el caso de la órbita de los fiscales Cecilia Incardona y Santiago Eyherabide, que fueron sobre Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, y dejarlo en manos de Carlos Stornelli, quien en realidad quedó a cargo del caso porque salió sorteado al quedar la causa en manos de la jueza María Eugenia Capuchetti.

Stornelli es visto por Cristina Kirchner como su enemigo cruzado desde que lideró el caso de los cuadernos de la corrupción y por eso quiere verlo preso. Y no digiere que sea quien ahora investigará el espionaje de Macri.

Por eso Losardo escribió: "Ver que un fiscal procesado (por Stornelli), que participó en delitos atribuidos a un irregular agente de inteligencia y que está sospechado de presionar con fines de persecución política sea hoy el encargado de investigar el espionaje del gobierno al que sirvió causa una profunda indignación".

Y anunció lo que pareció un indicio claro del lanzamiento de una nueva etapa de ofensiva judicial: "Ya es hora de poner ética y rectitud allí donde evidentemente esos valores han sido dejados de lado. Es hora de abordar las transformaciones necesarias para garantizar una buena administración de justicia".

En los tribunales de Comodoro Py el mensaje llegó claramente: "Se vino fuerte la embestida", registraron algunos magistrados, y asociaron estos tuits con las denuncias sobre Hornos, su colega Eduardo Riggi, acusado de retener en Casación una causa ligada a la "mesa judicial" del macrismo.