Alberto Fernández y Cristina Kirchner buscan acotar el poder de Massa en dos áreas cruciales: el BCRA y Energía

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Cristina Fernández de Kirchner, el presidente Alberto Fernández y Sergio Massa antes del anuncio de la reestructuración de la deuda en Casa Rosada el 31/8/2020
Cristina Fernández de Kirchner, el presidente Alberto Fernández y Sergio Massa antes del anuncio de la reestructuración de la deuda en Casa Rosada el 31/8/2020 - Créditos: @Juan Mabromata

Sergio Massa ya se calzó el traje de “superministro” y advierte que nadie está seguro en su cargo hasta que él lo confirme, la semana próxima. El líder del Frente Renovador aspira a controlar más botones del tablero económico. En las últimas horas, hizo saber puertas adentro que quiere cambios en la Secretaría de Energía, según confió a LA NACION un importantísimo funcionario del gabinete. Y siempre anheló el control sobre el Banco Central, una terminal tan importante como el Palacio de Hacienda para ordenar la cuestión monetaria y cambiaria, además de las señales que podría enviarle a los agentes financieros, que bien conoce. Alberto Fernández y Cristina Kirchner, sin embargo, están dispuestos a acotar su radio de poder.

Ayer, en medio de las frenéticas negociaciones, el Presidente dialogó con el titular del BCRA, Miguel Pesce, para habilitarle el último paso que ese funcionario quería dar para frenar la corrida cambiaria: una suba fuerte de las tasas de interés más referenciales para la economía. “Miguel sigue”, aseguró a LA NACION un funcionario de plena confianza del Presidente en alusión al titular de la entidad monetaria, que es amigo desde hace muchos años del jefe de Estado.

Sergio Massa se reunió con el Presidente y dijo que anunciará medidas el miércoles

Pesce también habló por teléfono con Massa y ambos coincidieron en subir 8 puntos la tasa de las Leliqs y de los plazos fijos. Se pusieron de acuerdo en cuidar a los ahorristas que se quedan en pesos. Este fue un punto que siempre generó mucho roce entre Pesce y Martín Guzmán.

Sin embargo, fuentes del sector financiero se preguntan si la mirada de Pesce, más regulatoria, podría interferir con las señales de dinamismo que el líder del Frente Renovador le quisiera dar a los mercados. Un funcionario que siguió de cerca a la corrida bancaria de los últimos días advirtió: “El tema no es Massa, sino el mundo que siempre rodeó a Massa”. Las primeras operaciones tras la confirmación del nuevo ministro mostraron signos positivos, con la caída del dólar blue y el riesgo país, además de la suba de los títulos soberanos. Al menos por ahora, se apostará a una convivencia del líder del Frente Renovador en el Palacio de Hacienda con el hombre del Presidente en la entidad monetaria.

Energía

También debe confirmarse el destino del área energética, un sector crucial que Cristina Kirchner se reservó para sí desde el día uno y que generó continuos conflictos entre las distintas terminales del Frente de Todos. En la Casa Rosada advierten que si el Gobierno no estuviera “pagando la boleta” por la importación de gas, se saldría de la crisis de reservas. “Sergio quiere cambios”, advirtió un importante funcionario muy al tanto de la reconfiguración del gabinete, que aún no se terminó de zurcir.

Pero en distintas terminales del Frente de Todos reconocen que el equipo energético es intocable. La lógica, advierten, es otra: Massa está en ese lugar por decisión de los dos principales accionistas del Frente de Todos y, por lo tanto, no decide sobre un área tan importante, que es territorio de la vicepresidenta.

El secretario de Energía, el neuquino Darío Martínez, hasta acá se mantuvo en su silla como un neutral funcional al kirchnerismo. Cristina lo ratificó. Debajo suyo se ubica el subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo, un cuadro técnico de La Cámpora que habla sin intermediarios con la vicepresidenta y que creció como la contrafigura de Guzmán, que alguna vez intentó echarlo, sin éxito. Los interventores de los entes reguladores también reportan a la titular del Senado.

Una demostración del límite que impuso Cristina al poder de Massa quedó evidenciado en la AFIP. Hasta acá, Fernández había sostenido todo lo que pudo a Mercedes Marcó del Pont para resistir frente a sus socios. En las últimas semanas, el líder del Frente Renovador había hecho una primera avanzada con la designación de Guillermo Michel al frente de Aduanas, que llegó con la intención de “mostrar los dientes” y trabajar en la “percepción de riesgo” para evitar maniobras en los ingresos de mercadería al país y el acceso a las divisas. La vicepresidenta, incluso, lo elogió dos veces.

Pero a la hora de definir al sucesor de Marcó del Pont, la exmandataria impuso a un kirchnerista puro, Carlos Castagneto. El contador, que se venía desempeñando al frente de la Dirección General de los Recursos de la Seguridad Social, goza de la plena confianza de la vicepresidenta: manejó siempre los números de la recaudación de fondos de sus últimas campañas políticas.

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