Alberto Fernández busca que el G-20 le haga un guiño al acuerdo con el FMI

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La llegada de Alberto Fernández a Italia junto a la primera dama, Fabiola Yañez
Captura Presidencia

ROMA (enviado especial).- El presidente Alberto Fernández desembarcó hoy en Roma, Italia, con el objetivo de que la cumbre de líderes del G-20 incluya en su declaración final, el próximo domingo, dos recomendaciones al Fondo Monetario Internacional: que abra una tercera línea de créditos por la resiliencia de la pandemia, con plazos más largos; y que baje las sobretasas que cobra a los países excedidos de endeudamiento, como es el caso de la Argentina.

Así lo aseguraron fuentes de la delegación que acompaña a Fernández en su periplo romano, que más allá de los objetivos diplomáticos de corto plazo, enfrenta el inicio de la cuenta regresiva hacia una nueva cesación de pagos de la deuda externa, ya que en marzo de 2022 vencerán los primeros 19.000 millones de dólares del préstamo que tomó el expresidente Macri en 2018. “Y esa plata no la tenemos”, deslizó un funcionario durante el vuelo sin escalas a la capital italiana.

Por eso, el frente externo que deben afrontar el Presidente y su ministro de Economía, Martín Guzmán –quien arribó a Roma un día antes, para reunirse con sus influyentes pares del G-20- incluye como punto central la negociación del programa al que se adherirá la Argentina para refinanciar los pagos al Fondo, que en la actualidad son dos y no tienen plazos mayores a los 10 años de extensión. La vicepresidenta Cristina Kirchner reclama un plan a 20 años.

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Dentro de la coalición de gobierno, el kirchnerismo también presiona a Fernández para que no firme un acuerdo con Kristalina Georgieva, la búlgara que encabeza el FMI, sin haber conseguido antes que el organismo conceda algún beneficio extra para la Argentina. El argumento del Gobierno es de orden político: “El acuerdo con Macri se cerró en la Casa Blanca. Nosotros nos hacemos cargo del presidente que tuvimos, pero ustedes se tienen que hacer cargo de (Christine) Lagarde”, le dijo Fernández a Georgieva en la última conversación que mantuvieron.

Ahora, ambos se verán las caras mañana en el centro de convenciones La Nuvola, que montó el Gobierno italiano como sede de las deliberaciones del G-20. Fernández viene de perder las elecciones primarias y su administración sufrió un cimbronazo tal que su jefe de Gabinete hasta entonces, Santiago Cafiero, llega a esta gira como canciller y debuta en las altas cumbres de la diplomacia global. A su vez, Georgieva estuvo a punto de ser eyectada del cargo pocas semanas atrás, pero sobrevivió.

La llegada de Alberto Fernández a Italia junto a la primera dama, Fabiola Yañez
Captura Presidencia


La llegada de Alberto Fernández a Italia junto a la primera dama, Fabiola Yañez (Captura Presidencia/)

Pese a todos los reparos, Fernández considera que necesita cerrar el acuerdo con Georgieva. “No tenemos 19.000 millones para el año que viene y menos los vamos a tener para 2023, así que…”, se lo escuchó reflexionar en el charter de Aerolíneas Argentinas, en el que mantuvo conversaciones con el propio Cafiero; otra expatriada a la Cancillería, Cecilia Todesca; el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz; y el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, entre otros.

La presencia de la primera dama, Fabiola Yañez, quien se encuentra embarazada, aumentó el nivel de atención de la tripulación del vuelo. Ni bien subieron al avión en Ezeiza, Fernández y su mujer posaron para la foto junto al personal de Aerolíneas y el Presidente saludó al comandante. Un par de horas después, cuando el avión ya se encontraba sobre el Océano Atlántico, los integrantes de la delegación debieron optar por un menú de carne con papas o pastas, todo regado con vino tinto o blanco según las preferencias de cada uno.

Al arribar a Roma, la delegación presidencial se instaló en el hotel Regina, donde los encargados del protocolo ultimaban los detalles de la agenda de Fernández para mañana, que incluirá un encuentro mano a mano con Georgieva, otro con la canciller alemana Angela Merkel –que el Presidente comentó que se disponía a “disfrutar”-; las autoridades europeas Charles Michel y Úrsula Von Der Leyen; y el primer ministro de España, Pedro Sánchez. Hacia la noche, Fernández y Fabiola Yañez asistirán a una recepción de honor ofrecida por el primer ministro de Italia, Mario Draghi.

La llegada de Alberto Fernández a Italia junto a la primera dama, Fabiola Yañez
Captura Presidencia


La llegada de Alberto Fernández a Italia junto a la primera dama, Fabiola Yañez (Captura Presidencia/)

En la delegación argentina, según pudo constatar LA NACION en Roma, no había muchas expectativas de que se concrete una reunión con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden. “Los americanos son muy formales y la agenda que distribuyeron no dice nada al respecto”, comentó un funcionario de primera línea del Gobierno en la capital italiana. De todos modos, Fernández confiaba en las habilidades diplomáticas de su embajador en Washington, Jorge Arguello, que oficia de “sherpa” argentino en el G-20, para conseguir un guiño de Biden.

El presidente norteamericano se encontró con otro argentino en Roma: el Papa Francisco, a quien conoce de hace años porque profesa la fe católica. Pero más allá del frío diplomático que hasta el momento pone la Casa Blanca a la delegación que encabeza Fernández, el mandatario estaba anoche “absolutamente maravillado” por un discurso del presidente estadounidense. “¡Volvió el compañero Biden!”, se lo escuchó comentar con entusiasmo en el avión.

Fernández considera a Biden y a su asesor en jefe, Jack Sullivan, como “dos keynesianos” en materia económica, que contrastan con el “liberalismo” de otros líderes demócratas como Barack Obama y Bill Clinton, y por ende tiene marcadas expectativas en que finalmente llegará el apoyo decisivo de Washington a un acuerdo con el FMI que incluya algún tipo de reforma en el sistema financiero internacional. Detrás de ese ambicioso objetivo desembarcó hoy en Roma.

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