Alassane Ouattara, presidente por "causa de fuerza mayor"

Dakar, 3 nov (EFE).- Apartado durante años como candidato a presidente por su origen, Alassane Ouattara ganó las elecciones del 31 de octubre para un polémico tercer mandato que le otorga cinco años más a la cabeza de Costa de Marfil, país que dirige desde 2010.

Nacido el 1 de enero de 1942 y economista de formación, Ouattara comenzó a trabajar en el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington en 1968 y en 1973 en la sede del Banco Central de Estados de África Occidental (BCEAO) en París.

Ascendió a consejero especial del gobernador del BCEAO, a quien sustituyó tras su muerte, y seis años después fue trasladado a Dakar, donde se encuentra la sede principal de este banco.

En 1990, el padre de la independencia de Costa de Marfil, Houphouët-Boigny, lo nombró primer ministro e inició su carrera política en la que, hasta llegar a la Presidencia, se sucedieron dos crisis nacionales en 2002 y 2010.

Ouattara se convirtió en el máximo enemigo del entonces presidente del Parlamento, Henri Konan Bédié -candidato también en las presidenciales de 2020-, que fue nombrado jefe de Estado cuando Houphouët-Boigny murió en 1993, como estipulaba la Constitución.

VÍCTIMA DE LA "IVOIRITÉ"

Para evitar que Ouattara participara en las elecciones presidenciales, Bédié impulsó una reforma del Código Electoral en 1994 por la cual, para presentarse como candidato, hacía falta tener padre y madre de origen marfileño.

Una reforma específicamente contra Ouattara que, oriundo del norte marfileño y musulmán, tenía a uno de sus padres de origen burkinés.

La reforma electoral acabó inscrita en la Constitución y se basaba en el concepto de "ivoirité", que en español podría traducirse como "marfileñidad".

El término, utilizado por primera vez en 1974 en un artículo del periódico Fraternité Hebdo, perteneciente al partido único de Houphouët-Boigny, buscaba hacer referencia a la autenticidad de la identidad marfileña y pretendía ser armonizador y unificador.

Pero sus distintas interpretaciones resultaron en una política de exclusión social y ocasionaron una crisis de convivencia en un país donde en torno al 40 % de la población es migrante.

La reforma eliminaba también el derecho a voto de los inmigrantes, que se sentían más identificados con Ouattara, y el desacuerdo de la oposición hizo que ésta boicoteara las elecciones de 1995 y que Bedié saliera electo con más del 96 % de los votos.

Esta exclusión de Ouattara, que también le impidió participar en los comicios del año 2000, que ganó Laurent Gbagbo con un 59,36 % de los votos, parece seguir subyacente en el discurso del mandatario.

"Se tratará de hacer de cada marfileño, sea cual sea su origen, un actor del desarrollo", declaró en Twitter al explicar su programa electoral a pocos días de la votación del 31 de octubre.

DE REBELDE A PRESIDENTE

Poco después de la llegada de Gbagbo al poder, en el norte del país se preparó una rebelión que será el inicio de la lucha de Ouattara por acceder al poder.

Gbagbo, que no estaba de acuerdo con la política neocolonialista de Francia en el país, decidió diversificar las relaciones externas con potencias como China o Estados Unidos y es entonces cuando Francia decidió apoyar a los rebeldes del norte.

Casado con la empresaria francesa Dominique Folloroux, Ouattara se convirtió en el candidato de Francia y Occidente, que en la crisis de 2002 - cuando hubo un intento de golpe de Estado, el país acabó dividido en dos y se instauró una misión de la ONU-, abastecieron a la rebelión con armas y equipamiento militar.

Con el país aún dividido, Costa de Marfil celebró elecciones en 2010. En la segunda vuelta, la Comisión Electoral atribuyó a Ouattara el 54,1 % de los votos y le concedió la victoria.

No obstante, el Tribunal Supremo, encargado de validar los resultados, declaró vencedor a Gbagbo y ambos aspirantes se declararon ganadores.

Los dos líderes se atrincheraron en Abiyán, capital económica de Costa de Marfil: Gbagbo, en el Palacio Presidencial; y Ouattara en un hotel, vigilado por unos cien soldados de Naciones Unidas.

Después de unos meses de crisis postelectoral en los que oficialmente murieron unas 3.000 personas, Gbagbo fue detenido y enviado a la Corte Penal Internacional acusado de crímenes contra la humanidad, pero en enero de 2019 fue absuelto por falta de pruebas.

"HEMOS PACIFICADO EL PAÍS"

Ouattara aseguró en agosto pasado que "durante mis nueve años de gestión, hemos puesto a Costa de Marfil en una trayectoria de desarrollo irreversible. Hemos pacificado el país, traído la paz y la seguridad a todo el territorio".

Tras meses de incertidumbre, confirmó este marzo que no optaría a un tercer mandato, controvertido porque, según la Constitución, "el presidente de la República es elegido por cinco años por sufragio universal directo" y "sólo puede ser reelegido una vez".

Ouattara designó a su primer ministro, Amadou Gon Coulibaly, como su sucesor, pero este falleció en julio y el presidente saliente se retractó para anunciar que se presentaría por "causa de fuerza mayor" y "deber ciudadano".

Al haberse realizado una reforma constitucional en 2016, hay quienes creen que no debe tenerse en cuenta el primer mandato de Ouattara (2010-2015), por lo que aún tendría derecho a uno más.

Pero la candidatura de Ouattara no fue recibida con agrado por sus oponentes y la llamada a la desobediencia de la oposición ha causado disturbios y muertos, una situación que preocupa porque pone en entredicho la estabilidad y reconciliación del país.

María Rodríguez

(c) Agencia EFE