Alíev, listo para hablar con Pashinián pero no sobre el estatus de Karabaj

·8  min de lectura

Moscú, 2 oct (EFE).- El presidente azerbaiyano, Ilham Alíev, está dispuesto a sentarse con el líder armenio, Nikol Pashinián, para normalizar las relaciones con Armenia, pero descarta un estatus especial o autonomía para los armenios que viven en el Karabaj tras el fin de la guerra de 44 días por el control de ese territorio, según dijo en una entrevista a Efe.

Esta semana se cumplió un año desde el inicio de la guerra en Nagorno Karabaj y el mandatario azerbaiyano, en el poder desde 2003, habla por videoconferencia desde uno de los salones del Palacio Presidencial en Bakú desde la posición del vencedor del conflicto, en el que Ereván perdió el control de casi el 70 % de los territorios que controlaba en la disputada región desde hace 30 años.

P: ¿Está usted dispuesto a dialogar con el primer ministro armenio, Nikol Pashinián?

R: El diálogo y los contactos han comenzado a nivel de viceprimeros ministros de Azerbaiyán, Armenia y Rusia, y este formato está dedicado a la apertura de las comunicaciones. Recientemente, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, se reunieron los ministros de Exteriores por primera vez desde el fin de la guerra. Y creo que fue muy constructivo y prometedor.

Nuestra postura sigue siendo la misma después de la guerra. Queremos establecer relaciones normales con Armenia basadas en el reconocimiento mutuo de la integridad territorial. Estamos listos para comenzar inmediatamente el proceso de delimitación de nuestras fronteras y por supuesto después la demarcación.

También hemos expresado nuestra disposición a trabajar junto con Armenia en un futuro acuerdo de paz. Hemos mencionado muchas veces estas iniciativas, pero lamentablemente no hemos recibido aún una respuesta positiva de parte de Armenia.

P: ¿Aún así estaría dispuesto a dialogar con el primer ministro armenio?

R: Estoy preparado y ya lo he dicho. Si la parte armenia está lista, yo también lo estoy. Hemos tenido una reunión trilateral a principios de año por invitación del presidente ruso, Vladímir Putin. Y estoy listo para hablar con el señor Pashinián cuando él lo esté. Así que estoy abierto al diálogo y creo que podría ser un buen indicador también de que la guerra ha acabado y que este capítulo está cerrado.

Esto es muy importante, porque aún vemos y escuchamos en la clase política armenia declaraciones de revanchismo, de planes futuros de recuperar el territorio que nos pertenece por Historia y Derecho Internacional.

P: Pero Armenia insiste en la cuestión del estatus del Karabaj. En el pasado usted ofreció diferentes posibilidades, como una autonomía cultural. ¿Es todavía una opción?

R: Durante los casi 30 años de negociaciones la postura azerbaiyana fue muy constructiva. Y lo que dijimos (...) es que estábamos listos para dar a los armenios que viven en Azerbaiyán cierto nivel de autonomía. Pero Armenia siempre lo rechazó y siempre exigía la independencia para lo que ellos llaman Nagorno Karabaj.

Pero ahora, después del fin de la guerra y de que el conflicto esté resuelto -y esta postura no es solo mía, sino de la mayoría de la comunidad internacional- no hay espacio para hablar de ningún estatus de una entidad que no existe. Nagorno Karabaj no existe. No tenemos esta unidad administrativa en nuestro territorio. El 7 de julio emití un decreto sobre la nueva configuración de zonas económicas de Azerbaiyán y creamos dos: Karabaj y Zangezur este, que cubren todo el área.

Y unos 25.000 armenios étnicos que viven en el área del Karabaj que hoy está bajo la responsabilidad de las tropas de paz rusas son ciudadanos nuestros, tienen los mismos derechos y privilegios y responsabilidades que cualquier otro ciudadano azerbaiyano de diferente origen religioso y étnico.

Para resumirlo: no hay ninguna manera de volver al asunto del estatus. (No habrá) ningún estatus y todo el mundo debería olvidar este asunto.

P: ¿Cómo avanzan otros asuntos abiertos como el desminado, la delimitación de las fronteras, el intercambio de presos?

R: Quisiera aclarar algo con respecto a los denominados prisioneros de guerra. Según los convenios internacionales, se trata de personas capturadas, detenidas durante la guerra. Y las personas que fueron detenidas durante el conflicto, todas ellas las hemos devuelto inmediatamente tras el fin de la guerra. Esas personas que ahora están detenidas no pertenecen a esa categoría, porque fueron enviadas a los territorios liberados más de dos semanas después del fin de la guerra.

Son 62 personas y algunos de ellos cometieron crímenes, atacaron a nuestros soldados y mataron a cuatro. Así que no son prisioneros de guerra. Son terroristas, miembros de un grupo de sabotaje que han sido enviados para atacar a civiles y militares azerbaiyanos. Pese a ello hemos devuelto a algunos y era una señal de buena voluntad.

En cuanto a los mapas de minas que fueron plantadas por Armenia en los territorios que estaban bajo ocupación -son cientos de miles- nosotros pedimos esos mapas y el Gobierno armenio dijo que no los tenía. Desde que acabó la guerra cerca de 150 civiles y militares resultaron heridos o murieron por la negativa de los armenios a darnos esos mapas.

Han entregado algunos hace poco, pero su precisión es solo del 25 %. Lo que pedimos es que Armenia nos dé los mapas exactos con los lugares específicos de las minas. Si ellos muestran buena voluntad, por supuesto nosotros responderemos adecuadamente.

P: ¿Cuál cree que podría ser el papel de la Unión Europea en el postconflicto?

R: La UE tiene una gran experiencia en diferentes áreas, en la reconstrucción, la creación de un clima pacífico. Por ello la UE expresó su disposición a participar en el proceso de la delimitación y a ayudar a ambas partes a llegar a un acuerdo. Nosotros lo apoyamos, pero hasta donde yo sé, Armenia duda. No ha decidido aún si acepta la propuesta. La UE puede ayudarnos en la delimitación, en la apertura de las comunicaciones y también en el desarrollo posguerra.

Hemos abordado también con la UE el tema de la asistencia económica. Hemos oído y sabemos que la UE ha preparado o está preparando un paquete de recuperación económica para Armenia de 2.600 millones de euros. Y por supuesto esperamos que se ofrezca la misma cantidad a Azerbaiyán bajo los mismos términos y las mismas condiciones. Porque nosotros somos el país que ha sufrido. Tenemos 10.000 kilómetros cuadrados de territorio totalmente destruido. Cientos de ciudades y pueblos.

P: ¿Cuándo podrá volver la población civil a los territorios liberados?

R: El primer obstáculo son las minas. Porque sin el desminado no pueden regresar. No vamos a poner su vida en riesgo. Por ello nuestro mayor enemigo es el tiempo. Estamos retirando las minas nosotros mismos. Hemos aumentado el número de especialistas en desactivación de minas y el de los soldados involucrados en este proceso. Pero esto toma tiempo.

En las áreas en las que ya hemos desminado hemos comenzado a construir ciudades y aldeas. Primero analizamos las necesidades de infraestructuras y el sistema eléctrico estará listo a finales de este año. También son importantes las cuestiones de las carreteras y el suministro de agua.

Hace unos meses comenzamos a invertir en una aldea piloto, que estará lista para recibir habitantes a finales de año o a principios del próximo. Estamos preparando los planes maestros para todas las ciudades y después para las aldeas. Solamente este año hemos asignado 1.300 millones de dólares a la reconstrucción.

P: Azerbaiyán tuvo el apoyo de Turquía en la guerra y Rusia actuó como mediador del alto el fuego y tiene pacificadores en el Karabaj. ¿La guerra ha cambiado el equilibrio de poder en la región?

R: Sí, Turquía nos apoyó desde el principio y agrademos mucho al Gobierno su respaldo político y moral. Ahora, después de la guerra, Turquía juega un papel muy importante en el futuro desarrollo y la estabilidad regionales. También Rusia. Ambos tienen un centro conjunto de supervisión (del alto el fuego) en el distrito de Agdam. Y al mismo tiempo las tropas de paz rusas operan en el área que está habitada por armenios.

Así que hay una nueva realidad. Todos los países tienen que tenerla en cuenta. El equilibrio de poder entre Azerbaiyán y Armenia cambió hace muchos años. Conocíamos nuestro potencial y el armenio. Probablemente el Gobierno armenio no supo evaluar de manera realista que no tenía posibilidades frente a Azerbaiyán si no liberaba los territorios pacíficamente. Y hoy Turquía y Rusia -como dos vecinos de Azerbaiyán y uno de ellos de Armenia- desempeñan un papel muy importante en la estabilidad, la seguridad y el futuro desarrollo.

P: ¿Considera usted posible una cooperación regional activa entre los tres Estados del Cáucaso sur (Georgia, Armenia y Azerbaiyán) y los tres grandes vecinos: Turquía, Rusia e Irán?

R: Sí, apoyamos la propuesta del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, para esta plataforma de cooperación regional en el formato 3+3. Armenia todavía no ha respondido. Pero lo apoyamos plenamente. Y será muy importante y lo será no solo para el periodo posguerra, sino en general para el desarrollo regional. Si creamos esta cooperación entre los seis países de la región, será la principal garantía contra cualquier nueva hostilidad.

Ese será un factor importante para la cooperación regional y generará muchos beneficios. Solo con la apertura de las comunicaciones podemos aumentar inmediatamente el intercambio comercial y crear quizás 10.000 empleos. Si potenciamos el comercio, si nos concentramos en dinámicas positivas, nuestra región se transformará desde la región de las tensiones en la región de la estabilidad y la paz.

Céline Aemisegger

(c) Agencia EFE

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.