Ajolote mexicano: del billete de 50 pesos a la restauración de su hábitat

·9  min de lectura

En octubre de 2021 comenzó a circular en México un curioso billete de 50 pesos en el que aparecen el ajolote mexicano y los humedales y chinampas de Xochimilco. El ajolote, de presencia tierna y cariñosa, rápidamente se convirtió en objeto de culto y las personas se volcaron a coleccionar el billete protagonizado por esta especie en peligro de extinción.

Los primeros días de abril, este papel moneda obtuvo el Premio al Billete de Banco del Año 2021, otorgado por la Sociedad Internacional de Billetes de Banco. Para diseñarlo, el Banco de México consultó a personas expertas en el sistema lacustre de Xochimilco, Ciudad de México. Entre estas estuvo el Dr. Luis Zambrano González, especialista en ecología de las comunidades acuáticas.

Explica el Dr. Zambrano que el mérito de este trabajo es que fue colaborativo. En el caso del ajolote, el Banco de México le consultó detalles de la especie, las chinampas y el ecosistema.

“A nosotros solo nos preguntaron. Estábamos muy contentos de que saliera un billete con el ajolote”, señala en entrevista con Newsweek en Español el Dr. Zambrano desde el Laboratorio de Restauración Ecológica del Ajolote, en el Instituto de Biología de la UNAM.

Sin embargo, pese a la urgencia, el billete no ha logrado el accionar de la población para la conservación y restauración del hábitat del ajolote en Xochimilco.

“La gente se ha vuelto loca con el ajolote desde hace rato. Pero le falta decir: ‘Bueno, para conservar el ajolote hay que conservar su hábitat, que es característico e importante’. Si no lo conservamos ahora, no conservamos la especie”, sentencia el especialista en ecología de la conservación y manejo de ecosistemas.

A la gente le gustó mucho el billete y lo conserva. Pero ha hecho poco por la conservación de Xochimilco, el hábitat de esta especie. (Foto: Lizeth Ovando)
A la gente le gustó mucho el billete y lo conserva. Pero ha hecho poco por la conservación de Xochimilco, el hábitat de esta especie. (Foto: Lizeth Ovando)

“NO ES UNA CANTINA FLOTANTE”

El Dr. Zambrano González explica que proteger el hábitat del ajolote en Xochimilco implica saber que este sitio “no es una cantina flotante”. Ello tras convertirse, a lo largo de los años, en un sitio turístico por sus tradicionales trajineras.

Xochimilco conlleva un pasado histórico de gran importancia por ser el sitio donde los antiguos pobladores crearon el sistema de chinampas, antiguo método de agricultura que empleaban los mexicas.

Al ser una tradición milenaria de cultivo, las chinampas han permanecido en el tiempo. Hoy día ese conocimiento ancestral continúa vigente entre los pobladores de la zona.

“Las chinampas en Xochimilco nos dan de comer. Xochimilco amortigua la temperatura en época de calor. Amortigua las inundaciones y es pieza fundamental de nuestra historia. Eso es lo que tenemos que conservar”, señala el experto.

El axolote o ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum) es un anfibio con cola como las salamandras. En ese sentido, son salamandras que tienen la peculiaridad de que nunca se transforman.

De acuerdo con Zambrano, todos los animales, incluidos los humanos, tienen características sexuales primarias y secundarias. Mientras, los anfibios en particular cambian dramáticamente cuando, al pasar de la etapa juvenil a la adulta, son renacuajos que tienen cola y que luego absorben para convertirse en ranas.

Las salamandras tienen un proceso similar: por lo general se vuelven chiquitas y muy coloridas. Hay negras con manchas amarillas o rojas y andan por los árboles. Sin embargo, los ajolotes no se transforman.

“Ellos se convierten en adultos sin transformarse, por eso son tan extraños. Pueden respirar por la boca, por las agallas y por la piel. Son de los animales que pueden respirar por tres lados de manera independiente”, añade.

Ajolote
Pueden respirar por la boca, por las agallas y por la piel. Y, en términos biológicos, los ajolotes pueden recrecer sus tejidos. (Foto: Lizeth Ovando)

RECRECEN SUS TEJIDOS

En términos biológicos, explica el experto, los ajolotes pueden recrecer sus tejidos. Es decir, si algún depredador les corta la mano, esta les crece. Y también se ha visto que pueden recrecer su cerebro.

Según el Programa de Acción para la Conservación de las Especies Ambystoma de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en México se distribuyen 17 especies de salamandras del género Ambystoma.

De ellas, tan solo 16 son endémicas del país, y una (A. mavortium) comparte distribución con Estados Unidos y Canadá. En cambio, normalmente se habla del Ambystoma mexicano, que es el ajolote endémico en Xochimilco.

De acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y la NORMA Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 referente a la protección ambiental y de especies nativas de México de flora y fauna silvestres, el Ambystoma mexicano —el famoso ajolote que aparece en el billete de 50 pesos mexicanos— se encuentra en peligro crítico de extinción.

Si bien el axolotl o axolote —que en náhuatl significa “monstruo de agua”— está al borde de la extinción, el Dr. Luis Zambrano explica que aún se puede recuperar su población a partir de la conservación del hábitat en Xochimilco.

Según el experto, la desaparición del hábitat del ajolote se debe a tres grandes factores. Primero está la urbanización con proyectos alrededor de Xochimilco. Estos complejos provocan que haya ruido y, al mismo tiempo, perturben el ecosistema de los ajolotes.

En segundo término se encuentra la contaminación del agua, lo que ha modificado el ciclo hídrico de este elemento desde hace mucho tiempo. Esto es importante cuando se trata de un animal que respira por la piel. Para los ajolotes, un pequeño cambio en el agua los afecta sobremanera.

<span>Si bien el ajolote está al borde de la extinción, el Dr. Luis Zambrano explica que aún se puede recuperar su población a partir de la conservación del hábitat en Xochimilco. (Foto: Lizeth Ovando)</span>
Si bien el ajolote está al borde de la extinción, el Dr. Luis Zambrano explica que aún se puede recuperar su población a partir de la conservación del hábitat en Xochimilco. (Foto: Lizeth Ovando)

ESPECIES INVASORAS, OTRO PROBLEMA

En tercer lugar está la introducción de especies invasoras en las aguas, como carpas y tilapias, que en la década de 1980 fueron introducidas en Xochimilco. Ello destrozó a todas las especies nativas, incluido el ajolote.

“Esa era la época de la ‘revolución verde’, donde los gobiernos creían que lo sabían todo. Pensaban que había que meter proteína cuando la gente consumía ajolotes, acociles (crustáceos de agua dulce) y charales”, añade.

Hace un par de meses, en febrero, alcaldes del partido político Morena liberaron 200 ajolotes en canales contaminados de Xochimilco. Lo hicieron sin protocolos de protección, conservación y liberación, según un trabajo de investigación que realizan personas expertas en el Laboratorio de Restauración Ecológica del Instituto de Biología de la UNAM.

“Si hay un protocolo para liberarlos o no, es justo lo que estamos trabajando en este laboratorio. En realidad, no hay un protocolo per se exclusivamente para ajolotes. Se hace con investigación, y eso es lo que estamos haciendo”, explica el Dr. Zambrano González.

De acuerdo con el especialista, esta liberación de los 200 ajolotes sin protocolos no es la primera vez que ocurre. Explica que han encontrado ajolotes muertos en zonas cercanas de donde son liberados. Es decir, es una práctica constante.

Para liberar ejemplares de esta especie en su hábitat, señala el especialista, el protocolo para realizarlo debe tener características específicas. Factores importantes como el aclimatar a los ajolotes en el agua son vitales.

Un segundo factor a considerar es la calidad del agua. Esta debe ser buena, pues si se introduce un ajolote en canales con una calidad de agua mala, el animal muere al instante. “Y lo hemos visto. Hemos visto ajolotes muertos en la zona cerca de donde se liberan”, señala.

<span>El ajolote mexicano es un anfibio con cola como las salamandras. En ese sentido, son salamandras que tienen la peculiaridad de que nunca se transforman. (Foto: Lizeth Ovando)</span>
El ajolote mexicano es un anfibio con cola como las salamandras. En ese sentido, son salamandras que tienen la peculiaridad de que nunca se transforman. (Foto: Lizeth Ovando)

AJOLOTES VS. AJOLOTES

Finalmente, un tercer factor tan importante como los anteriores tiene que ver con que, para reintroducir esta especie en su hábitat, se tiene que estar seguro de que ya no hay ajolotes.

“Uno de los protocolos importantes para cualquier animal o planta que se reintroduce es porque ya no hay. Si hay, entonces uno puede generar muchos más problemas que beneficios.

“Uno de los problemas es que los ajolotes pueden venir enfermos. Otro es que hay una reducción de la variabilidad genética de los ajolotes porque vienen de la misma camada. Es decir, son todos hermanos gemelos, entonces tenemos una reducción en la variabilidad genética”, explica.

Aunado a ello, introducir ajolotes sin estos principios también puede provocar que entre los adultos comiencen a competir, lo que provoca problemas con los pocos que quedan. Esto lo vuelve contraproducente y mata a los ejemplares que ahí se encuentran.

Otro de los errores que no se deben cometer al liberarlos es colocarlos en el pasto bajo el sol o aventarlos al agua, ya que se puede afectar la estructura de sus vísceras, como se hizo evidente en febrero pasado.

“En realidad estás mandando a la muerte segura a unos pobres animales que no la deben ni la temen. Además, ahí adentro hay ajolotes. No se hizo nada de protocolo. La posibilidad de que esos ajolotes ahora están muertos es cien por ciento”, señala.

“TARDAN POCO EN MORIRSE”

Cuando los ajolotes son liberados sin estos y demás protocolos de conservación y protección sucede que llegan a vivir entre uno o dos días.

“No duran mucho. Si acaso, uno llega a sobrevivir a todos estos cambios drásticos que es la propia introducción. Muchos de esos animales han sido crecidos en cautiverio y están acostumbrados a que les den de comer. Empezar a cazar en lugar de que te den de comer no es fácil y, probablemente, tardarán pocos días más en morirse”, añade.

Como parte de los protocolos de conservación del ajolote mexicano en Xochimilco, el Laboratorio de Restauración de Ecológica del Instituto de Biología de la UNAM trabaja con chinamperos para crear refugios de axolotes en sus chinampas. Ello como una forma de volver a la tradición milenaria.

Según Zambrano González, es necesario entender que el ajolote no puede vivir sin su casa. Su hábitat tiene que restaurarse. Se piensa que esta especie se puede conservar en peceras o en otros hábitats, como sucede en Alemania, pero no es así.

“El ajolote necesita de su casa. Y la casa del ajolote es Xochimilco. Entonces, tenemos que restaurarlo. En Xochimilco hay paz, biodiversidad, chinampería. Para eso es ir a visitar Xochimilco y el ajolote. Conservémoslo”, concluye. N

Mira el video “Ajolote mexicano: del billete de 50 pesos a la restauración de su hábitat”, sobre este reportaje, cuya realización estuvo a cargo de Verónica Santamaría y Lizeth Ovando.

Newsweek en Español te recomienda también estas notas:

El ajolote, su genoma y el potencial para la salud humana

Pescadores luchan por salvar zona lacustre de Xochimilco

Xochimilco, patrimonio prehispánico devorado por la urbanización

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.