Agro argentino se prepara terminar campaña con exportación récord tras inicio de año turbulento

Maximilian Heath
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FOTO DE ARCHIVO: Productos agrícolas son cargados a barcos en un puerto sobre el río Paraná cerca de Rosario

Por Maximilian Heath

BUENOS AIRES, 8 mar (Reuters) - El sector agrícola argentino está a punto de cerrar una campaña agrícola que arrojaría un ingreso histórico de divisas en exportaciones para el país, luego de un comienzo de año marcado por huelgas, protestas con bloqueos de rutas, una sequía y restricciones a los embarques de granos.

Los agricultores de Argentina, un exportador mundial líder de alimentos, están calentando los motores de sus cosechadoras, listos para recolectar la soja y el maíz, los últimos dos cultivos de un ciclo que si bien no alcanzaría un volumen récord, sí lo lograría en ingresos.

"La campaña agrícola 2020/21 generaría, a precios actuales, un ingreso récord de divisas por exportaciones de cerca de 37.500 millones de dólares", dijo Emilce Terré, jefa de Informaciones y Estudios Económicos en la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

La estimación de la BCR incluye a las exportaciones de granos, las de su harina y aceite derivados, y también de biocombustibles, dijo Terré, quien explicó que actualmente la soja y el maíz -los dos principales cultivos del país- registran sus valores más altos en siete y nueve años, respectivamente.

El dato es una gran noticia para la golpeada economía de Argentina, que se encuentra tan ávida de divisas como de la necesidad de recuperarse de una prolongada recesión, que fue agravada por los efectos de la pandemia de COVID-19.

Pero lo es también para la cadena agrícola del país sudamericano, cuya actividad fue sacudida entre diciembre y febrero por huelgas de sindicatos agroportuarios, cortes de rutas de transportistas, una intervención estatal del mercado de exportación y el agravamiento de una sequía.

Ahora, luego de que largas negociaciones destrabaran tanto los conflictos sindicales como la tensión entre agricultores y el Gobierno y de que las lluvias llevaran alivio a importantes zonas agrícolas, el sector observa cómo comienza la cosecha de los lotes de maíz con la esperanza de que no surjan más contratiempos.

"Hoy me siento mucho más tranquilo que en diciembre y enero", dijo a Reuters Gustavo Idígoras, titular de la cámara de exportadores y procesadores de granos CIARA-CEC, en referencia a los acuerdos que logró con trabajadores aceiteros.

Según datos oficiales, en enero las empresas agroexportadoras molieron 3,2 millones de toneladas de soja, luego de haber procesado solo 800.000 toneladas del grano en diciembre, cuando tres sindicatos permanecieron en huelga durante semanas por reclamos salariales.

"Los desafíos se han morigerado sensiblemente, no vemos grandes saltos, los precios son competitivos. Argentina tiene que aprovechar esta oportunidad", señaló Idígoras. El país austral es el principal exportador mundial de aceite y harina de soja.

Algunos de los sindicatos que protagonizaron las recientes protestas expresaron que no creen que haya disputas por motivos salariales en los próximos meses, uno de los períodos más intensos de la actividad de molienda.

Sin embargo, Juan Carlos Peralta, secretario de Medios del gremio de recibidores de granos URGARA, dijo que el sindicato reclamaría por una reducción de la jornada laboral, aunque señaló que los trabajadores apuestan "a la buena fe de los empresarios de sentarse a dialogar y llegar a un consenso".

UN "MILAGRO" CLIMÁTICO

"Este era un año que era un desastre", dijo Cristian Russo, analista agrónomo titular de la BCR, con respecto a las perspectivas productivas para la soja y el maíz a inicios de enero, cuando una prolongada sequía seguía golpeando al corazón agrícola de Argentina en pleno verano austral.

Pero durante la segunda quincena de enero y las primeras semanas de febrero abundantes lluvias cruzaron importantes sectores del centro argentino, desactivando las alarmas que se habían prendido entre muchos productores.

"Lo que pasó a fines de enero fue un milagro, fue una semana que fue un milagro y de repente pasamos con esa sola semana a pensar que en algunas zonas puede haber rendimientos extraordinarios", explicó Russo.

El mes pasado, tras analizar el impacto de las lluvias, la BCR elevó sus previsiones de cosecha para la soja y el maíz a 49 millones y 48,5 millones de toneladas, respectivamente. En enero su previsión era de 47 millones para la oleaginosa y de 46 millones de toneladas para el cereal.

Sin embargo, la franja oriental de la zona agrícola núcleo no fue tan beneficiada por las precipitaciones y, a pesar de que en los últimos días volvió a caer agua en el centro del país, los rendimientos de la soja sembrada de forma tardía podrían verse afectados de no recibir lluvias, agregó Russo.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires dijo el jueves que podría recortar su proyección de 46 millones de toneladas para la soja de no reportarse precipitaciones en el corto plazo en las zonas mencionadas por el analista de la BCR.

(Reporte de Maximilian Heath; Editado por Nicolás Misculin)