Agoniza el penúltimo videoclub en la Ciudad de México

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CIUDAD DE MÉXICO, febrero 1 (EL UNIVERSAL).- Antes de que las plataformas streaming o internet formaran parte de nuestra vida cotidiana, si las personas querían disfrutar de una tarde de películas en casa, tenían que trasladarse hasta un local donde podían elegir entre cientos de títulos, rentarlas y si el dinero les alcanzaba, incluso comprar alguna golosina o palomitas para acompañar; pero esa experiencia ya no la podrán experimentar los más jóvenes, porque uno de los dos de los últimos videoclubs que existían en la Ciudad de México está a punto de cerrar.

"A todos nuestros clientes y amigos: A partir de éste miércoles 27 de enero, dejaremos de ofrecer el servicio de alquiler de películas, solo recibiremos las películas que aún se encuentran alquiladas y continuaremos con la venta por completo de nuestro inventario", es la última publicación que se puede leer en el muro de Facebook del videoclub Toma Uno, ubicado en Xicoténcatl 309, en Coyoacán, sur de la Ciudad de México.

Este lugar abrió sus puertas en 1999 y llegó a ofrecer en su última etapa alrededor de 8 mil títulos, todavía a finales de octubre del 2020 agregó a su catálogo "Aves de presa", "Jojo Rabbit", "Dolittle", "Bloodshot", "Mujercitas" y "Amenaza en lo profundo".

Incluso cuenta con películas que no se encuentran en ninguna plataforma como "Calles de fuego" (1984), "Corre, Lola, Corre" (1998), "Días de trueno" (1990), "K-9" (1989), por mencionar algunas. Durante la pandemia Toma Uno anunció que sólo atenderían a sus socios inscritos, debido a la pandemia, por lo que podían preguntar en línea por la disponibilidad de un algún título o si lo preferían les hacían llegar su lista de catálogo completo, además que estuches y películas eran desinfectados previamente.

En mayo el videoclub decidió realizar una dinámica para recaudar fondos, utilizando una plataforma especializada en el tema, con el fin de recuperarse de los dos meses que no habían estado abiertos al público en general, la meta eran 20 mil pesos, pero sólo se lograron recaudar 14 mil 700. Un mes después reabrieron, con todo un protocolo que incluía el uso de cubrebocas, gel antibacterial, tres personas como máximo en el local, sana distancia, entre otros lineamientos.

En la década de los 90 llegaron a ser 10 mil videoclubes en México, dos grandes empresas se disputaban el mercado Blockbuster y Videocentro, además de las tiendas independientes; en 2016 eran apenas un poco más de 300 establecimientos de este tipo en toda la República Mexicana.