Aggiornamento: el papa Francisco oficializó el rol de las mujeres en las misas

Elisabetta Piqué
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ROMA.- En otra señal de apertura, el papa Franciscocambió hoy una ley canónica que hizo oficial que las mujeres puedan ser acólitas y lectoras en las misas -es decir, puedan ayudar en el altar y leer las lecturas del Evangelio-, reconociendo en forma institucional una práctica que ya se da en muchísimas partes del mundo, especialmente en América latina y en la Argentina, donde es normal también ver, por ejemplo, mujeres que administran la comunión.

Al hacer este "aggiornamento" ratificó, sin embargo, su rechazo al sacerdocio femenino.

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A través del motu proprio "Spiritus Domini", el Papa modificó el primer párrafo del canon 230 del Código de Derecho Canónico, que se había quedado atrás porque especificaba que solo podía haber lectores y ayudantes en el altar de "sexo masculino", porque por tradición esas tareas eran parte de la preparación para el sacerdocio. Y estableció que las mujeres pueden acceder a estos ministerios mediante un acto litúrgico que las institucionaliza.

El exarzobispo de Buenos Aires explicó que aceptó las recomendaciones que surgieron de varias asambleas sinodales y destacó que estos ministerios laicos son "esencialmente distintos del ministerio ordenado recibido en el sacramento del orden", diferenciando así este rol del de un sacerdote, vedado para las mujeres en la Iglesia católica.

En una carta dirigida al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal español Luis Ladaria, difundida junto al motu proprio, Francisco explicó las razones teológicas de su decisión, enmarcada en "en el horizonte de renovación trazado por el Concilio Vaticano II, en el que se siente cada vez más la urgencia de redescubrir la corresponsabilidad de todos los bautizados en la Iglesia, y de manera especial la misión de los laicos".

Además, evocando el documento final del Sínodo para el Amazonas, el Papa subrayó que "para toda la Iglesia, en la variedad de situaciones, es urgente que los ministerios sean promovidos y conferidos a hombres y mujeres... Es la Iglesia de los hombres y mujeres bautizados la que debemos consolidar promoviendo la ministerialidad y, sobre todo, la conciencia de la dignidad bautismal".

Luego de recordar citando a san Juan Pablo II que "con respecto a los ministerios ordenados la Iglesia no tiene en absoluto la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres", Francisco agregó que "para los ministerios no ordenados es posible, y hoy parece oportuno, superar esta reserva".

"Ofrecer a los laicos de ambos sexos la posibilidad de acceder a los ministerios de Acolitado y Lectorado, en virtud de su participación en el sacerdocio bautismal, aumentará el reconocimiento, también a través de un acto litúrgico (institución), de la preciosa contribución que desde hace tiempo muchísimos laicos, incluidas las mujeres, ofrecen a la vida y a la misión de la Iglesia", indicó. "La decisión de conferir estos cargos, que implican estabilidad, reconocimiento público y el mandato del obispo, también a las mujeres, hace más efectiva la participación de todos en la labor de evangelización de la Iglesia", concluyó.

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En un artículo publicado en el Osservatore Romano monseñor Angelo Lameri, de la Pontificia Universidad Lateranense, explicó que sería totalmente errado entender este cambio de ley como una "mera promoción de la mujer", o una primera apertura a su admisión al sacerdocio, sobre la que ya hubo un pronunciamiento magisterial definitivo de parte de Juan Pablo II (su rechazo), o al diaconado, tema que está siendo estudiado por una comisión especial. "Se trata de un reconocimiento del laicado y de su rol en la Iglesia, en la dirección de la desclericalización", destacó.