Afirmaciones que vinculan las muertes súbitas de atletas con las vacunas covid no tienen fundamento

Tras el colapso del jugador de fútbol americano Damar Hamlin durante un partido de los Buffalo Bills, el 2 de enero de 2023, circula en redes sociales la afirmación de que el número de deportistas fallecidos súbitamente por afecciones cardíacas entre 2021 y 2023, siendo vinculado a la vacunación contra el covid-19, era el mismo que en el periodo de 1966 a 2004. Sin embargo, esto no tiene fundamento. Las fuentes citadas en las entradas virales no respaldan esa alegación, de la cual múltiples expertos en cardiología deportiva señalaron a la AFP que sus cifras no son equiparables y que no hay evidencia de que las vacunas causaran esos fallecimientos.

"1101 atletas profesionales muertos a partir del 2021, prácticamente la misma cantidad de atletas que murieron desde el 1966 hasta el 2004( 38 años ….) Te vas a seguir pinchando y pinchando a tus hijos?”, dicen publicaciones en Twitter y Facebook (1, 2, 3) desde el 4 de enero de 2023.

Algunas de las entradas difunden capturas de pantalla de un tuit en inglés, fechado el 3 de enero pasado, de Simone Gold, fundadora de America's Frontline Doctors, un grupo que anteriormente ha promovido desinformación sobre el covid-19, que señala: "Como médica de urgencias con experiencia, quiero recordar al público que los atletas incapacitados o que caen muertos no eran un 'tema' antes de 2020".

Captura de pantalla de un tuit realizada el 6 de enero de 2023

Gold, quien también fue detenida y sentenciada por su participación en el ataque del 6 de enero de 2021 en el Capitolio de Estados Unidos, dijo en un tuit posterior que "el mismo número de atletas murieron en los últimos DOS años en comparación con 38 años anteriores".

Las publicaciones se producen después de que Damar Hamlin, jugador de los Buffalo Bills, sufriera un paro cardíaco durante un partido de la NFL contra los Cincinnati Bengals, el 2 de enero de 2023. Hamlin fue hospitalizado en estado crítico, lo que llevó a algunos usuarios en redes sociales a especular que la vacuna covid-19 era la culpable.

Asimismo, Simone Gold etiquetó en su tuit a Peter McCullough, un cardiólogo estadounidense que ya ha hecho anteriormente afirmaciones falsas sobre la vacunación (1, 2). McCullough proporcionó datos similares en una entrada del 3 de enero de 2023, en ella cita una carta al editor, de la cual era coautor, en la revista Scandinavian Journal of Immunology.

McCullough dijo ese mismo día al presentador de Fox News Tucker Carlson, cuyas afirmaciones también han sido desmentidas por AFP en diversas ocasiones (1, 2), que las afecciones cardíacas que afectan a atletas como Hamlin pueden estar relacionadas con las vacunas contra el covid-19 y según él pueden ser "mortales". Sin embargo, las autoridades de salud pública afirman que tales efectos secundarios son raros y los señalamientos de un reciente repunte de muertes cardíacas súbitas son infundadas.

"Es una completa y absoluta tontería, de un blog publicado por un médico caído en desgracia", dijo a la AFP Benjamin Levine, director del Instituto de Ejercicio y Medicina Ambiental en Texas Health Presbyterian Hospital Dallas, el 5 de enero pasado.

“No es ciencia seria”

Las afirmaciones virales se basan en cifras publicadas en dos supuestas evidencias: un estudio revisado por expertos y una recopilación de artículos de prensa.

El primero, titulado "Muerte súbita cardiaca en atletas: las Recomendaciones de Lausana", se publicó en el European Journal of Preventive Cardiology en diciembre de 2006. Investigadores afiliados al Comité Olímpico Internacional analizaron informes en bases de datos como Medline y PubMed para estudiar la incidencia de la muerte súbita cardiaca, una pérdida de la función cardiaca, entre atletas jóvenes.

Descubrieron que, entre 1966 y 2004, la afección se produjo en 1.101 casos notificados en atletas menores de 35 años.

"La muerte súbita cardíaca se da con más frecuencia de lo esperado en atletas jóvenes, incluso menores de 18 años, y está causada predominantemente por anomalías cardiacas congénitas preexistentes", dice el estudio, que señala que la afección es más común entre los atletas que entre los no atletas.

En su carta al director de diciembre de 2022, McCullough yuxtapone esos resultados con informes más recientes de "colapsos y muertes de atletas" recopilados en GoodSciencing.com.

El sitio web, auspiciado por un grupo anónimo de "investigadores, editores de noticias, periodistas y buscadores de la verdad", afirmaba en un artículo actualizado a finales de diciembre que se habían producido 1.598 "paros cardíacos de atletas" y "problemas graves" desde la puesta en marcha de las vacunas contra el covid-19. De ellos, 1.101 fallecieron, según GoodSciencing.com.

"Definitivamente no es normal que tantos atletas, principalmente jóvenes, sufran paradas cardiacas o mueran mientras practican su deporte, pero este año está ocurriendo", dice el artículo. "Muchos de estos problemas cardíacos y muertes se producen poco después de que recibieran la vacuna covid".

Como evidencia, el sitio web cita una larga lista de artículos de prensa sobre personas que supuestamente han sufrido colapsos o han muerto debido a diversas afecciones médicas. Pero no prueba que más de 1.000 atletas hayan sufrido muertes cardiacas súbitas desde la vacunación.

"Esto es basura. No es ciencia seria", afirmó a la AFP Jonathan Kim, cardiólogo deportivo jefe del Hospital Universitario Emory de Atlanta (Georgia), el 5 de enero de 2023. "Estos 'informes' de ese blog, si se les puede [llamar] así, proceden de todo el mundo y de todas las edades. No se trata de un registro serio de atletas de competición con todos los casos debidamente investigados".

Por ejemplo, GoodSciencing.com enlaza noticias sobre Mike Leach, el entrenador del equipo de fútbol americano de la Universidad Estatal de Mississippi que falleció a mediados de diciembre tras sufrir un infarto masivo. El sitio web también señala artículos de prensa (1, 2) sobre la muerte por cáncer de un jugador de curling canadiense de 62 años y un orientador noruego de 25 años.

Ninguna de estas muertes establece un vínculo con las vacunas contra el covid-19.

"Es difícil comparar directamente una entrada de blog que enumera eventos con un estudio de investigación revisado por pares, ya que no se describe la estrategia exacta para identificar a los pacientes en el blog", dijo Neel Chokshi, director médico del Programa de Cardiología Deportiva y Fitness de Penn Medicine, el 5 de enero. "Por lo tanto, sería inexacto comparar los dos conjuntos de información para la pregunta planteada".

Y añadió: "Los datos aquí presentados no apoyan la idea de que las vacunas hayan causado un aumento de la muerte súbita".

Sin evidencia de muertes masivas

Con unos 325.000 casos anuales en adultos, la muerte súbita cardiaca es "la mayor causa de muerte natural en Estados Unidos", según la Clínica Cleveland. Esta enfermedad es responsable de la mitad de todos los fallecimientos por cardiopatía, afirma el centro médico académico, y afecta con mayor frecuencia a hombres adultos de entre 30 y 40 años.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC) están monitoreando algunos "acontecimientos adversos de interés" poco frecuentes notificados tras la vacunación con covid-19, entre ellos afecciones cardíacas que pueden provocar muerte súbita cardíaca, como la miocarditis. Pero tales dolencias son mucho más frecuentes tras la infección por covid-19, y los CDC afirman que no hay pruebas de que las vacunas estén matando a la gente en masa.

"Las declaraciones que implican que los informes de muertes tras la vacunación equivalen a muertes causadas por la vacunación son científicamente inexactas, engañosas e irresponsables", afirmó la agencia en un comunicado enviado a la AFP el 4 de enero. "Las vacunas contra el covid-19 están siendo sometidas al control de seguridad más intenso de la historia de Estados Unidos. Hasta la fecha, los CDC no han detectado ningún patrón inusual o inesperado de muertes tras la inmunización que indique que las vacunas Covid estén causando o contribuyendo a las muertes".

Los CDC y la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA) han identificado nueve muertes como "causalmente asociadas" a la vacuna contra el covid-19 de Johnson & Johnson, que se ha relacionado con una rara enfermedad de coagulación de la sangre. Los CDC recomiendan las vacunas de Pfizer o Moderna frente a las de esa farmaceútica.

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