Afganos en el extranjero temen por la minoría hazara tras toma de poder de los talibanes

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Abdul Alizada, un australiano de origen afgano, habla con sus familiares en Afganistán que pertenecen a la minoría hazara, amenazada por islamistas radicales. Agosto 17, 2021. REUTERS/Jill Gralow

Por Jill Gralow

SÍDNEY, 17 ago (Reuters) - Desde su casa en Sídney, Abdul Alizada observa los eventos que ocurren en Afganistán, temiendo por sus muchos familiares que aún viven en el país.

Él tiene un motivo adicional para tener miedo. La familia de Alizada pertenece a la etnia hazara, una minoría que durante décadas ha sido blanco de milicianos, incluidos los talibanes y el Estado Islámico, debido a su origen étnico y creencias religiosas.

La mayoría de los hazara son musulmanes chiíes, detestados por radicales suníes como los talibanes, y la comunidad ha enfrentado persecución y violencia durante décadas, incluidos ataques recientes contra un hospital de maternidad y una escuela de niñas.

Alizada dice que los hazara han sido abandonados por la coalición de fuerzas ante el ascenso de los talibanes al poder y que su familia en Afganistán está aterrorizada.

"No se duerme en absoluto en Kabul", dijo a Reuters. "Tienen miedo (...) a cada minuto porque 'los talibanes puedan venir a nuestra casa y preguntar por mí', o por los demás miembros de la familia o pedirles dinero o armas".

La rápida conquista de Afganistán por los talibanes siguió a la decisión del presidente estadounidense, Joe Biden, de retirar las fuerzas estadounidenses después de 20 años de guerra que, según dijo, costaron más de 1 billón de dólares.

La velocidad a la que cayeron las ciudades a manos de los talibanes tomó por sorpresa a la comunidad internacional y Estados Unidos está siendo acusado ampliamente de manejar mal la retirada.

Los talibanes han presentado una imagen moderada y han prometido que no tomarán represalias contra sus opositores, que respetarán los derechos de las mujeres, las minorías y los extranjeros, y han pedido a la gente que continúe con su vida habitual. Pero muchos afganos son escépticos y temen redadas a antiguos enemigos y activistas.

"En cuanto escucharon la noticia de que los talibanes avanzaban hacia Kabul fue un shock total para todos", dijo Alizada. "Todos estaban tratando de encontrar un lugar, no podían esconderse en su propia casa, no podían hallar ningún lugar para esconderse".

Sentado en el patio de su casa en Sídney, Alizada llama a un pariente en Afganistán, quien le dice que los talibanes están entrando en las casas de la gente y confiscando dinero, vehículos y armas.

"Ya comienzan a registrar casas en Bamiyán, en Mazar-i-Sharif y en algunas partes de Kabul", dijo el familiar, según relató Alizada. "Si la gente tiene autos nuevos, se quedan con sus autos. Si tienen motocicletas, algo así, lo toman. Además, preguntan si alguien tiene algún arma o algo así. Si no tienen, piden dinero".

Muchos afganos temen que los talibanes vuelvan a las duras prácticas del pasado. Durante su gobierno de 1996 a 2001, las mujeres no podían trabajar y eran comunes los castigos como la lapidación, los latigazos y el ahorcamiento.

(Reporte de Jill Gralow; Escrito por Tom Hogue. Editado en Español por Ricardo Figueroa)

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