Después del “affaire Kulfas”, discusiones por el reimpulso a un ministerio de Economía Popular

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Guzmán, en medio de los dirigentes del Movimiento Evita, esta tarde en Almirante Brown.
Guzmán, en medio de los dirigentes del Movimiento Evita, esta tarde en Almirante Brown.

Cuando todavía siguen las esquirlas de la polémica salida del exministro Matías Kulfas, el presidente Alberto Fernández sostiene su apuesta: lograr que el ministro de Economía, Martín Guzmán encarrile la inflación para sostener la marcha de su gestión más allá de la oposición del cristinismo.

En tren de sostener sus alianzas internas en medio de una crítica casi generalizada, el Presidente y Guzmán reforzaron por estos días su promesa a los movimientos sociales afines: l a creación del demorado Ministerio de Economía Popular, que “blanquee” todo un sector de la economía hoy en la informalidad y fortalezca de paso el poder de los principales socios del Gobierno en la calle.

La idea, que desde el Movimiento Evita y Somos Barrios de Pie entre otros movimientos, es resistida desde el vamos por La Cámpora, pero también genera al menos dudas ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, en un contexto de falta de certezas generales entre quienes sostienen al Presidente. Fernández y Zabaleta tenían agendado un encuentro esta mañana en Marcos Paz, pero finalmente la actividad se suspendió.

“La semana pasada Guzmán habló de economía popular. Ya para nosotros eso es un avance y nos prometió que esto iba a avanzar ”, dicen desde el Movimiento Evita, comandada por Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro, secretario de Relaciones Parlamentarias y con despacho en la Casa Rosada. Desde ese espacio también esperan que Guzmán reimpulse en el Congreso el proyecto de monotributo social, que les permitiría acceder al crédito a 7 millones de monotributistas.

Juan Zabaleta
Juan Zabaleta


Juan Zabaleta

“Si bien se está haciendo un gran trabajo en el Ministerio de Desarrollo Social desde el impulso al trabajo, hay que seguir construyendo derechos, y un ministerio podría apuntalar esa mirada y potenciar esa búsqueda, siempre con la política social anclada en lo productivo”, afirmó a LA NACION Daniel Menéndez, funcionario y dirigente de Somos Barrios de Pie.

Mientras cerca de Zabaleta niegan a este diario tener “algún problema” con la creación de un nuevo ministerio y afirman que “hay que estudiar bien” cuales serían sus competencias, desde los movimientos sociales afirman que el ministro y dirigente con base territorial en Hurlingham no está del todo convencido. “Al principio dijo que sí, porque parecía que el ministerio nuevo iba a formar parte de una construcción más grande de Alberto de cara a 2023. Ahora ve que eso está demorado y duda”, afirma un dirigente social de diálogo con el ministro, que días atrás sorprendió con su reunión con la vicepresidenta Cristina Kirchner, en teoría para repasar números de la ayuda estatal a desocupados y planes como el Potenciar, que enfocan en proyectos productivos que den salida laboral y dependen directamente de Pérsico, también funcionario del ministerio. Además de esa porción, desde principios de año se viene hablando de que ese ministerio abarcaría también al Inaes y la Secretaría de Agricultura Familiar, aunque desde allí también ponen reparos al eventual traslado.

Fernando "Chino" Navarro y Alberto Fernández
Instagram @chinonavarrook


Fernando "Chino" Navarro y Alberto Fernández (Instagram @chinonavarrook/)

El líder del Movimiento Evita dio una nueva muestra de su alineamiento con la Casa Rosada días atrás, cuando criticó al cristinismo al afirmar que “muchos compañeros son oficialistas-opositores . Hay muchos que parece que juegan a favor de los amarillos”, afirmó.

En ese contexto de tensión e incertidumbre, algunos apuestan a una solución intermedia: una agencia de la economía popular que contente de igual modo a los movimientos sociales y a Zabaleta. “Sería lo ideal, aunque con Alberto nunca se sabe”, afirma un miembro del gabinete con información sobre el entuerto. Y que apoya a Zabaleta en su decisión de “cortar el chorro” de quienes piden más planes, a diferencia de la política más concesiva en ese sentido que, según afirman sectores del Gobierno, implementaba su antecesor Daniel Arroyo.

En la misma dirección, cerca del ministro de Desarrollo Social reiteran que “si lo que nos sacaran fuera el manejo de distintos planes sociales, tal vez nos sacan un problema” , ironizaron, en referencia a los reiterados y crecientes reclamos masivos de sectores como el Polo Obrero ante las puertas del ministerio en reclamo de mayor contención social.

En el fondo de la discusión subyace la necesidad del tándem Fernández-Guzmán de tener contenidos a sus aliados dentro mismo del esquema gobernante, mientras a la vez intentan (sobre todo el ministro) equilibrar cuentas y bajar el gasto de modo silencioso, a fin de cumplir con las metas pautadas con el FMI.

“Si Guzmán ordena las cuentas, Alberto va a tener más aliados, aunque hoy esto parezca apostar a un pleno en medio de la soledad”, se sincera un dirigente cercano al Presidente. “Hoy le dice a todos que sí, aunque no concreta casi nada. Es entendible: necesita estar más fuerte para negociar desde otra posición”, lo comprende otro referente del nonato albertismo.

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