Los adultos jóvenes evitan la vacuna contra el COVID-19; la Casa Blanca advierte sobre los riesgos

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WASHINGTON — Los adultos jóvenes de la Generación Z están rechazando la vacuna contra el COVID-19 en mayor proporción que otros grupos de edad, un hecho que muchos expertos en salud pública y funcionarios de la Casa Blanca temen que pueda prolongar la propagación del virus y dar lugar a nuevas y peligrosas mutaciones.

"Para los jóvenes que puedan pensar que esto no les afecta, escuchen, por favor. Este virus, incluso un caso leve, puede quedarse con ustedes durante meses. Tendrá un impacto en su vida social", dijo el presidente Joe Biden en la Casa Blanca el miércoles.

Algunos expertos en salud pública advierten que la decisión de los adultos jóvenes de evitar la vacuna podría tener grandes consecuencias.

"Creo que nuestra mejor apuesta para acercarnos a la inmunidad de rebaño, si no llegar a ella, es atender a los jóvenes", comentó Arthur Caplan, profesor de bioética en el Centro Médico Langone de la New York University. "Pueden hacer una verdadera mella cuando el resto de los adultos restantes siguen vacilando ante la vacuna".

Cuantas más personas rechacen la vacuna, más posibilidades de mutar tendrá el virus. El director ejecutivo de la American Public Health Association, Georges Benjamin, dijo que le preocupa que el virus mute rápidamente entre las personas jóvenes y sanas no vacunadas y cree una nueva cepa resistente a las vacunas contra el COVID-19 en el mercado.

"La mejor manera de pensar en ellos es en pequeños brotes", dijo Benjamin. "Corremos el riesgo de volver a empezar con todo esto".

Los jóvenes y sanos no fueron prioridad en los primeros días del esfuerzo de vacunación contra el COVID-19, cuando gran parte del mensaje de salud pública se centró en la protección de los ancianos y los débiles.

Cuando los adultos de la Generación Z, que tienen entre 18 y 24 años, pudieron vacunarse, muchos no vieron la necesidad de apresurarse. El número de casos de COVID-19 está disminuyendo, las restricciones de las mascarillas están desapareciendo y la vida, en muchos sentidos, ha empezado a volver a la normalidad.

"El argumento de que esto está protegiendo a la abuela ya no funciona porque la abuela ya está vacunada", comentó Benjamin.

A diferencia de otros grupos de edad, la indecisión sobre las vacunas de la Generación Z aumentó con el tiempo, según las encuestas.

El 26 por ciento de los adultos de la Generación Z dice que no está vacunado y no tiene planes de vacunarse, según una encuesta de marzo de 2021 de NBCLX y Morning Consult. Esta cifra es superior a la de marzo de 2020, cuando la misma organización encuestadora descubrió que solo el cinco por ciento de los adultos de la Generación Z afirmaba que no se vacunaría contra el COVID-19.

Del mismo modo, una encuesta reciente de STAT-Harris encontró que más de la mitad de los adultos de la Generación Z dijeron que no tenían ninguna prisa por vacunarse.

Este grupo de edad tiene una variedad de razones para no vacunarse. Algunos fueron presa de la desinformación en redes sociales sobre los efectos secundarios negativos, como los rumores infundados de que la vacuna causa problemas de fertilidad.

Caplan dijo que le gusta recordarle a las personas reticentes que los efectos secundarios a una vacuna suelen aparecer en año y medio, y los científicos ya han buscado todos estos resultados desde que los ensayos comenzaron en marzo de 2020. Pero contraer el virus puede dar lugar a problemas graves más adelante.

Algunos que ya han tenido un caso leve del virus no están preocupados por contraerlo de nuevo o creen que ya tienen inmunidad. Y otros creen que pueden esperar a la vacuna, ya que muchas personas jóvenes y sanas no contraen enfermedades graves si contraen el virus.

El gobierno de Biden está intentando animar a este grupo a que se vacune con promociones, trucos y desafíos de vacuna.

El miércoles, la Casa Blanca y el Departamento de Educación anunciaron un reto de vacunación universitaria contra el COVID-19 (COVID-19 College Vaccine Challenge) para llevar las vacunas a las universidades. La administración también está animando a los estudiantes a participar en el Cuerpo Comunitario contra el COVID-19 (COVID-19 Community Corps).

Biden y el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, Anthony Fauci, colaboraron con estrellas de YouTube, como Manny MUA y Jackie Aina, para difundir su mensaje sobre la vacuna. En los videos, un tanto extravagantes, el presidente alterna entre preguntas sobre el desarrollo de la vacuna contra el COVID-19 y su producto estrella para el cuidado de la piel en una isla desierta.

La administración también está llegando a los jóvenes a través de aplicaciones de citas, como Hinge y Tinder. Las personas vacunadas pueden obtener insignias en sus perfiles y "super likes", lo que puede ayudarles a relacionarse con posibles parejas vacunadas.

Pero esto puede no ser suficiente. Jordan Tralins, estudiante de tercer año de la Cornell University, dice que gran parte de los mensajes pro-vacunas no están dirigidos a su generación. La mayoría de sus amigos reciben las noticias por TikTok e Instagram, y gran parte de la información sobre las vacunas en su feed era, en el mejor de los casos, cuestionable. Así que ella y una compañera de clase fundaron la Covid Campus Coalition, una organización dirigida por estudiantes que comparte infografías y TikToks que promueven la información sobre las vacunas contra el COVID-19. Hasta ahora, la coalición tiene capítulos en más de 25 campus universitarios de todo el país, y Tralins planea seguir creciendo.

"Al principio del proceso de vacunación me di cuenta de que faltaba presencia en las plataformas en las que la generación Z y los jóvenes pasan su tiempo", señaló Tralins.

Aunque los estudiantes de su universidad se han mostrado receptivos a la vacunación, no es el caso de todas las universidades que participan en la Covid Campus Coalition, señaló. Algunas universidades más grandes del sur están teniendo más dificultades para convencer a los estudiantes de que se vacunen.

Los jóvenes adultos "se sentían bastante invencibles. Sentían que si se vacunaban contra el COVID no sería habría un gran cambio, así que ¿para qué vacunarse?", dijo Tralins.

Lisa Costello, profesora adjunta de pediatría general de la West Virginia University, dijo que ha observado que los adultos jóvenes y los adolescentes con los que trabaja son más propensos a confiar en los demás que en el gobierno. Por eso, las campañas en las redes sociales y los mensajes entre iguales pueden ser eficaces.

"También es importante en este grupo que ayudemos a este grupo de edad a ver los beneficios de la vacunación por encima del daño que puede suponer para ellos el COVID", dijo Costello.

Los adultos jóvenes de entre 18 y 29 años representan actualmente el 22.5 por ciento de todos los casos de COVID-19 en Estados Unidos, más que cualquier otro grupo de edad y desproporcionadamente más alto que su porcentaje de población, según los últimos datos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades. A pesar de ser un porcentaje tan alto de casos, solo representan el 0.5 por ciento de las muertes por el virus. Los CDC no miden los casos ni las muertes de los adultos de 18 a 24 años.

Aunque las personas de la Generación Z tienen mucha menos probabilidad de morir a causa del virus, pudieran contagiar a otras personas más vulnerables o sufrir efectos en su salud a largo plazo si contraen COVID-19.

Pese a las preocupaciones, Amesh Adalja, investigador principal del John Hopkins Center for Health Security, no está demasiado preocupado por la baja aceptación de la vacunación entre los adultos jóvenes de la Generación Z. Espera que este grupo de edad alcance la inmunidad a nivel de la población a través de una combinación de vacunas e infección natural, y que la propagación del virus en este grupo de edad relativamente de bajo riesgo se convierta en endémica y estacional.

"Sería mucho más preocupante si hubiera un grupo de personas de 65 años reticentes si en lugar de la Generación Z, fuera la Generación de los Grandes o algo así", dijo Adalja.

"Vamos a tener que recalibrar la forma en que pensamos sobre el COVID-19 porque es algo que no va a desaparecer", añadió.