Así se genera un bulo antivacunas a través de una media verdad

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En la foto, a la derecha, el investigador Andrew Read junsto a un colaborador, durante el estudio con pollos de 2015. (Imagen CC crédito A Chan).
En la foto, a la derecha, el investigador Andrew Read junsto a un colaborador, durante el estudio con pollos de 2015. (Imagen CC crédito A Chan).

Días atrás leí la alucinante historia de la tergiversación por parte de los antivacunas, de un trabajo científico publicado en 2015 por el equipo científico de Andrew Read, relatada en primera persona. Ese año, este investigador estadounidense, que colabora con el Centro de Dinámica de Enfermedades Infecciosas, y forma parte de los departamentos de biología y entomología de la Universidad Estatal de Pennsylvania, publicó junto a su equipo un trabajo sobre ciertas imperfecciones en la vacunación de pollos contra la enfermedad de Marek, y en como esto pudo elevar la transmisión de patógenos altamente infecciosos (vuelvo a enfatizar que en pollos).

El trabajo, pese a conseguir muchas citaciones de otros científicos (la verdadera medida de su éxito académico) pasó sin pena ni gloria para los medios de información generalistas. Algo normal teniendo en cuenta la temática. ¿Verdad? Bien, todo eso ha cambiado súbitamente. En efecto, desde agosto de 2021 hasta la fecha, el trabajo ha recibido más de 350.000 visualizaciones, la mayoría de ellas llegadas estas últimas semanas. De hecho incluso han hablado sobre el asunto en este Canal de YouTube, en el que lleva casi tres millones de visualizaciones.

¿Por qué ha aumentado tanto el interés en un trabajo que solo debería haber interesado a biólogos, veterinarios y criadores de pollos? Lo habéis adivinado, el Covid-19 y las malas artes de los antivacunas (que han arrimado el ascua a su sardina) han tenido mucho que ver. Según estos grupos de “desinformados”, todos deberíamos entrar en pánico porque las vacunas que nos están inoculando las pérfidas farmacéuticas, con consentimiento expreso de los estados, van a conseguir que el SARS-CoV-2 evolucione a variedades mucho más mortíferas, lo cual acabará con todos esos tontos que decidieron vacunarse (e incluso con los "listos" que decidieron no hacerlo, añado yo).

Como quiera que el pobre Andrew Read está recibiendo cientos de emails de personas preocupadas por vacunarse, no vaya a ser que les suceda como a los pollos, se ha visto obligado a publicar una nota explicativa destinada a tranquilizar a la población.

La nota aclara que el trabajo publicado en 2015 no contiene nada que justifique – ni siquiera remotamente – cualquier afirmación vertida por los antivacunas, que obviamente han malinterpretado (por falta de preparación, oportunismo, o ambas cosas) el trabajo sobre los pollos del equipo de Read. En realidad, las conclusiones del trabajo especificaban que los pollos infectados con Marek, que habían recibido la vacuna, lograron vivir y transmitir las cepas altamente virulentas a otras aves. Los antivacunas obviaron comentar en su propaganda que, el trabajo de Read especificaba que todos los pollos contagiados con este virus que no habían sido vacunados murieron antes de que pudieran transmitir la enfermedad. ¡Un detallito sin importancia!

El biólogo afirma que en mayo de 2021, las vacunas dosificadas en los Estados Unidos ya habían evitado alrededor de 140.000 muertes en los Estados Unidos, y que por tanto hacer caso a quienes defienden no vacunarse, llevará inevitablemente a una trágica pérdida de vidas.

Andrew Read, que lleva 20 años trabajando en el modo en que las vacunas afectan a la evolución de enfermedades provocadas por virus y parásitos, afirma que en todo ese tiempo, no ha descubierto nada que justifique la toma de decisiones que lleven a evitar o detener las campañas de vacunación. Por citar sus propias palabras: “en todo caso, nuestro trabajo añade más razones a la investigación de nuevos calendarios de vacunación, y al desarrollo de vacunas de segunda y tercera generación”.

No obstante, el investigador aprovecha el momento no deseado de fama y el estado de pandemia actual, para aclarar algunas dudas sobre si la vacunación puede dar lugar a variantes más dañinas de la enfermedad a la que combaten. Tal y como sucedió con la vacunación imperfecta contra la enfermedad de Marek, que permitió la transmisión viral de pollos vacunados, lo que a su vez ayudó a la propagación de variantes más letales, es razonable preguntarse si la transmisión del Covid-19 por parte de personas vacunadas, podría permitir la propagación de variantes más peligrosas en la calle.

Pollos en una granja avícola. (Imagen creative commons vista en Pxfuel).
Pollos en una granja avícola. (Imagen creative commons vista en Pxfuel).

En opinión de Read, lo sucedido con el virus Marek es raro. Solo una minoría de las vacunas dosificadas a humanos o animales, han influido en la evolución del patógeno. En casi todos los casos, virus de la hepatitis B y bacteria causante de la neumonía incluidos, la eficacia de las vacunas se ve reducida por la irrupción de nuevas variantes. Pero al contrario que lo visto con el Marek, no hay evidencias claras de que las variantes que aparecen hagan que la gente enferme más gravemente.

Conviene tener en cuenta que los virus causantes del Marek y del Covid son muy diferentes, enferman y matan de forma diferente y que además tanto las vacunas aplicadas como los huéspedes (pollos y humanos) son así mismo diferentes. Así mismo es importante trabajar con hipótesis evolutivas de los virus, pero cuando el impacto positivo sobre la enfermedad es tan enorme, tanto en la atenuación de la severidad e índices de transmisión, como en la reducción de bajas, la posibilidad de que más tarde se expandan variedades más letales entre los vacunados, de forma silenciosa, no es razón para ir en contra de las vacunas.

De hecho, los antivacunas argumentan que la variante Delta se ha expandido hasta hacerse dominante incluso entre los vacunados, por un proceso de vacunación imperfecta, como el citado en el trabajo del mal de Marek. Esto obviamente es un sinsentido, la variante Delta se ha expandido porque ha logrado mejorar su nivel de contagiosidad, lo cual habría sucedido incluso aunque toda la humanidad hubiera rechazado vacunarse.

Por cierto, en el caso de los pollos, trabajos posteriores llevaron a una mejora de los procedimientos y al desarrollo de vacunas más potentes, gracias a lo cual no han aparecido variantes letales de Marek en las dos últimas décadas. "La solución nunca fue dejar de vacunar", como aclara Read.

Me temo no obstante, que los antivacunas tomarán solo las porciones de información que cuadran con sus creencias erróneas, ya que es imposible convencer a base de razón a quien ha decidido darle la espalda a la lógica, convencido de que solo sus “presentimientos” son los correctos.

Me enteré leyendo RealClearScience.

Vídeo | El mensaje tranquilizador para los que temen efectos futuros de la vacuna contra la Covid

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