El ADN de un árbol ayuda a condenar a un talador furtivo por el caso del incendio forestal de Washington en 2018

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Justin Andrew Wilke, el principal acusado en una operación ilegal para robar árboles de arce del Olympic National Forest fue sentenciado a 20 meses de prisión. (Departamento de Justicia de Estados Unidos vía The New York Times).
Justin Andrew Wilke, el principal acusado en una operación ilegal para robar árboles de arce del Olympic National Forest fue sentenciado a 20 meses de prisión. (Departamento de Justicia de Estados Unidos vía The New York Times).

Durante la primavera y el verano de 2018, un grupo de taladores furtivos cortaba árboles por la noche en el Olympic National Forest en el estado de Washington, según dijeron los fiscales federales.

El 3 de agosto, se encontraron con un nido de avispas.

El nido estaba ubicado en la base de un arce de hoja ancha, una especie de árbol de madera dura con una veta brillante preciada por su uso para la fabricación de violines, guitarras y otros instrumentos musicales. Según los fiscales, el equipo de cazadores vendía los arces de hoja ancha a un molino en Tumwater, utilizando permisos falsificados. La tala está prohibida en el bosque, una vasta extensión forestal que abarca casi 404.685 hectáreas.

Los taladores furtivos rociaron insecticida y quizás gasolina en el nido y lo quemaron, según dijeron las autoridades. Pero no pudieron apagar el fuego con botellas de agua, así que huyeron, afirmaron los fiscales.

El incendio se extendió desde el área del bosque en el lago Elk, cerca de Hood Canal, quemando 1335 hectáreas, y su contención costó alrededor de 4,2 millones de dólares, según dijeron los fiscales. Este evento llegó a ser conocido como el Incendio forestal del arce.

El lunes, el líder del grupo ilícito de taladores, Justin Andrew Wilke, de 39 años, fue sentenciado a 20 meses en una prisión federal, según dijeron los fiscales. En julio, un jurado condenó a Wilke por conspiración, robo de propiedad pública y tráfico de madera talada de manera ilegal, entre otros cargos, según un comunicado de la Fiscalía de Estados Unidos para el Distrito Oeste de Washington.

En particular, el jurado no lo condenó por cargos relacionados con el incendio, a pesar de que los fiscales habían argumentado que era uno de los principales involucrados. De no haber sido por una técnica que utilizó el ADN de un árbol como evidencia, Wilke tal vez no habría sido condenado por los otros cargos.

En 2018, el incendio en el Olympic National Forest en Washington quemó 1335 hectáreas. (Servicio Forestal de Estados Unidos vía The New York Times).
En 2018, el incendio en el Olympic National Forest en Washington quemó 1335 hectáreas. (Servicio Forestal de Estados Unidos vía The New York Times).

Los fiscales dijeron que era la primera vez que se utilizaba ese método en un juicio penal federal, aunque se ha empleado en casos estatales y federales que no llegaron a juicio. Los investigadores esperan que esto desmotive la tala furtiva en el futuro, sobre todo de los arces de hoja ancha, para los que ahora existe una gran base de datos.

Los fiscales declararon que dos miembros del grupo de tala furtiva testificaron que Wilke estaba de pie junto al nido cuando se incendió y que al parecer había provocado el fuego.

“Sin embargo, como el fuego se inició de noche, no alcanzaron a ver sus acciones exactas y testificaron que no sabían cómo comenzó el incendio con exactitud”, se lee en el comunicado de las autoridades. “El jurado no declaró culpable a Wilke de los dos cargos federales relacionados con el incendio forestal: prender fuego a la madera y usar fuego para promover un delito grave”.

El martes, un abogado de Wilke dijo en un comunicado que su cliente siempre ha sostenido que él no causó el fuego y que las absoluciones del jurado reflejan eso.

“Como reflejan los documentos de sentencia, Wilke ha trabajado arduamente durante los últimos tres años para labrarse un futuro”, dijo Gregory Murphy, un defensor público federal, en un correo electrónico. “Wilke espera dejar atrás esta acusación”.

En septiembre de 2020, un miembro del equipo de tala, Shawn Williams, fue sentenciado a 30 meses después de declararse culpable de robo de propiedad pública y prender fuego a la madera, dijo Seth Wilkinson, un fiscal adjunto de Estados Unidos, en un correo electrónico.

Los fiscales habían recomendado una condena de tres años para Wilke, calificándolo como el líder del grupo, pero en la sentencia el juez dijo que había tenido “avances positivos mientras estuvo en libertad antes del juicio, y que el tiempo en prisión es más difícil durante la pandemia de COVID”, según establece la declaración.

A Wilke también se le ordenó deshacerse de los ingresos de la tala furtiva y se le pedirá que pague una indemnización al Servicio Forestal de Estados Unidos por una cantidad que se determinará en una audiencia posterior, según el comunicado.

Un genetista de la investigación del gobierno testificó en el juicio que la madera que Wilke vendió a un molino presentaba una coincidencia genética con tres árboles de arce talados de manera furtiva que los investigadores encontraron en el área del lago Elk.

Como todos los organismos vivos, los árboles tienen ADN, dijo el genetista, Richard Cronn del Servicio Forestal de Estados Unidos, en una entrevista telefónica el martes por la noche.

“Los árboles reciben un conjunto de cromosomas de su mamá y su papá”, explicó Cronn. “Eso hace posible distinguir de forma única cada árbol si tenemos los marcadores genéticos adecuados”.

En este caso, los investigadores construyeron una base de datos de ADN para el Olympic National Forest, tomando muestras de 230 árboles y obteniendo una estimación de que la probabilidad de una coincidencia fortuita era de una en un “undecillón”, o uno seguido de 36 ceros, dijo Cronn.

Según Cronn, lo que limitaría el uso más generalizado de esta técnica en los procesos penales es que se deben crear bases de datos para especies de árboles individuales. Esto puede ser costoso y toma mucho tiempo, comentó, pero agregó que los avances en la tecnología genómica lo han hecho más fácil.

“Si piensas en una base de datos de ADN humano en el ámbito forense, solo se hace para una especie”, dijo. “Los árboles que son objeto de robo de madera en Estados Unidos, son muy diferentes. Tenemos arces en el noroeste del Pacífico, nogales en el este del país. Necesitaríamos una base de datos para cada una de las especies, así que eso es una barrera, hasta cierto punto”.

Cronn afirmó que el uso de ADN de árbol en este caso sería un disuasorio para un robo similar.

Dijo que los investigadores habían creado una base de datos de arces de hoja ancha con más de 1100 muestras de árboles, que en esencia cubren una región “desde la frontera entre Estados Unidos y México hasta la isla de Vancouver y Canadá”.

“Ahora se puede investigar cada vez que se tomen árboles en ese rango”, dijo Cronn. “Estaremos listos en el próximo juicio”.

© 2021 The New York Times Company

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