El adictivo alimento que atrapó a estos líderes mundiales

Cuando estos líderes consumen queso también comen cantidades importantes de una proteína presente en los productos lácteos que se llama caseína.

La caseína interrumpe la digestión y libera una gran cantidad de opiáceos denominados casomorfinas, que juegan con la dopamina y desencadenan un reflejo de recompensa en el cerebro.

Es por ello que para algunas personas es muy difícil frenar las ganas de comer queso. Los alimentos procesados, altos en grasas, generan reacciones en nuestro cerebro que nos hacen desear más y más alimentos ricos en grasas.

Esto también explica el placer y ganas de comer queso en la noche, como lo hacen algunos de los líderes que aquí mostramos.