Adiós a la colada de $1. Las ventanitas suben el precio del café

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En Miami teníamos la colada de $1, no hacía falta más.

Andábamos con unas pocas monedas en el bolsillo y una superioridad consciente de que podíamos acercarnos a cualquiera de las innumerables ventanitas de café cubano de Miami y pedir las cuatro onzas de ese dulce y oscuro néctar de los dioses cubanos.

Por esta escasa suma, la persona que atendía la ventanilla nos daba combustible para aviones en un diminuto recipiente a prueba de calor que podíamos llevarnos sin temor a quemarnos, desde la barbería hasta la sala de reuniones y compartir con amigos y no tan amigos. Era nuestro derecho de nacimiento, nuestro trofeo, rematado con una pequeña torre de vasos del tamaño de un dedal para compartir.

Pero esos días llegaron tranquilamente a su fin.

El precio promedio de una colada en 20 de las ventanitas más populares de Miami-Dade, desde Homestead hasta Hialeah, es ahora de $2.06, el doble de lo que costaba en muchas ventanillas de café cubano como el restaurante cubano Sergio’s en 2019. La más barata entre ellas, un empate entre El Palacio de los Jugos en Flagler Street y Epicentro de Hialeah, cuesta ahora $1.50. ¿El más caro? El Molina’s Ranch de Hialeah cobra unos $4.05, como si fuera un Starbucks.

“Nunca verá la colada por menos de $2 en un futuro próximo. La colada de a dólar se acabó”, dijo el presidente ejecutivo y dueño de Sergio’s, Carlos Gazitú, quien vendió por última vez la colada de $1 en su cadena familiar en 2019.

Doug Hanks, reportero del Miami Herald tuiteó una foto anunciando los nuevos y más altos precios en La Criollita Cafetería en East Hialeah. Las respuestas incluyeron desde “¡escandaloso!” hasta ataques al presidente Joe Biden. Nadie agradeció a Obama.

El Índice de los Cafecitos en Miami está alto. Pero el fin de la colada de a dólar es solo el cafecito en la mina de carbón.

‘Ahora estamos prestando atención’

Es el más pequeño indicador de los aumentos de costos generalizados —desde los productos de papel hasta el aceite de cocina— que afectan a los restaurantes que tienen ventanitas.

“En el café no está el dinero”, dijo Jesús Ovídez, de 83 años, uno de los dos propietarios que quedan del restaurante Chico’s en una tarde reciente.

“¿Quiere saber dónde está el dinero de verdad?”, pregunta.

Desenrolla de su bolsillo un recibo del tamaño de un CVS con las compras que hizo para el restaurante esa mañana. Extiende el recibo sobre el mostrador de acero inoxidable en la cocina de su sofocante restaurante en el oeste de Hialeah, trazando con su dedo las compras más costosas.

Tres de los artículos fundamentales de su restaurante se dispararon: los huevos (de $22 a $85 la caja), el azúcar (de $17 a $24) y el aceite para freír (de $17 a $41 por contenedor).

“¿Qué dinero podríamos ganar con todo subiendo así?”.

Aun así, Ovídez se enorgullece de servir lo que él llama el desayuno más abundante y económico de la ciudad en su restaurante de 42 años de antigüedad en West 12 Avenue de Hialeah. Un plato de dos huevos (al gusto), arroz blanco, plátanos maduros fritos, cuesta $6.55. Se lamenta de que recientemente tuvo que subir el precio 50 centavos. La inflación, dice Ovídez, es un problema tangible.

Sin embargo, cada plato sigue viniendo con una guarnición de tostadas cubanas con mantequilla y la importantísima primera dosis de café cubano en un café con leche.

“El café no ha subido tanto”, dice Ovídez. “Es solo que ahora estamos prestando atención”.

El precio del café

En la concurrida Calle Ocho, en el que posiblemente sea el restaurante cubano más conocido del mundo, el Versailles, los clientes no han visto una colada de $1 en ocho o nueve años, dijo Felipe Valls Jr. que dirige el imperio que su padre, Felipe Sr., comenzó. Hoy una colada cuesta $1.75.

“Con una colada a $1 se pierde dinero”, dijo Valls.

La empresa de Valls importa granos y tuesta su propio café en Miami, y lo usa no solo en sus restaurantes —entre ellos Versailles, La Carreta, La Palma y Casa Cuba— sino que lo vende a tiendas de comestibles y restaurantes, cafeterías y ventanitas de todo Miami.

Su costo por el grano sin tostar subió de $1 la libra a un máximo de $2.10 la libra el año pasado, dijo Valls. El resultado final significa que el costo del café en grano tostado podría haber subido de $5 a $6.50 la bolsa.

Una empleada prepara café en el restaurante Versailles. Pedro Portal pportal@miamiherald.com
Una empleada prepara café en el restaurante Versailles. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

Valls intenta aislar su negocio de las fluctuaciones de precios fijando un precio con un productor de café —la última vez a $1.50 la libra— durante seis u ocho meses y almacenando los granos sin tostar a granel. Pero incluso entonces, los productores de café se mostraron reticentes a fijar un precio durante más de tres meses ya que los costos de la mano de obra y el transporte fluctúan, gracias, en parte, al aumento de los precios del combustible en todo el mundo.

Una parte de ese costo se incorporó a su colada de $1, perdida hace tiempo.

¿Y el resto? El papel.

Incluso los pequeños vasos

El precio del vaso de papel que Sergio’s utiliza para su colada (abandonó la menos ecológica espuma de poliestireno) subió 30% desde 2019, dijo Gazitúa.

Una cadena de suministro sobrecargada significa que los fabricantes en China y América Latina incluso están racionalizando la producción recortando la marca personalizada, como el logotipo y el lema de Sergio’s, en los vasos.

“Nunca lo habíamos visto tan alto”, dijo Gazitúa. “Llega un punto en que los vasos son más caros que el café”.

Yamirys Amador prepara el café en el restaurante Sergio’s en Pembroke Pines. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com
Yamirys Amador prepara el café en el restaurante Sergio’s en Pembroke Pines. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

El cafecito en la ventana siempre ha sido el “juego de valor”, dijo Gazitúa, “un líder de pérdida para conseguir que la gente entre por la puerta.”

“Todo se volvió una estupidez, es la única palabra que se me ocurre. Los precios son una locura”, dijo Gazitúa.

¿Y esos pequeños vasos de plástico del tamaño de dedales? Le cuestan a Sergio’s un 10% más que el año pasado, dijo Gazitúa. El precio de compartir la experiencia del café subió definitivamente.

“Es el fin de la era de la colada de $1”, dijo Gazitúa. “Es un mundo nuevo”.

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