Un accidente le paralizó las piernas, pero ha terminado una maratón caminando con un exoesqueleto

Adam Gorlitsky llegando al final de la maratón de Charleston. Foto: YouTube - Matthew RF.

“Historia de superación” es uno de esos clichés de los que los periodistas abusamos a menudo con tal de captar la atención del lector. En busca del clic fácil, hay que reconocerlo, tendemos a revestir con ese nombre hazañas sin duda muy meritorias que no necesariamente suponen retos inalcanzables o inéditos y que a veces se magnifican por la identidad del protagonista. Historias de superación auténticas, genuinas e incuestionables hay menos de las que nos gusta vender. La de Adam Gorlitsky es, indudablemente, una de ellas.

El señor Gorlitsky tiene 34 años y es estadounidense, natural de Charleston, en Carolina del Sur. El pasado sábado 11 terminó la maratón de su ciudad en un tiempo de 33 horas, 50 minutos y 23 segundos. Que parece una marca bastante mediocre, y más sabiendo que Kipchoge hace poco bajó de las dos horas. Pero el caso de Adam tiene una particularidad que lo cambia todo.

Porque el americano tiene su cuerpo totalmente paralizado de cintura para abajo. Para conseguir desplazarse se vale de la ayuda de un exoesqueleto, un dispositivo mitad mecánico mitad electrónico que, por medio de sensores, capta el movimiento de las caderas y activa unos motores que desplazan las piernas. De esta manera, apoyándose también en muletas, personas como Gorlitsky pueden caminar por sus propios medios, algo que hasta hace poco parecía imposible.

La vida de Adam cambió por completo el 30 de diciembre de 2005, según contó en la BBC. Ese día, volviendo de la universidad a su casa, se quedó dormido al volante y sufrió un accidente que le partió la espalda y le causó daños graves en la médula espinal. Pero, aunque los médicos le habían dicho que jamás podría volver a andar, en lugar de quedarse postrado en la cama optó por salir adelante y, con el apoyo de su familia, intentar no solo hacer una vida lo más normal posible, sino incluso convertirse en deportista.

De hecho, según cuenta, ya ha participado en “casi 50 carreras” y ha logrado completar los 42 kilómetros de la maratón al segundo intento; la primera vez fue en marzo de 2019, pero tuvo que retirarse cuando llevaba 27 kilómetros y medio debido al agotamiento. Porque las 33 horas largas que ha tardado han sido consecutivas, sin pararse ni para dormir; lo ha conseguido gracias a los ánimos de los amigos que iban a apoyarle y a la asistencia de varios colaboradores.

“Empecé la carrera el jueves por la noche, antes de que las calles estuvieran cortadas, para poder terminarla el sábado por la mañana”, explicó Gorlitsky. “Caminando conmigo había un par de voluntarios que iban masajeándome las manos y cambiando las baterías del exoesqueleto. Y mi padre, que ha estado conmigo en todas las carreras que he hecho hasta ahora, iba detrás en un coche, bloqueando el tráfico”.

La marca de Adam puede ser el nuevo récord del mundo de la distancia para su categoría; está pendiente de que el libro Guinness la certifique. Mientras tanto, el plusmarquista vigente sigue siendo el inglés Simon Kindleysides, que completó la maratón de Londres de 2018 en 36 horas y 46 minutos. “Llevo un año preparándome para batir la marca de Simon, y ahora que lo he conseguido siento muchísimo respeto por él y por cualquiera que termine una maratón usando un exoesqueleto. No es fácil en absoluto”, dijo el estadounidense nada más cruzar la línea de meta. También manifestó su intención de retar a Simon a una carrera uno contra uno. “Me encantaría ir a su lado en su terreno, en Londres”, indicó.

Además de en el deporte, Gorlitsky está centrado en su otra gran actividad: la gestión de I Got Legs (“tengo piernas”), una organización sin ánimo de lucro que pretende “mejorar la calidad de vida de la comunidad de discapacitados”. Entre sus cometidos se encuentra ayudar a quien lo necesite a financiar un exoesqueleto, puesto que la tecnología necesaria para que alguien con las piernas paralizadas pueda caminar es tan compleja como costosa. Su entidad concede becas para ayudar a la compra del equipamiento necesario y además recauda dinero para financiarlo; sin ir más lejos, con la maratón que acaba de completar Adam pretende llegar a 78.000 dólares, tantos como pasos ha dado desde que se puso en marcha hasta que terminó el recorrido.

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