Acusado de dos asesinatos, un chico de 13 años fugitivo fue entregado por su madre y su tío

Su ‘papito’ estaba al tanto de que él, su ‘baby’, estaba acusado de graves crímenes, pero aún así cree que no era un mal niño. Su madre al parecer pensaba lo mismo de su hijo de 13 años de edad. Pero en todo caso ambos lo entregaron a la policía para que encare su presunta maldad: la acusación de haber participado en el asesinato de dos hermanos en Carolina del Norte.

Jericho Werrell, de 13 años de edad, se encontraba en una corte juvenil, acusado de haber asesinado, junto a otro sospechoso, de 19 años de edad, quien al parecer es su hermano mayor, de un doble crimen. Los cargos eran severos: dos asesinatos en primer grado, cometidos en octubre pasado en contra de otros dos hermanos, ambos de treintaitantos años, en Carolina del Norte. Los sucesos, aunque aún no se han clarificado a cabalidad, habrían estado relacionados con drogas, de acuerdo al alguacil local.

Jericho Werrell, de 13 años de edad, acusado de dos asesinatos en primer grado en Carolina del Norte. (Captura de video / WRAL)

Pero el pasado martes el joven escapó de esa corte de un modo súbito: iba descalzo y parcialmente sujeto de las piernas. Pero aún así logró de algún modo evadir a las autoridades.

Al parecer, mientras se encontraba en retenido en una habitación, de acuerdo a la televisora WRAL, el joven logró zafar uno de sus pies de los grilletes que lo sujetaban y aunque se quedó sin zapatos logró salir por una puerta trasera y escapó descalzo de la corte.

Es de suponer que ser un fugitivo en esas condiciones no fue fácil. Pero, de acuerdo al portal The Blaze, el joven logró llegar a la que fue casa de su abuela, que se encuentra abandonada. Se ocultó allí esa noche y, a la mañana siguiente, decidió continuar su huida en una bicicleta que encontró de algún modo. Pero, quizá en busca de apoyo, optó por dirigirse a la casa de su tío, Wayne Lambert, con quien al parecer tiene una relación muy cercana.

Tanto que el joven llama a su tío ‘daddy’ (papito) y él le llama a su sobrino ‘baby’ (bebé).

Con todo, Lambert dijo tajante  que su sobrino adolescente, su ‘baby’, “no es un niño muy malo… Es un niño respetuoso”.

Cuando el joven llegó a su casa, Lambert sabía que había escapado de la corte y era buscado por la policía. Entonces, entabló con él un singular diálogo:

-‘Baby’, tú sabes lo que tenemos que hacer, dijo Lambert.

-‘Daddy’, no quiero volver allí, le dijo el joven.

-Sé que no quieres, ‘baby’, y ‘daddy’ no quiere llevarte allá, pero tú vas a tener que ir. ¿Mé entiendes?, le respondió el tío.

-Sí, señor… ‘Daddy’, todo lo que quiero es que me des de comer y me dejes darme una ducha, dijo el sobrino.

Y eso fue lo que sucedió. El adolescente se bañó y comió y al poco su madre llegó a la casa, presumiblemente avisada por el tío.

Lambert dijo que se alegraba que su sobrino hubiese ido a su casa en lugar de haber sido capturado por la policía,

Su madre, Mikki Jacobs, llegó a la casa y luego notificó y entregó a su hijo a los US Marshals, quienes lo condujeron a un reclusorio juvenil en Fayeteville, Carolina del Norte, de acuerdo a The Blaze.

El tío y la madre podrían haber ocultado al adolescente y propiciado su huida, pero optaron por entregarlo a la justicia para que encare las graves acusaciones que pesan sobre él.

Ahora toca esperar a que se desarrolle el proceso judicial y se determine, por ser aún un adolescente, cuál será la pena para Werrell y qué tanto, ante la gravedad de las acusaciones y el imperativo de hacer justicio, trastocará su futuro.