La acumulación de datos genómicos de China destaca la carrera biotecnológica mundial

·7  min de lectura

"Perder tu ADN no es como perder tu tarjeta de crédito".

Esa advertencia poco notoria de la principal oficina de inteligencia de Estados Unidos se produjo en febrero, alertando a los estadounidenses de los riesgos de entregar inadvertidamente sus códigos genéticos a China.

A diferencia de una tarjeta de crédito extraviada, el ADN perdido no puede ser reemplazado, dijo la Oficina del Director de Inteligencia Nacional en el boletín, añadiendo que Pekín, como parte de su búsqueda para convertirse en un líder global en biotecnología, está recolectando agresivamente grandes cantidades de datos genómicos de todo el mundo.

Para satisfacer la creciente demanda mundial de pruebas a medida que la pandemia del COVID-19 se extendía el año pasado, una de las principales empresas biotecnológicas chinas, BGI, vendió kits de pruebas a 180 países y estableció laboratorios en 18, dice la principal agencia de espionaje, advirtiendo que los datos genéticos que estaba recolectando pudieran estar fluyendo hacia las bases de datos chinas.

Aunque todavía no hay laboratorios ni kits de pruebas de COVID-19 chinos en Estados Unidos, China está buscando datos genéticos de los estadounidenses, ya sea adquiriendo empresas de secuenciación genómica de Estados Unidos o comprando una participación en empresas populares de pruebas genéticas como 23andMe. Pekín también se ha asociado con cadenas de hospitales estadounidenses para ofrecer servicios de secuenciación genómica baratos, según la agencia y un informe reciente de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad Estados Unidos-China.

Sin verificación, los avances de China en biotecnología pudieran conducir al descubrimiento de medicamentos capaces de socavar a la industria farmacéutica estadounidense, dijo la agencia.

Andy Kill, portavoz de la compañía, dijo en un correo electrónico que "no se realizan pruebas genéticas de 23andMe en China ni en ninguna entidad con sede en China o de propiedad china". "No compartimos ningún dato de clientes a nivel individual con ninguna entidad ubicada en China, ni con ninguna entidad con sede en China o de propiedad china".

Algunos legisladores, expertos en seguridad nacional e investigadores en biotecnología están preocupados por el tipo de avances que China está tratando de hacer en el mundo de las ciencias de la vida, aun cuando la mayor parte de la atención del mundo se centra en los avances de China en el equipamiento militar y el papel de Beijing en los ciberataques en curso y el espionaje basado en internet.

"China ha acumulado las mayores reservas genómicas de todo el mundo", dijo Anna Puglisi, integrante del Centro de Seguridad y Tecnologías Emergentes de Georgetown University, en una audiencia reciente ante el Comité de Inteligencia del Senado. "Entender lo que hacen los genes y, por tanto, el acceso a ese tipo de datos, tanto propios como de otros lugares del mundo, les da una ventaja a la hora de averiguar" cómo desarrollar medicamentos.

Ante el envejecimiento de la población y la previsión de enormes costos asociados a las futuras necesidades sanitarias, China se está centrando en la medicina de precisión, es decir, en la formulación de medicamentos adaptados a personas con padecimientos genéticos específicos.

El senador demócrata por Oregón Ron Wyden y el republicano por Florida Marco Rubio se encuentran entre los legisladores alarmados por el acaparamiento mundial del genoma por parte de China y están presionando a las agencias para que garanticen que los datos de salud de los estadounidenses no acaben en manos chinas.

Revolución biológica

Pero el potencial de los avances en biotecnología para producir medicamentos a la medida es solo una pequeña parte de un conjunto mucho más amplio de ganancias para cualquier país que domine la próxima revolución en la biología, que según los expertos pudiera rivalizar o incluso superar la de la era digital que dio lugar a las computadoras e internet.

"Los avances en las ciencias biológicas, combinados con el desarrollo acelerado de la computación, el procesamiento de datos y la inteligencia artificial, están impulsando una nueva ola de innovación que pudiera tener un impacto significativo en sectores de toda la economía, desde la salud y la agricultura hasta los bienes de consumo y la energía", afirmó el McKinsey Global Institute en un informe de mayo de 2020 titulado "Bio Revolution".

McKinsey recopiló ejemplos de hasta 400 aplicaciones potenciales, más de la mitad de ellas fuera de la salud, y estimó que pudieran tener "un impacto económico directo de hasta cuatro billones de dólares al año durante los próximos 10 a 20 años".

La biología sintética, que se refiere al rediseño de organismos biológicos para que tengan nuevas propiedades, pudiera llevar a que hasta el 60 por ciento de los insumos físicos del mundo se fabriquen por medios biológicos, incluyendo la seda manufacturada, el cuero y los plásticos no basados en el carbono, según el informe de McKinsey.

Alarmados por las agresivas ambiciones de China de convertirse en el líder mundial de la ciencia y la tecnología en la próxima década, el Senado y la Cámara de Representantes han aprobado individualmente proyectos de ley que proporcionarían casi 80 mil millones de dólares a la National Science Foundation (NSF) y a los laboratorios nacionales supervisados por el Departamento de Energía.

Las medidas proporcionarían fondos a la NSF y a los laboratorios para que se centren en 10 áreas críticas, incluida la biotecnología. Ninguno de los proyectos de ley ha sido aprobado por ambas cámaras.

A pesar de esta legislación, los responsables políticos y los congresistas siguen más centrados en la competencia de las tecnologías digitales (como la inteligencia artificial y la computación cuántica, por ejemplo) que en el potencial de la biología sintética para transformar la economía estadounidense, según expertos.

Aunque Estados Unidos "básicamente inventó la revolución biológica", las inversiones nacionales siguen centrándose en las necesidades de salud, como vencer el cáncer o encontrar la cura de otras enfermedades, y no tanto en trasladar los avances de la biología a la economía en general, dijo Tara O'Toole, vicepresidenta ejecutiva de In-Q-Tel, una empresa de capital riesgo que se centra en invertir en tecnologías relevantes para las agencias de inteligencia estadounidenses.

China, por su parte, está construyendo rápidamente una máquina de traducción financiada por el gobierno y orientada al comercio que pretende aprovechar los frutos de la biología sintética para transformar la agricultura, la producción de alimentos y otras manufacturas a escala mundial, dijo O'Toole.

'Eficiencia en la emisión de carbono'

Los expertos en biotecnología suelen citar el ejemplo de Impossible Foods para mostrar cómo la biología puede revolucionar amplios sectores de la economía. Las hamburguesas y salchichas de esta empresa californiana se elaboran con proteínas vegetales modificadas que imitan el sabor y el tacto de la carne de res y de cerdo sin los inconvenientes de las proteínas animales, como el alto nivel de colesterol o la cría industrial de reses y cerdos.

Las alternativas vegetales "son simplemente más baratas y más eficientes en cuanto a emisiones de carbono" que los productos animales, dijo Jason Kelly, cofundador de Gingko Bioworks, una empresa de biotecnología con sede en Boston que programa células biológicas para crear nuevas cepas que sean más rentables en el desarrollo de medicamentos, alimentos y fabricación.

En lugar de intentar traer la fabricación de productos electrónicos de vuelta a Estados Unidos desde lugares más baratos en el este de Asia, por ejemplo, el país pudiera centrarse en la creación de una nueva categoría manufacturera utilizando plantas modificadas genéticamente que fabrican productos, dijo Kelly.

Las vastas tierras de cultivo del Medio Oeste pudieran convertirse en un nuevo tipo de instalaciones manufactureras que cultiven plantas modificadas genéticamente, dijo Kelly.

Los científicos ya han creado setas para fabricar cuero y han programado ADN para almacenar archivos de datos: todos los sonetos de Shakespeare y un fragmento del discurso "I Have a Dream" de Martin Luther King Jr. se han codificado en el ADN porque puede almacenar mucha más información durante más tiempo que un chip de silicio.

El uso de vacunas de ARNm contra el COVID-19 es otro ejemplo de biología sintética en acción.

La importancia de la biotecnología para la seguridad nacional y económica de Estados Unidos no pasa desapercibida para el matemático y genetista Eric Lander, director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica y principal asesor científico del presidente Joe Biden.

En un reciente artículo de opinión publicado en The Washington Post, Lander escribió que Estados Unidos debería fijarse el objetivo de desarrollar una vacuna eficaz en los 100 días siguientes a la detección de cualquier futura pandemia y, a continuación, ser capaz de fabricar suficientes dosis para abastecer al mundo en 200 días.

Estados Unidos debería intentar deshacerse de las agujas e inyecciones estériles y administrar las vacunas a través de parches cutáneos, escribió Lander, añadiendo que debería existir un sistema global de alerta temprana para vigilar y responder a las amenazas biológicas.

"Estos objetivos son ambiciosos", escribió Lander. "Pero son factibles", dijo, citando el ejemplo del programa Apolo de la NASA, que envió seres humanos a la luna.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.