¿Tras el acuerdo EEUU-China, se abren nuevos frentes en la guerra comercial?

Antonio RODRIGUEZ
El presidente estadounidense, Donald Trump (drcha), y el viceprimer ministro chino, Liu He, firman el acuerdo comercial el 15 de enero de 2020 en Washington (AFP | Mandel Ngan)

Tras el acuerdo preliminar suscrito por Estados Unidos y China, gobiernos y economistas celebran la tregua en la guerra comercial entre las dos principales economías mundiales, en tanto se teme que se abran otros frentes, ya sea en Europa o los países emergentes.

"Este acuerdo puede crear una distención a corto plazo, pero es sólo una etapa", advirtió Sylvain Broyer, economista jefe para Europa de la agencia de calificación Standard and Poor's (SP), temiendo que esto solamente sea "la punta del iceberg" de la guerra comercial.

La economista Evelyn Herrmann, directora de BofA Research, opina en la misma línea: "un acuerdo entre China y Estados Unidos es algo bueno. Pero, hay muchas otras cosas que están ocurriendo y que no podemos descuidar", afirmó.

¿El principal temor? Que ahora otros países se encuentren en la mira de (Donald) Trump. "Éste es uno de los mensajes clave de 2020: las tensiones comerciales podrían desplazarse y ubicar a Europa en el meollo de estas discusiones", alertó Moler.

En Bruselas, este riesgo es tomado muy en serio dado que Estados Unidos ya impuso aranceles aduaneros a varios productos europeos en octubre pasado, tras haber sido autorizado por la Organización Mundial del Comercio (OMC) en el marco de un viejo diferendo entre los constructores aeronáuticos Boeing y Airbus.

¿Azares del calendario o no?, en tanto Estados Unidos y China firmaron su acuerdo en Washington, el comisario europeo de Comercio, Phil Hogan, también se encontraba en la capital estadounidense, con el objetivo de "revitalizar" las relaciones comerciales transatlánticas.

"Todo el mundo está contento de que ya no estemos en una lógica de escalada, pero todavía no sabemos cuál será el impacto. Con tal acuerdo (entre Washington y Pekín), tenemos que asegurarnos que la UE no quede atrapada en medio de ambos", subrayó una fuente europea.

- Internacionalización de la disputa -

"La pregunta ahora es saber cómo se comportará Estados Unidos respecto a Europa", indicó a la AFP Johan Bjerkem, analista político del European Policy Centre (EPC) de Bruselas, en referencia a las amenazas con más aranceles a la importación de automóviles, medida que penalizaría sobre todo a la industria alemana.

El viento que desencadenó olas de represalias arancelarias entre ambas márgenes del Atlántico podría ser la tasa impuesta por Francia el año pasado a los gigantes de internet.

La administración Trump lo considera discriminatorio con GAFA, acrónimo para los cuatro gigantes estadounidenses Google, Amazon, Facebook y Apple, un argumento que París refuta.

"Si la administración estadounidense decide tomar medidas comerciales contra Francia, por consiguiente contra la UE, esto internacionalizaría la disputa. La UE defenderá sus derechos de forma determinada y proporcionada ante las medidas estadounidenses que serían ilegales para la OMC", explicó a la AFP una fuente del ministerio de Economía francés.

Estados Unidos era el primer socio comercial de la UE en 2018, con un superávit de 138.000 millones de euros a favor de los europeos, algo suficiente como para irritar a un Donald Trump abocado a reequilibrar la balanza comercial estadounidense.

- El precio de la paz -

Para los países emergentes, la tregua anunciada entre Estados Unidos y China provoca temores de que ahora Trump la emprenda contra otros Estados, según Gareth Leather del instituto Capital Economics.

"El año pasado, Trump amenazó a Vietnam con sanciones arancelarias si no hacía nada para reducir el déficit comercial (estadounidense)", recordó en una nota.

Según éste, Tailandia también comienza a atraer la atención de Washington, puesto que este país "en la actualidad cumple con todos los criterios estadounidenses para ser calificado como manipulador de divisas", lo que podría llevar a aplicarle aranceles aduaneros.

Pero, los temores van más allá de las simples sanciones: por el acuerdo, China se compromete a comprar 200.000 millones de dólares en productos estadounidenses suplementarios durante los próximos dos años.

Los países emergentes, cuyas exportaciones de materias primas han tenido como destino a China en los últimos años, podrían de esta manera perder un gran mercado en beneficio de los agricultores estadounidenses, por ejemplo.

Para Brasil, en concreto, "este acuerdo podría tener un impacto comercial negativo sobre la exportación de sus productos agrícolas" hacia el gigante asiático, de soja en particular, advirtió Pedro da Motta, director del centro de investigación Cindes.

"Los mismos sectores que se han beneficiado de la guerra comercial podrían ahora pagar el precio de la paz", afirmó a la AFP.