Acuerdo sobre cereales: la retirada de Rusia podría afectar la crisis alimentaria

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El acuerdo del Mar Negro había contribuido a impulsar las exportaciones de grano ucraniano aliviando al mismo tiempo las tensiones del mercado. Pero la retirada de este acuerdo, patrocinado por Turquía, podría afectar la crisis alimentaria mundial, especialmente en los países de bajos ingresos.

Tras un ataque con drones a barcos rusos, Moscú anunció el viernes pasado que suspendía su participación en el pacto, que ha desbloqueado exportaciones vitales para la seguridad alimentaria mundial.

A pesar de las acusaciones de Moscú de que el acuerdo es un "engaño" que no beneficia realmente a los países más necesitados, la retirada rusa podría reavivar los temores de hambruna en algunos países, especialmente en el continente africano.

Casi un tercio del grano ucraniano se exportó a países de bajos ingresos. Primero a Egipto, luego a Irán, India y África Oriental (Kenia, Somalia y Sudán).

Un 26% se destina a países de renta media, encabezados por Turquía y China. El 47% restante se destina a países de renta alta: la Unión Europea, pero también a otras regiones del mundo: Corea del Sur e Israel. Esta distribución fue detallada a mediados de septiembre por el Centro de Coordinación Conjunta (CCC), encargado de supervisar el acuerdo del Mar Negro.

En medio de la guerra en Ucrania, ese acuerdo, inaugurado el 27 de julio en Estambul bajo patrocinio de la diplomacia turca, había permitido la reanudación de las exportaciones ucranianas de cereales y fertilizantes a los mercados internacionales.

Gracias a ese mecanismo, en vigor desde el 1 de agosto, se han exportado desde Ucrania más de 9 millones de toneladas de cereales y otros productos agrícolas.


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