El acto por el atentado a la embajada de Israel esta vez fue en la ex-ESMA

LA NACION

Dos hechos marcaron la conmemoración del atentado a la embajada de Israel en Buenos Aires: por primera vez el acto no fue en la plaza seca en la que se transformó la sede de la embajada de Israel en Buenos Aires, que el 17 de marzo de 1992 quedó reducida a escombros y tuvo como saldo 29 muertos y dos centenares de heridos. Y fue la primera vez que la organización del encuentro se compartió con el Gobierno.

El Archivo General de la Memoria, en la ex-ESMA, fue el escenario elegido para homenajear a las víctimas que provocó hace 26 años una camioneta-bomba y para ratificar el reclamo por justicia después de tanto tiempo de impunidad sin detenidos ni condenados locales.

El secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, lo describió como una "herida abierta" y sostuvo que "la falta de justicia y la impunidad" hacen que aún no pueda sanarse.

Avruj destacó que el acto se haya realizado en la ex-ESMA y manifestó que el Gobierno tiene un "fuerte compromiso con los Derechos Humanos, pese a las críticas mezquinas". Aunque sin mencionarlos, el funcionario apuntó contra el kirchnerismo y algunas de las organizaciones de Derechos Humanos, que suelen rechazar las políticas oficiales en la materia.

En ese sentido, y parafraseando a Julio César Strassera, el fiscal que actuó en el juicio a las juntas militares que operaron durante la dictadura y que en su alegato final dijo la famosa frase: "Señores jueces, nunca más", el responsable de DD.HH. del Gobierno agregó: "Nunca más al dolor. Nunca más a la muerte. Nunca más a grieta".

A diferencia de año último, en el que los familiares fueron recibidos por el presidente Mauricio Macri, en esta oportunidad, además de Avruj, participaron la vicepresidenta Gabriela Michetti y el ministro de Justicia, Germán Garavano.

"Hoy decidimos recordar este hecho en el Archivo Nacional de la Memoria, sede de la Secretaría de Derechos Humanos, como símbolo de que este es un tema de máxima prioridad en la agenda del Gobierno", dijo Michetti.

Para la vicepresidenta, "cada 17 de marzo interpela y golpea una misma sensación de vacío".

Y añadió: "Esta sensación refleja un clamor por justicia. Justicia por las víctimas, y por nuestra memoria como nación libre y soberana en la que el terrorismo no tiene nada que hacer. Nadie podrá dudar que nuestro objetivo fue, es y seguirá siendo el mismo: el compromiso con el bien común y con la paz".

Garavano consideró "importante el juicio en ausencia" para avanzar en el esclarecimiento del atentado. Se trata de una herramienta que el ministro de Justicia alienta también para el ataque contra la AMIA.

Además de los representantes del Poder Ejecutivo, estuvieron presentes el embajador de Israel en el país, Llam Sztulman; el escritor Santiago Kovadloff, y legisladores nacionales y de la ciudad de Buenos Aires.

Todo se desarrolló a sala llena, bajo un estricto operativo de seguridad del que participaron efectivos de la Policía de la Ciudad y fuerzas israelíes.

Durante su discurso, el embajador Sztulman resaltó que con la ley 27.417, que se sancionó hace un año, se instituye el 17 de marzo como el "Día de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Atentado contra la Embajada de Israel". Y aseguró que el terrorismo "no nos vencerá".

Este fue el motivo principal que decidió a los organizadores a mudar el lugar del homenaje. Es que, según la ley, durante esta semana deberán realizase actividades conmemorativas en las escuelas públicas y privadas del país.

En el acto se recordó a las víctimas y además se inauguró la muestra fotográfica "Solidaridad es Memoria", que expone imágenes del día del atentado.

En el lugar del ataque, en tanto, se congregaron ayer un grupo de familiares y sobrevivientes para homenajear a los fallecidos.

Fue un encuentro que se desarrolló después del acto central en la ex-ESMA.