El activista egipcio detenido y en huelga de hambre dice que "está bien"

El preso político egipcio-británico Alaa Abdel Fattah, en huelga de hambre desde hace siete meses en una prisión cerca de El Cairo, escribió una carta a su familia en la que dice que "está bien y que "bebe nuevamente" desde el sábado, indicó este lunes su abogado Ali Khaled.

La administración penitenciaria entregó esta carta a Laila Sueif, la madre del bloguero prodemocracia, un escrito que su hermana Sanaa Seif calificó de "prueba de vida".

Alaa Abdel Fattah, símbolo de la Primavera Árabe y archienemigo del presidente egipcio Abdel Fattah al Sisi, se encuentra en el foco de atención en Egipto, que alberga la cumbre mundial del clima (COP27) y que ocupa la 135ª posición en la clasificación mundial de 140 países del Estado de derecho, de World Justice Project.

Desde hace siete meses, el activista sólo injiere 100 calorías al día. El 6 de noviembre, en el inicio de la COP27, decidió no comer ni beber nada.

Desde entonces, la familia reclamaba una prueba de vida.

Su letrado Khaled Ali estuvo tres veces en la cárcel de Wadi Natroun, a unos 100 km al noroeste de la capital egipcia, para verlo. En dos ocasiones no lo consiguió, y este lunes volvió a intentarlo.

Esta vez la madre del bloguero la acompañaba y obtuvo una carta "fechada el 12 de noviembre en la que dice que está bien, bajo vigilancia médica y que volvió a beber" el sábado, escribe en Facebook el abogado.

Su hermana, Sanaa Seif, que está llevando a cabo una campaña para liberar a los 60.000 presos políticos en Egipto según las oenegés, y especialmente a su hermano, durante la cumbre del clima, lo confirmó en Twitter: "Alaa está vivo".

"Es claramente su letra, es una prueba de vida, por fin", señaló. "¿Por qué guardaron dos días (la carta) sin dárnosla?", se preguntó. "Alaa dice que dará más explicaciones cuando pueda".

Icono de la revolución de 2011 en Egipto que expulsó del poder a Hosni Mubarak, Alaa Abdel Fattah, a punto de cumplir 41 años, fue detenido a finales de 2019. Fue condenado a cinco años de cárcel por difundir "falsas informaciones".

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