Tras acompañar a universitarias a denunciar, comenzó la violencia

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CIUDAD IXTEPEC, Oax., noviembre 22 (EL UNIVERSAL).- Desde hace meses, el miedo mantiene alerta a Virginia, la catedrática de la Universidad del Istmo (Unistmo), campus Ixtepec, que ha llevado el acompañamiento de dos alumnas que denunciaron a tres profesores por hostigamiento sexual ante la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO), y que la ha llevado a ser víctima de violencia y hostigamiento laboral.

No sólo eso, la docente también enfrenta lo que ella califica como una campaña de desprestigio por parte de la institución para la que trabaja y de alumnos que defienden a la universidad e incluso exigen su renuncia.

Virginia Ilescas Vela pensó que la persecución a su persona y a la de sus compañeros profesores Monserrat Sánchez y Héctor Martínez Ortega se limitaría a las redes sociales, cartas públicas, e incluso quejas ante la Defensoría de Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDPHO) donde se le responsabilizan de desprestigiar a la universidad y de dar menos clases, pero desde que este 16 de octubre llegaron a intimidarla a su domicilio, considera que su vida corre peligro.

"El sembrar odio a los estudiantes hacia nosotros nos lleva a pensar que nos pueden agredir. Creímos que se limitarían a las redes, pero no, un día llegan a tocar fuertemente a mi puerta de manera agresiva", narra la docente.

La persona que tocaba la puerta de Virginia se identificó como el abogado de la Unistmo, José Luis Ayala, quien le informó que venía a dejar una notificación, pero ante lo que consideró un nuevo acto de intimidación, la profesora decidió no abrir la puerta.

"Yo me asusté, porque fue violento y sabían dónde vivía, y porque ese mismo día la universidad comenzó nuevamente una serie de manifiestos en nuestra contra", confiesa la doctora en Ciencias Sociales en entrevista.

A pesar de vivir con miedo, de ver mermada su salud por el estrés que lleva lo que considera la defensa de sus derechos y la lucha contra todo el aparato institucional, Virginia se mantiene firme en seguir acompañando a las víctimas que denunciaron a los profesores.

Ellas son, dice, quienes están cargando con un "terrible señalamiento" y una revictimización, tanto por parte de la institución como de de los mismo alumnos que minimizan la violencia sexual.

Minimizar las denuncias

En 2019, dos alumnas de la licenciatura en Derecho y de la maestría en Derecho de la Energía de la Unistmo informaron a las profesoras Monsserrat Sánchez Moreno y Virginia Ilescas Vela, sobre hostigamiento y abuso sexual que ejercían contra ellas tres profesores, así como por las amenazas de feminicidio por parte de un alumno.

Las docentes dieron aviso a las autoridades académicas del campus, el vicerrector Israel Flores Sandoval, Cora Silvia Bonilla Carreón, jefa de carrera de la licenciatura en Derecho y José Luis Ayala Álvarez, abogado general de la Unistmo, quienes de acuerdo con Virginia, se negaron a iniciar en un primer momento algún tipo de investigación, y revictimizaron a las alumnas.

La profesora también acusa que desde entonces emprendieron actos de hostigamiento laboral y procedimientos administrativos ilegales contra las dos profesoras, en principio, y después también contra otro docente, Héctor Ortega, por haber denunciado actos de acoso escolar contra las alumnas que alzaron la voz.

Como sus denuncias parecían no avanzar en la universidad, las víctimas hicieron públicos los hechos el 8 de marzo, como parte de una serie de denuncias colectivas de acoso en escuelas de Oaxaca que alcanzó a varios bachilleratos y a otras universidades, al grado de ser nombrada como "la primavera morada" o "primavera feminista".

Ese día las alumnas exigieron a directivos de la Unistmo, a instituciones de procuración de justicia y a organismos de derechos humanos, su urgente intervención para investigar y sancionar a los responsables.

Fue entonces que la Red Interinstitucional de Prevención y Atención a Casos de Violencia familiar y sexual en el Istmo de Tehuantepec, y el Centro de Atención a la Mujer Istmeña acompañaron a las jóvenes a interponer la denuncia ante la fiscalía.

Tras la denuncia penal, el 10 de septiembre pasado la Fiscalía General informó que se vinculó a proceso a uno de los tres profesores denunciados, Silvio "N", señalado de hostigar sexualmente a una alumna dentro de la institución y en distintas fechas de mayo del 2019, según la carpeta de investigación 10026/FIST/IXTEPEC/ 2020.

Pese a dicho avance, hace dos fines de semana, las alumnas de la Unistmo denunciaron que Silvio "N", y otro de los profesores señalados siguen figurando en la plantilla docente e impartirán clases este semestre. El docente procesado, por ejemplo, impartirá Derecho Ambiental y Derecho Electoral.

Consultada por EL UNIVERSAL, la universidad reconoció que el docente sigue en actividades académicas, pero justificó que se mantiene un proceso interno en su contra y que no tendrá contacto con las denunciantes. Lo anterior, abundo en un documento oficial, porque deben de respetar su presunción de inocencia hasta que no sea sentenciado. También informó que se le solicitó su renuncia voluntaria, a lo que él se negó, como es su derecho.

No sólo eso. Según la Unistmo, las denuncias de las alumnas y de las docentes son ataques en contra de la universidad. Aseguró que existe como trasfondo una "campaña iniciada por una profesora con el apoyo de otros dos, y que responde a intereses personales menos respetables".

En el documento institucional, la universidad asegura que dicha profesora es promotora de esta campaña que "pretende desviar la atención de los problemas que desde meses antes había tenido con sus grupos de estudiantes".

Los estudiantes a los que hace referencia la institución es un grupo de 60 alumnos que exigen la destitución de Virginia, que la acusan de querer dañar a la universidad por apoyar a las jóvenes que denunciaron el acoso y que interpusieron una queja ante la Defensoría, por atentar contra su derecho a la educación y a la dignidad.

Dichos alumnos emitieron un posicionamiento negando que exista violencia sistemática de género en la universidad, pues de lo contrario sería ejercida "por todos los hombres cualquiera que sea su estatus" y hasta cuestionan por qué no denuncian más víctimas. Señalan, además, que la lucha de Virgina por acompañar a las jóvenes es para desviar la atención de las quejas en su contra.

Para Rogelia Gonzales Luis, integrante de la Red Insterinstitucional, es reprobable que se sigan apoyando estas prácticas de violencia dentro de las instituciones, y sobre todo que se mantengan al agresor como docente, a la par que se culpabiliza a las maestras por denunciar el caso.

"Es cierto que la institución se apega la presunción de inocencia del profesor, pero es inmoral lo que hacen de castigar a las maestras que apoyan a las victimas, difamándolos, y al agresor le mantengan las clases", señala.

Virginia sabe que la respuesta que ha tenido la Unistmo se debe a que las autoridades no tienen ningún interés institucional en formar profesionales del Derecho con perspectiva de género, pese a que Oaxaca tiene activada la Alerta de Violencia para 40 municipios y que el Istmo se considera la región más violenta para las mujeres en el estado.

Ejemplo de eso, dice, es que aunque el personal de limpieza, administrativo y secretarial es por completo femenino, en las siete carreras sólo hay 15 profesoras frente a 55 hombres, lo que para ella refleja un nulo interés en la paridad en la docencia.

"La mayoría de los grupos solo tienen profesores varones porque no hay planeación con perspectiva de género, no están incluidos en ningún programa de ninguna carrera", finaliza la profesora Virginia Ilescas.