Mientras acompañan a mamá, Lupita y Monse saben divertirse

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Xavier Omaña

CUERNAVACA, Mor., mayo 1 (EL UNIVERSAL).- El Centro de Cuernavaca es el lugar perfecto para que Lupita de 9 años y su pequeña hermana, Monse de 4 años, puedan jugar a las escondidas, mientras acompañan a su mamá a vender artesanías.

Llegan a caminar durante horas bajo el sol y aunque tienen prohibido alejarse demasiado, se las ingenian para ocultarse, una de la otra.

Lupita aún no sabe que quiere ser de grande, no lo ha pensado, pero no se preocupa por saberlo.

"Me gusta jugar, me gustan las escondidas y me porto bien, aunque no mucho, como un 7 en buena conducta".

Mientras Monserrat, que apenas cursa el Kínder, le entusiasma regresar para jugar con sus amigas y aunque es la más pequeña, ella ya sabe que quiere ser de grande.

"Me gustaría ser maestra, me gusta dar clases. También me gusta jugar a las escondidas".

La mamá de Lupita y Monse, es una de las mujeres artesanas que trabaja en el Centro de Cuernavaca vendiendo collares o pulseras todos los días. Ellas saben que mientras mamá trabaja deben acompañarla en sus recorridos que muchas veces suelen ser divertidos mientras haya donde esconderse.