El daño profundo que Facebook ayudó a provocar: ¿es mejor que se retire de los países que perjudicó?

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¿Qué pasaría si Facebook se retirara de muchos de los países donde su red social y sus aplicaciones de Instagram y WhatsApp han provocado un daño profundo, aunque le hayan dado una voz a la gente que no la tenía? (Sean Dong/The New York Times)
¿Qué pasaría si Facebook se retirara de muchos de los países donde su red social y sus aplicaciones de Instagram y WhatsApp han provocado un daño profundo, aunque le hayan dado una voz a la gente que no la tenía? (Sean Dong/The New York Times)

Las aplicaciones de Facebook son populares en casi todo el mundo. No obstante, tal vez todos estaríamos mejor si no lo fueran.

El costo humano más vergonzoso de la empresa —su contribución a la violencia, la trata de personas y los abusos de gobiernos autoritarios— se ha dado mayormente en países fuera de Norteamérica y Europa occidental, como India, Honduras, Birmania, Etiopía y Filipinas.

La pregunta incómoda

¿Qué pasaría si Facebook se retirara de muchos de los países donde su red social y sus aplicaciones de Instagram y WhatsApp han provocado un daño profundo, aunque le hayan dado una voz a la gente que no la tenía?

A pesar de años de titulares terroríficos, Facebook no ha logrado un progreso constante para resolver sus problemas. Tal vez haya llegado el momento de que la empresa simplemente salga de países como Birmania y Azerbaiyán hasta que le dedique el mismo nivel de dinero, atención y competencia intercultural a su presencia en esos lugares como lo hace en Estados Unidos y Francia (además, Facebook también está lejos de ser una plataforma perfecta en los países ricos).

No culpo a ninguno de ustedes por pensar que una estadounidense como yo está siendo elitista al sugerir que, después de que “Facebook destruyó la democracia en muchos países del mundo”, como lo expresó la periodista filipina Maria Ressa, la gente de esos lugares estaría mejor sin el sitio.

Sin embargo, tal vez todos deberíamos hacernos preguntas radicales sobre los horrores de Facebook: ¿es una opción realista que mejore Facebook o la solución es que Facebook se reduzca? ¿Y si nadie pudiera o debiera operar un mecanismo de comunicación a la velocidad del rayo y con una enorme influencia dirigido a miles de millones de personas en casi todos los países?

FILE- In this March 29, 2018, file photo, the logo for Facebook appears on screens at the Nasdaq MarketSite in New York's Times Square. Days before Germany's federal elections, Facebook removed a network of accounts that it said had spread COVID-19 misinformation and encouraged violent responses to COVID restrictions. The crackdown, announced Sept. 16, 2021, was the first use of Facebook’s new “coordinated social harm” policy aimed at stopping not state-sponsored disinformation campaigns but otherwise typical users who have mounted an increasingly sophisticated effort to sidestep rules on hate speech or misinformation.  (AP Photo/Richard Drew, File)
Tres años después de que Naciones Unidas concluyó que el Ejército de Birmania convirtió la red social en una herramienta de propaganda para promover un genocidio, el reportaje del The Wall Street Journal sugirió que Facebook repitió algunos de los mismos errores y permitió que esto volviera a ocurrir en Etiopía. (AP Photo/Richard Drew, File)

Daños a la vista

Hay una profunda ironía en mi sugerencia de que un Facebook menos global podría ser mejor. El poder de la gente para usar la red con el fin de expresarse, colaborar y desafiar a la autoridad es más profundo en lugares donde las instituciones son débiles o corruptas y donde los ciudadanos no han tenido una voz. En esos lugares también es donde Facebook ha provocado el mayor daño y donde la empresa y el mundo han prestado menos atención.

Sentí una familiaridad nefasta al leer la serie de artículos de The Wall Street Journal sobre Facebook, en particular uno que detallaba cómo sus empleados luchaban contra abusos constantes en los países en vías de desarrollo, incluidos la forma en que los carteles de las drogas usan las aplicaciones de Facebook para reclutar sicarios y los gobiernos usan la red para incitar a la violencia étnica.

Birmania

Tres años después de que Naciones Unidas concluyó que el Ejército de Birmania convirtió la red social en una herramienta de propaganda para promover un genocidio, el reportaje del The Wall Street Journal sugirió que Facebook repitió algunos de los mismos errores y permitió que esto volviera a ocurrir en Etiopía.

The Wall Street Journal escribió que, como en Birmania, el personal y los sistemas computarizados de Facebook no fueron capaces de comprender los dialectos de la mayoría de las publicaciones que estaban alentando a la violencia en contra de un grupo étnico perseguido, blanco de una limpieza étnica, según el gobierno de Estados Unidos. Los etíopes y los empleados de Facebook le habían advertido a la empresa de este riesgo.

¿Cuántas veces tenemos que leer historias similares desde Sri Lanka, Honduras y Filipinas antes de llegar a la conclusión de que quizá Facebook no tiene la capacidad de operar en lugares donde la gente es más vulnerable a los abusos en línea?

Facebook suele decir que fuera de su país de origen dedica recursos considerables para identificar y borrar cuentas que difunden propaganda peligrosa o, si no, se usan para engañar o lastimar personas.

Es difícil imaginar que Facebook se retire del mundo por su propio pie, pero hacerlo no sería un golpe catastrófico para las finanzas de la empresa. Aunque es verdad que una inmensa mayoría de los usuarios de Facebook vive fuera de Estados Unidos, Canadá y Europa, dos terceras partes del ingreso de Facebook provienen de estas regiones.

De manera similar, Amazon genera más o menos el 90 por ciento de sus ingresos tan solo en cuatro países —Estados Unidos, Alemania, el Reino Unido y Japón— y pocas personas creen que la concentración mundial de la empresa esté siendo un lastre.

Dirigir una empresa mundial en internet no es una labor sencilla. Sin embargo, también es difícil ver que se utiliza a Facebook como una herramienta para promover la violencia étnica y el abuso autoritario y aceptar que eso es un inconveniente defendible para conectar al mundo.

© 2021 The New York Times Company

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