Cómo se acepta una derrota: las lecciones de los predecesores de Trump

LA NACION
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WASHINGTON.- La obstinada insistencia del presidente Donald Trump en decirse víctima de fraude, sin ninguna prueba, en las elecciones del martes contrasta de manera absoluta con la dignidad con que sus predecesores aceptaron los resultados cuando le fueron adversos.

Como muestra una compilación del diario británico The Guardian, otros expresidentes y candidatos no solo aceptaron la derrota, sino que se mostraron abiertos a la cooperación y llamaron a sus seguidores a hacer lo mismo, en aras de contribuir al crecimiento del país.

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"El pueblo de Estados Unidos hizo una elección y por supuesto acepto esa decisión. Les prometí hace cuatro años que nunca les mentiría, así que no puedo decir esta noche que (la derrota) no duele", dijo entre lágrimas el presidente demócrata Jimmy Carter, en 1979.

Carter acababa de perder su intento de un segundo mandato a manos del republicano Ronald Reagan, quien sí pudo repetir un período más en la Casa Blanca (1980-1988).

Reagan fue seguido del también republicano George H. Bush, que había sido su vicepresidente y les dio a los republicanos una tercera presidencia consecutiva. Pero Bush, al igual que Carter, tampoco pudo ser reelecto y concedió su derrota frente a Bill Clinton con altura.

"Respetamos la majestad del sistema democrático. Más allá de nuestras diferencias, todos los estadounidenses compartimos el mismo propósito (.) hacerlo más seguro y garantizar a cada ciudadano su parte del sueño americano", dijo Bush.

"Hay un importante trabajo por hacer y Estados Unidos siempre debe estar primero, así que vamos a estar detrás del nuevo presidente y desearle lo mejor", añadió.

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Otro republicano, el senador John McCain, compitió por la presidencia y perdió frente a Barack Obama, a quien le dio todo su respaldo como nuevo mandatario.

"El pueblo estadounidense habló, y habló con claridad. Tuve el honor de llamar al senador Barack Obama y felicitarlo por ser el próximo presidente del país que ambos amamos", declaró la noche del 4 de noviembre de 2008.

"Llamo a todos los estadounidenses que me apoyaron, que se unan a mí no solo en felicitarlo, sino en ofrecer a nuestro próximo presidente nuestra buena voluntad, y nuestro mayor esfuerzo para encontrar maneras de reunirnos".