Aceleración del deshielo: unas consecuencias bastante visibles

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© Olivier Morin / AFP

Las temperaturas extremas que se registraron en Europa en las últimas semanas han provocado un aumento del ritmo de deshielo de los glaciares alpinos. Allí las consecuencias son claramente visibles, como lo son en muchas otras partes del mundo.

La Tierra se calienta y su hielo se derrite. Desde hace años, las imágenes de osos polares enfrentados a la decrepitud de su entorno nos lo advierten: el deshielo es una realidad. Aumento del nivel del mar, desplazamiento de las fronteras, derrumbes de rocas, inundaciones... Sus consecuencias son visibles y no hace falta ir a la Antártida para observarlas.

Las temperaturas extremas de las últimas semanas en Europa han provocado un deshielo más rápido y precoz de los glaciares alpinos, que se encaminan a un deshielo estival sin precedentes desde que empezaron a ser monitoreados hace 60 años, según datos consultados por Reuters y testimonios de investigadores.

En Pakistán, a puertas del Himalaya, o en Alaska, los signos de que el hielo se está derritiendo más rápido se ven por todas partes, y las catástrofes son cada vez más frecuentes.

Filtración de agua y desprendimiento de rocas

Tras un invierno con poca nieve, los Alpes ya sufrieron dos olas de calor tempranas en junio y julio. En la última ola de calor, la isoterma 0 (línea ficticia en la que la temperatura es de 0°C) se estableció a una altitud de 5.184 metros en Suiza (más alta que la cima del Mont Blanc), mientras que normalmente se sitúa entre 3.000 y 3.500 metros en verano.

Si bien el deshielo de los glaciares es una amenaza mundial debido al calentamiento global, los de los Alpes son especialmente vulnerables debido a su menor tamaño y grosor.

El pasado 3 de julio, el glaciar italiano de la Marmolada (el punto más alto de los Dolomitas y una de las rutas de senderismo más populares de Italia) se derrumbó en una de las cimas de la montaña, la Punta Rocca, de 3.309 metros de altura.

Las temperaturas excepcionalmente altas de las últimas semanas han contribuido a acelerar el deshielo del permafrost, el "cemento" de la montaña. Al menos dos equipos de alpinistas estaban en el glaciar en el momento del derrumbe. 11 personas murieron como resultado de esta catástrofe.

En Francia, el Laboratorio de glaciología vigila de cerca un gran número de glaciares. En una entrevista con la cadena francesa 'BFMTV', Sylvain Coutterand, geomorfólogo y glaciólogo, autor del 'Atlas de los glaciares desaparecidos' (publicado por Paulsen), explicó que “muchas lenguas glaciares no muestran signos de colapso inminente, pero mucha agua transita sobre los glaciares debido al deshielo del verano".

"Las lenguas glaciares se deslizan más rápido y, si se vuelven más delgadas, son menos resistentes a las presiones que recibe el glaciar sobre el lecho rocoso, por lo que pueden romperse", agregó el experto.

Los glaciares alpinos se reducen de forma alarmante

En Suiza, el glaciar Morteratsch ya no se ve como en las guías turísticas de la región. La larga y blanca lengua glaciar que recorría gran parte del valle ha retrocedido unos tres kilómetros de longitud y la anchura de la capa de hielo se ha reducido unos 200 metros.

Según los datos de Glamos, la red suiza de monitoreo de glaciares, y de la Universidad Libre de Bruselas, este glaciar pierde actualmente cinco centímetros de espesor al día y ya se ha derretido más que en un verano normal.

Con un aumento de la temperatura de unos 0,3 °C por década, el calentamiento en Europa se está produciendo casi dos veces más rápido que el promedio mundial. Esta observación hace temer a los especialistas que los glaciares alpinos desaparezcan antes de lo previsto, lo que no se descarta si los próximos años están marcados por repetidas olas de calor, advierte Matthias Huss, director de Glamos.

En un informe especial publicado en 2019, el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU) advirtió para 2100 que los glaciares de los Alpes habrán perdido más del 80% de su masa actual y que muchos de ellos ya están condenados a desaparecer, independientemente de las medidas que puedan tomarse para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Entre Italia y Suiza, la frontera se derrite

En Austria, "los glaciares están ahora sin nieve hasta las cumbres", describe Andrea Fischer, glaciólogo de la Academia Austriaca de Ciencias. "Podemos imaginar fácilmente el resultado al final del verano (...) de pérdidas masivas de cobertura glaciar en los Alpes italianos", señala Marco Giardino, vicepresidente del Comité Glaciológico Italiano.

Este deshielo de los glaciares ha desplazado incluso la frontera entre Italia y Suiza. Siguiendo la línea de separación de las aguas, la frontera se ha ido modificando por el deshielo del glaciar Theodule. Este último perdió casi una cuarta parte de su masa entre 1973 y 2010, dejando espacio a la roca y obligando a los dos vecinos a redibujar unas decenas de metros de su frontera.

La cuestión no es insignificante porque aquí se encuentra el refugio “Guides du Cervin", construido originalmente en Italia. Sin embargo, con el desplazamiento de la frontera en el glaciar, dos tercios del refugio, situado a 3.480 metros de altitud, se encuentran ahora en Suiza. Problema que ha provocado intensas negociaciones diplomáticas entre ambos países.

Lagos de origen glaciar e inundaciones en Pakistán

El deshielo de los glaciares también supone un importante riesgo de inundaciones, destrucción de viviendas y riesgo para la vida. De hecho, el aumento de las temperaturas globales debido al cambio climático está provocando el rápido deshielo de los glaciares, creando miles de lagos de origen glaciar.

Este es el caso, en particular, de Pakistán, un país con miles de glaciares en las estribaciones del Himalaya, que recientemente se ha visto muy afectado por las consecuencias del calentamiento global. En el noreste del país, una gran inundación causada por el deshielo devastó el pueblo de Hassanabad.

La inundación, que se produjo mientras una ola de calor asolaba el sur de Asia en mayo, destruyó nueve casas del pueblo y provocó daños a otra media docena. El agua también se llevó dos pequeñas centrales hidroeléctricas y un puente que conectaba la comunidad aislada con el mundo exterior.

Pakistán alberga más de 7.000 glaciares. Eso es más que en cualquier otro lugar del planeta además de los polos.

Según el gobierno pakistaní, los 33 lagos de origen glaciar (todos ellos situados en las cordilleras del Himalaya, el Hindu Kush y el Karakoram que se cruzan en Pakistán) corren el riesgo de desbordarse y liberar millones de metros cúbicos de agua y escombros en pocas horas. Como ocurrió en Hassanabad el pasado mes de mayo.

Este año ya se han producido al menos 16 inundaciones por lagos de origen glaciar relacionadas con la ola de calor, frente a un promedio de cinco o seis al año, según declaró también el gobierno pakistaní tras la catástrofe de Hassanabad.

El nivel del mar asciende por todos lados

El deshielo se ha acelerado desde 2015 y ninguna región se ha librado, pero el fenómeno está afectando especialmente a los glaciares de Alaska, los Alpes e Islandia.

En total, el deshielo contribuye en más de un 20% a la subida del nivel del mar y podría tener consecuencias desastrosas para el suministro de agua y la agricultura durante los periodos secos.

"Los glaciares distintos de los casquetes glaciares de Groenlandia y la Antártida se están reduciendo rápidamente, alterando la hidrología regional, elevando el nivel global del mar y aumentando los riesgos naturales", advierte un estudio publicado en la revista 'Nature' en 2021.

Entre 2000 y 2019, los glaciares perdieron 267.000 millones de toneladas de hielo al año. Esta pérdida de masa es un 47% mayor que la de la capa de hielo de Groenlandia y más del doble que la de la capa de hielo de la Antártida.

Este artículo fue adaptado de su original en francés

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