Accesibilidad: lenta pero progresiva adaptación del Congreso

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Gabriela Michetti, en la presidencia del Senado
Gabriela Michetti, en la presidencia del Senado

En línea con el avance de la inclusión social de las personas con discapacidades motoras, el Congreso ha sabido adaptarse, aunque a paso lento y muchas veces forzado, a las situaciones que ha debido enfrentar en los últimos tiempos, en la que los recintos de ambas cámaras parlamentarias se acomodaron para garantizar la plena participación de sus miembros con movilidad reducida.

Los casos más emblemáticos fueron los de Gabriela Michetti, a quien su silla de ruedas no le impidió ocupar un escaño como diputada y senadora; y el del socialista Jorge Rivas, quien quedó parapléjico como consecuencia de un violento asalto que sufrió cuando era vicejefe de gabinete de Cristina Kirchner y en esa condición obtuvo una banca en la Cámara baja, también en 2009, dos años después del lamentable incidente.

Ese mismo año y también por las listas del Pro ingresó a la Cámara baja Jorge Triaca, parapléjico por un accidente de tránsito desde los 9 años.

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El tema de la accesibilidad del Congreso para las personas con discapacidad volvió a cobrar relevancia a partir de la noticia de que el senador Esteban Bullrich (Pro-Buenos Aires) sufre una enfermedad degenerativa que provoca parálisis muscular.

Si bien hubo muchos antecedentes de legisladores que vieron reducida su movilidad por cuestiones temporales, recién con la llegada de Michetti, Triaca y Rivas a la Cámara baja comenzó a tomarse en serio la necesidad de mejorar la accesibilidad en el Congreso.

El ingreso de estos dirigentes obligó a adaptar el hemiciclo y el recinto de Diputados para garantizar que ningún obstáculo edilicio les impidieran ejercer la representación que les fuera otorgada por la voluntad popular.

Esto implicó la instalación de rampas y sendos elevadores hidráulicos en dos accesos para que pudieran ingresar al recinto de la Cámara baja. Además, se adaptaron las bancas, removiendo los tradicionales asientos, para que el sensor de peso pudiera marcar sus presencias desde las sillas de ruedas cuando participaban de las sesiones.

La jura de Jorge Rivas como diputado, en 2009
La jura de Jorge Rivas como diputado, en 2009


La jura de Jorge Rivas como diputado, en 2009

En el caso de Rivas también se adaptó el sistema de votación para que pudiera manifestar su voluntad, conectándolo a la computadora que le había diseñado un amigo, la cual le permitía escribir y, mediante una interfaz digital, hablar.

Además de la colocación de rampas en varios pasillos del Palacio y del edificio anexo, donde funcionan las comisiones, a Michetti se le adaptó como despacho la histórica oficina del director de la Imprenta del Congreso, en la planta baja de la Cámara baja y de fácil acceso desde la calle.

Con una escalera interna que pocos conocen que conduce de manera directa a los talleres del subsuelo, en esas dependencias también hay una bóveda blindada, del tamaño de un cuarto, en el cual se construyó un baño de uso exclusivo para la exvicejefa de gobierno porteña.

Cuando cuatro años después, en 2013, Michetti se convirtió en senadora, la Cámara alta también debió adaptar sus impedimentos edilicios para facilitar el acceso de personas con movilidad reducida.

Así, se instaló una rampa que conecta el playón de ingreso de vehículos que da a la calle Combate de los Pozos y se reciclaron unas viejas oficinas de la planta baja para que las usara como su despacho. Además de su proximidad a la salida, en este caso se eligieron esas dependencias porque contaban con baño privado, que pudo ser adaptado para el uso de una persona en silla de ruedas.

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Tal como ocurriera en Diputados, en el recinto del Senado se adaptó un escaño para Michetti, la primera de la entrada lateral derecha, quitando la tradicional poltrona tapizada en cuero.

Con su llegada a la vicepresidencia, también debió modificarse la mesa de presidencia del Senado para facilitar el acceso de Michetti. Además de remover el sillón, se instaló una rampa para que pudiera acceder desde el Salón Eva Perón al sitial, que se encuentra un par de metros elevado sobre el nivel del recinto.