Abuela e hija sobreviven al sismo: así es como esta familia evitó una doble tragedia

Edificio colapsado en las calles de Petén y Zapata, una de las zonas más afectadas por el terremoto en Ciudad de México (México). EFE/Ulises Ruiz Basurto

Eréndira Aquino / Animal Político

Por destino o golpe de suerte, el martes 19 de septiembre, a las 13:14 horas, Paola no estaba en el Colegio Rébsamen, donde estudiaba la secundaria, y su bisabuela Chelo había salido de su casa en el edificio ubicado en la esquina de Petén y Zapata. Ambos inmuebles se derrumbaron; sin embargo, ellas están vivas.

Guillermo, padre de Paola de 13 años, cuenta que ese día ella “estaba en la escuela, pero se la llevaron, sin yo saber, para hacer un registro, porque ella juega futbol”.

Luego del sismo, Guillermo se comunicó con algunos familiares para cerciorarse de que se encontraban bien. Pero cuando se enteró por las noticias que el colegio de su hija se había derrumbado tomó su bicicleta y se fue a la escuela.

“Cuando llegué a la escuela me encontré con el drama de los niños atrapados. Mi hija corresponde al área de secundaria, que se ubicaba en el edificio derrumbado. Desesperado, empecé con otros papás a quitar escombros”, recuerda Guillermo.

Su esposa, alarmada, acudió desde su trabajo al colegio, horas después del sismo. “Cuando llegó y vio la escena se me dobló, se cayó, de desmayó; ella lloraba, gritaba que nuestra hija estaba ahí atrapada”.

Luego de cerca de cinco horas de labor para retirar escombros, Guillermo recibió un mensaje de su madre: ella estaba con Paola e iban rumbo a su casa. La señora acompañó a su nieta al registro del equipo de futbol, fuera del colegio.

Paola se reunió con sus padres y se fueron a casa, pero, en cuanto llegaron y se disponían a descansar, un familiar llamó para alertar a Guillermo de que el edificio donde vivía su abuela, Chelo, se había derrumbado, y ella estaba desaparecida.

“Tenía la esperanza de que no estuviera ahí”

Chelo, de 83 años, llevaba alrededor de 12 años viviendo en el edificio ubicado entre las calles Petén y Zapata, en la colonia Emperadores.

Luego del sismo, su familia trató de localizarla sin éxito y, al enterarse de que su edificio se había derrumbado, temieron que ella hubiera quedado sepultada bajo los escombros.

Cuando Guillermo fue informado de la desaparición de su abuela se trasladó al sitio del derrumbe “a apoyar, a quitar escombros buscando el cuerpo de mi abuela, mientras rogaba que ella estuviera bien. Tenía la esperanza de que no estuviera ahí”, narra.

A la una de la mañana “un primo me llamó y le dijo que había encontrado a mi abuela sentada en Parque de los Venados. A la hora del temblor ella había ido a su clase de yoga. Al volver vio su edificio caído y quedó en shock. Todo el tiempo en que no la encontrábamos estuvo deambulando sin saber qué hacer”.

“Fue así que nuevamente le di gracias a Dios porque mi familia estaba completa”, cuenta.

Ahora, Chelo no tiene dónde vivir. Actualmente se encuentra en la casa de otros familiares, “pero no tiene absolutamente nada. Se salió con su monedero, su celular y la ropa que traía puesta”, lamenta Guillermo.

Ambas sobrevivientes se encuentran emocionalmente devastadas. Chelo lamenta la pérdida de varios de sus vecinos y Paola llora la muerte de algunos de sus compañeros y maestros. “Las dos están muy mal y a ambas las estamos tratando con un psicólogo”, comenta.

En el caso de Paola, explica, “ya había hecho amigos y bueno, es una etapa muy difícil. A veces me reclama que para qué la cambié de escuela. Ya no sabe ni cómo expresar la frustración de no volver a ver a las personas que había conocido”.

Chelo se encuentra con la incertidumbre de lo que sucederá con lo que fue su patrimonio, pero, concluye Guillermo “buscar clases de yoga le salvó la vida, porque en ese momento no estaba en el departamento”.

El derrumbe del colegio Enrique Rébsamen, ubicado en la delegación Tlalpan de la Ciudad de México, dejó un saldo de 19 niños y 7 adultos muertos. 11 menores fueron rescatados con vida.

En el edificio de siete pisos que colapsó en Prolongación Petén y Emiliano Zapata, en la colonia Santa Cruz Atoyac, dos mujeres mayores fueron rescatadas con vida y, hasta el momento, continúan la búsqueda de otras posibles víctimas atrapadas bajo los escombros.

Así como estos dos inmuebles, otros 12 edificios se derrumbaron con el sismo de magnitud 7.1 que sacudió a la Ciudad de México el pasado 19 de septiembre, de acuerdo con las autoridades capitalinas.

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