Cuando el abismo parecía ahogarlo, King Kong descargó su fuerza brutal para obtener un triunfo dramático

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Luis Ortiz se niega a tirar la toalla. Justo cuando el abismo parecía abrirse ante sus pies, King Kong sacó su casta para vencer por nocaut técnico al peligroso Charles Martin y ganarse un puesto de retador obligatorio para el campeón de la Federación Internacional del Boxeo, Oleksandr Usyk.

Nadie en el equipo del cubano se hace ilusiones de que esta pelea va a suceder en el futuro inmediato, porque el ucraniano tiene una cita contra Anthony Joshua en la primavera, pero la pelea sirvió de recordatorio de que el gigante de Camaguey sigue vigente en la división máxima.

“Decían que estaba viejo, que Martin me iba a ganar, pero ya ven, aquí hay King Kong para rato’‘, comentó Ortiz, quien pronto cumplirá 43 años. “No sé contra quién voy a pelear, pero quiero que sea pronto. No quiero ni puedo perder tiempo. Creo que me he ganado una buena pelea en el futuro’‘.

El ex retador al título de peso pesado en dos ocasiones se recuperó de dos caídas para superar por nocaut en el sexto asalto al ex campeón de la FIB, Martin, en la velada de Premier Boxing Champions que llegó a todo el país por FOX PPV desde el Seminole Hard Rock Hotel & Casino en Hollywood, Florida.

A Ortiz le costó trabajo descifrar a un Martin que se movió constantemente, utilizando su jab y aprovechando que el cubano cometió varios errores al bajar su manos y dejarse descubierto para la riposta del estadounidense, quien hizo fallar a su oponente en repetidas ocasiones.

Martin llevó a la lona a Ortiz en el primer asalto con una combinación uno-dos, deslizándose a través de un jab para establecer una izquierda por encima del hombro que el cubano recibió en la sien antes de caer con un gesto de asombro por lo sorpresivo del golpe.

Una vez más, Ortiz volvía a verse en el suelo en el cuarto round, cuando se adelantaba sin mucha defensa, dejando el espacio suficiente en su guardia para que Martin conectara con un jab rígido que en ese momento ampliaba su ventaja en las tarjetas y provocando alarma en los miles de aficionados, en su mayoría cubanos.

“Cuando Luis llegó a la esquina lo calmé y le dije todo lo que estaba haciendo mal’‘, explicó el entrenador de Ortiz, Germán Caicedo. “Le dije que lo que él quería iba a llegar, pero tenía que boxear. No buscar la victoria con un solo golpe. Tenía que usar más su jab y moverse de manera inteligente’‘.

Ortiz escuchó la voz de su esquina y mejoraba para el quinto, dejándolo todo listo para la andanada final que vendría minutos después, cuando Martin se vio en la lona producto de una izquierda aterradora que lo ponía en muy malas condiciones y activó el instinto criminal del cubano.

El estadounidense intentó sobrevivir en las cuerdas, pero Ortiz desató un ataque furioso que la cuarta y última caída del combate, provocando la intervención del árbitro Frank Santore Jr, quien decretaba con ese gesto el triunfo del veterano de Cuba afincado en Miami.

“Nunca perdí la fe”, dijo Ortíz. “Yo sabia que mi familia y la afición me estaban apoyando. Les dije que habrían fuegos artificiales. Él me tumbó, pero yo lo acabé. Lo respeto mucho (a Martin) y ahora voy en busca de todos por el título del peso pesado”.

Eso va a ser difícil, pero no cabe duda de que King Kong sigue firme en su jungla de asfalto.

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