Este país mantuvo abierta su economía pese al coronavirus pero también se hundirá

Turistas en uno de los lugares más emblemáticos de Estocolmo, la capital de Suecia. Foto: Getty Images.

Contrariamente a muchos otros países, Suecia no aplicó medidas estrictas para contrarrestar los efectos del coronavirus COVID-19.

Mientras Italia, España y muchas otras naciones veían enfermarse a cientos de miles de sus ciudadanos, los responsables de la política y de la sanidad en este país del norte de Europa estimaron que no era necesario cerrar una buena parte de los comercios, los centros de estudio y las instituciones, y hacer que la gente permaneciera recluida durante semanas en sus domicilios.

Entre los defensores de no seguir el modelo de cierre de otros países estuvo el líder empresarial Jacob Wallenberg, quien instó a las autoridades a adoptar un enfoque más amplio de “vida contra vida” que tuviera en cuenta la economía al mismo nivel que la salud, evitando con ello, además, la aparición de disturbios sociales.

Sin embargo, haber desestimado lo que llamaron “medidas draconianas” y haber mantenido abiertos los restaurantes y otros tipos de establecimientos comerciales no forzosamente equivaldrá a que la economía sueca conserve su buena salud, consideran los analistas.

Aunque al cierre del primer trimestre del año —cuyas estadísticas acaban de ser divulgadas—, el país evidenció un mejor desempeño del producto interno bruto (PIB), con respecto al resto de la Unión Europea (con una disminución de apenas 0.3%, en comparación con el 3.8% de los demás), los economistas sostienen que a largo plazo es poco probable que Suecia escape del severo daño económico evidente en los otros países del continente.

De hecho, la Comisión Europea pronostica que el PIB sueco caerá un 6,1% al final de este año, según un reporte de Financial Times.

Los economistas del banco sueco SEB estiman que el PIB nacional caerá un 6,5% al cierre de este año, casi lo mismo que en EE.UU. y Alemania, pero un poco mejor que en Noruega y por delante de las caídas del 9-10% en Finlandia y Dinamarca, países estos dos que sí han establecido confinamiento y cierres de escuelas, instituciones y comercios.

Por su parte, el Riksbank, el banco central del país, ha dejado ver una proyección todavía más pesimista, al estimar que el PIB se contraerá entre un 7% y un 10%, con un desempleo de entre el 9% y el 10,4%, cifras realmente desastrosas para el país escandinavo.

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Suecia ha sido uno de los pocos países en Europa que optó por no imponer restricciones en su población para evitar la propagación del coronavirus. Foto: Getty Images.

“Es muy temprano para decir que lo haríamos mejor que otros. Al final, creemos que Suecia terminará más o menos igual”, expresó Christina Nyman, exdirectora adjunta de política monetaria de esa entidad bancaria, que ahora funge como economista jefe del prestamista Handelsbanken.

¿A qué se debería ese duro impacto?

Que la sueca es una economía pequeña y abierta con una gran industria manufacturera, resulta una de las grandes razones de estos pronósticos desfavorables. Durante varias semanas, el fabricante de camiones Volvo Group y el fabricante de automóviles Volvo Cars se vieron obligados a detener su producción, no por la situación del coronavirus en el país, sino debido a la falta de piezas y por dificultades en la cadena de suministro en otras partes de Europa de las que dependen.

Aunque las cifras son menos alarmantes que en otras naciones, en el país escandinavo también se evidencia un descenso en el uso del transporte público y de las tarjetas de crédito, así como en el consumo de los restaurantes. Esto responde a que las autoridades suecas sí instaron a la población a que trabajara desde casa si les era posible y a mantener el distanciamiento social.

Para Stefan Ingves, gobernador del Riksbank, gran parte de la economía sueca se había cerrado “de una forma u otra” y “si la gente se queda en casa, es difícil de estimular”.

Cuando se le preguntó si a los suecos les iría mejor que a los demás, respondió: "Simplemente no lo sabemos. No soy epidemiólogo. Hay tantas incógnitas en todo esto. Diferentes países harán diferentes cosas porque tienen diferentes formas de decidir. El tiempo dirá dónde terminamos en comparación con los otros”.

Con una población de 10 millones de habitantes, hasta el momento Suecia ha declarado 3.220 muertes por coronavirus, más del triple que en las vecinas Dinamarca, Finlandia y Noruega, que tienen una población combinada de 15 millones de habitantes.

311 pacientes han perdido la vida por cada millón de habitantes en Suecia, mientras que en vecina Noruega la cifra hasta ahora es de apenas 40 fallecimientos por cada millón.

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